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La armonía del jardín se había perdido. El rey ordenó que se llevaran a sus hijos dentro del castillo, y así fue, pero mediante lloros y berrinches, pues había sido un buen tiempo desde que no veían a su madre, pero Levi tenía que hablar con ella, quisieran o no.

Alizel era la única sentada, el resto de los hombres estaban de pie frente a ella y en aquella pequeña, pero ostentosa mesa redonda, habían varios periódicos con su rostro plasmado. Pero esa no era la sorpresa, lo que sorprendía era el titular de cada uno, insinuando una relación más allá de la amistad, entre el heredero Makar y la Reina.

—¡Esto no fue lo que dijimos que hiciera! ¡Debía convivir con otras mujeres de Stohess! ¡¿Por qué permitió que Dmitry se acercará a usted?!

Alizel lo observó intensamente con la mirada, no estaba dispuesta a escucharlos justo después de que le quitarán valioso tiempo con sus hijos. Segundos después sus ojos se dirigieron hacia su esposo.

—Si quieres hablar de esto, lo haré solo contigo. —respondió Alizel, su mirada ahora era tranquila y suave al igual que su voz.

—¡No podemos irnos! ¡Es un asunto de estado!

—¿Asunto de estado? Mi relación es con Levi, no con el Parlamento...—la reina no estaba tolerando a los miembros de este, y era un sentimiento recíproco.

—Con el Rey Levi —respondió aquel hombre en túnica negra, observándola con ojos sin luz y una línea muy recta marcada en sus labios—. El momento en el que usted se comprometió con el Rey Levi, también se comprometió con la corona de esta buena nación...

Alizel bajó la mirada hacia los insultantes periódicos, ¿de verdad iban a discutir esto frente a todos ellos?

—Tiene razón —respondió Levi tras las palabras de aquel hombre, el resto por detrás de él sonrieron y la reina solo se cohibió en su asiento—. Déjenos solos...

Una orden que cayó como balde de agua fría hacia esos sujetos.

—Pero majestad...

—¿Acaso están cuestionando la palabra de su rey? ¿Debo repetirlo de nuevo?

—¡Como lo ordene, majestad! —exclamaron todos casi de inmediato, girando y comenzando su camino de regreso al castillo.

Alizel los observó alejarse por unos breves segundos, pero su vista se vio cortada por el cuerpo de Levi, parándose frente a ella. Alzó su rostro, intentando encontrar que sus singulares ojos grises demostraran aunque sea un poco de fastidio por lo que esos periódicos insinuaban, al menos una pizca de celos porque había sido fotografiada con otro hombre, tan siquiera enojo hacia ella.

Quería ver que le importaba, una mínima reacción sería suficiente.

—Dmitry Makar es escurridizo. Hange le permitió vivir en Chlobra, pero de alguna manera hace unos días, terminó del brazo de la Reina de la Isla Paradis. —habló Levi mirándola fijamente, tomó asiento en la otra silla mientras observaba el peor periódico de todos frente a él, aquel que insinuaba una segunda relación con ese hombre.

—Ha estado apoyando todos los eventos benéficos de la Isla. Su padre incluso apoyó el tuyo, ¿recuerdas?—respondió Alizel observando la rosa en el vaso de agua —Fue una simple coincidencia encontrarnos ahí...

No le había colocado suficiente agua.

—Los asistentes, periodistas y el Parlamento no creen que solo haya sido una coincidencia. —respondió Levi extendiéndole aquel periódico frente a él.

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⏰ Última actualización: 5 days ago ⏰

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