72

252 42 3
                                        

♛

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

República de Bleckross

Desde hace tres años que el señor Savvin Makar había desarrollado una ligera obsesión con el Gran Imperio de la Luna, sobre todo en la "princesa adorada" que ahora era la reina de la sucia nación de la Isla Paradis. No era el único que le era difícil creer que había decidido tener tres hijos con el demonio Ackerman.

—Vaya, padre realmente la admiras —murmuró su hijo entrando a la habitación dedicada a la monarca—. Creí que te había bastado con las cosas que adquiriste de aquella gala benéfica de, ¿la Ciudad Subterránea?

Savvin volteó con gran emoción hacia su hijo, un hombre bastante atractivo, atlético, alto, ojos de un esmeralda oscuro, piel bronceada pues le encantaba ejercitarse al exterior y un cabello tan oscuro como el del Rey de Paradis.

—Mi querido Dmitriy, estoy encantado con la reina, ¿acaso tú no? ¡Todo el mundo la ama! —el señor Makar estaba más que feliz con admirar a la reina.

—Todo el mundo excepto nuestra reina. Creí que Bleckross era de las pocas naciones con un tratado con el Imperio —dijo Dmitriy observando los artículos que su padre adquirió hace casi dos años—. Incluso entrar esa vez fue bastante difícil, ¿no es así?

—Paradis quiere dinero, eso es lo que obtiene cada vez que visito la Isla —dijo acercándose a su hijo—. Es por eso que ya no lo haré más...

—¿Te vas a retirar al fin? La capital es ajetreada, ¿no crees? La costa es mejor para retirarse...

—Sí y no me quedaré aquí, Dmitriy—interrumpió Savvin mirando a su hijo—. Al fin conseguí a alguien en la Isla Paradis que me ayude a conseguir una casa cerca de la capital, cerca de la familia Real de Paradis.

Dmitry volteó de inmediato hacia su padre, incrédulo de las palabras que salían de su ser.

—¿Es en serio? ¿Por qué harías eso? —preguntó Dmitriy desesperado— Aunque las sikkas tienen valor en gran parte del continente, para cruzar de Marley a Paradis no te ayudarán de mucho. Además que las transacciones siendo extranjero solo funcionan con lunillas doradas ¿recuerdas todo el proceso para poder comprar estos objetos? ¡Son una nación emergente pero vaya que nos la ponen difícil!

—Están imitando al Imperio y no me preocupa, por algo hemos trabajado duro, ¿no es así? —cuestionó Savvin.

—Pero padre, ¿por qué te irías ahí?

Para el único hijo de Savvin le era muy difícil comprender lo que su padre planeaba, pues el señor apuntaba a una meta inexistente que tenía la esperanza que surgiera pronto o al menos en un plazo donde él aún estuviese vivo. Tenía bastante fé.

—Aún no lo ves, querido —dijo Savvin acomodando su corbata—. Pero aseguraré un futuro brillante para ti si estoy cerca de esa familia y la raza imperial, ya lo verás. Tu futuro se cubre de rojo imperial...

GOD SAVE THE QUEENDonde viven las historias. Descúbrelo ahora