Segunda oportunidad (parte 2)

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soleypadillaortiz
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Las cosas al principio eran algo incómodas con Natasha, y el hecho de tener que explicarle a tu hijo que tenía dos madres fue complicado, pero lo entendió a la perfección y se acercó a Nat bastante rápido.

Al principio Nat solo podía verlo en tu casa o cuando salías con él y le decías que podía ir con ustedes, después de un tiempo le permitiste salir a solas con él, y luego otro tiempo más fue que le dejaste que Alexander se quedara con ella en su hogar por algunos días. No era fácil, pero era su derecho estar con él también.

—————

Estabas sentada en la sala de estar cuando llamaron a la puerta, así que te levantaste del sillón y abriste.

Alexander apenas te vio te abrazó y lo tomaste en tus brazos, mientras Nat lo observaba con una sonrisa con su pequeño bolso en su mano.

–¡Hey! ¡Hola! Te extrañé tanto.–Le dijiste con una gran sonrisa, dejando besos en el rostro de tu hijo.

–¡Yo también!

–¿Cómo estuviste? ¿Te divertiste?

–¡Si! ¡Mamá Nat me llevó a un parque de diversiones, e incluso pude conocer al Capitán América y a Falcón y su amigo con el brazo de metal super genial!–Exclamó emocionado aún en tus brazos, mientras la pelirroja reía ligeramente.

–Me alegro mucho.–Le dejaste un beso en su mejilla y lo volviste a dejar de pie en el suelo.–¿Por qué no vas arriba, dejas tus cosas, y luego vienes a comer?

–¡Okey! ¿Mamá Nat se puede quedar a cenar?

–Oh, no, tranquila. No es necesario, de verdad. Lo mejor será que me vaya.–Te dijo ella algo nerviosa, mientras Alexander tomaba su bolso de su mano y se abrazaba a sus piernas.

–¡Por favor mamá! ¡Quédate!

–Sí... ¿por qué no te quedas a cenar? Ya tengo la comida lista.–Le dijiste con una sonrisa.

–O-okey, si... está bien. Hace años que no como algo hecho por ti...–Soltó una risita nerviosa, entrando en la casa.

(.....)

Después de la cena, Alexander insistió en que Nat se quedara a ver una película, así que eso hicieron.

Cuando se quedó dormido a mitad de la película, Nat lo llevó a su habitación mientras tú terminabas de limpiar y lavar las cosas de la cena.

–Creo que es mejor que me vaya... ya es tarde y no quiero seguir molestándote.–Te dijo ella cuando llegó a la cocina desde detrás de ti, jugando nerviosa con tus manos.

–Nat es muy tarde, no puedes irte, está muy oscuro afuera y además está comenzando a llover. Es muy peligroso.–Le dijiste preocupada, guardando el último plato para voltearte hacia ella.

–Está bien, no sería la cosa más peligrosa que haya hecho.–Te dijo con una pequeña risita, poniéndose su chaqueta.

Soltaste un pequeño suspiro mordiendo la parte interna de tu boca, antes de hablar.

–¿Por qué no te quedas?–Le preguntaste viendo hacia el suelo y luego levantaste la vista hacia ella.–Hay una habitación desocupada arriba, puedes dormir ahí. Estoy segura de que a Alex le gustará verte aquí en la mañana.

La rusa sonrió ligeramente y volvió a quitarse la chaqueta para dejarla en el perchero.

–Sí... también me gustaría verlo en la mañana... y a ti igual.

–¿Quieres una copa de vino?–Le preguntaste con una sonrisa, acercándote a un gabinete para sacar dos copas y luego una botella.

–Me encantaría.

Ambas se sentaron en el sillón, cada una a un extremo de éste, bebiendo de sus copas mientras charlaban y reían. Algo que no hacían hace mucho tiempo.

–Extrañaba esto.–Te dijo con una sonrisa, bebiendo lo último que le quedaba en la copa antes de que le sirvieras un poco más.

–¿Qué cosa?–Le preguntaste con una sonrisa.

–Nuestras charlas nocturnas con alcohol.–Rió ella, al igual que tú.

Ambas se quedaron en silencio por unos minutos, hasta que Nat habló.

–¿Sabes? Siempre me imaginé cómo hubiese sido nuestra vida si no hubiese tomado la estúpida decisión de irme.–Te dijo ella viendo hacia la copa, con una pequeña triste sonrisa.–Siempre me imaginé cómo te verías embarazada, o nosotras en la sala del parto sosteniendo a nuestro bebé por primera vez en nuestros brazos, viéndole crecer... y simplemente teniendo una vida tranquila y normal contigo.

–No podemos cambiar el pasado, Nat. Pero si podemos crear nuestro propio futuro.–Le dijiste con una sonrisa, acercándote a ella para dejar sus copas en la mesita de café y tomar sus manos en las tuyas, provocando que levantara la vista hacia ti.–Y me gustaría que siguieras en nuestro futuro, en el de Alex y el mio.

–A mi también me gustaría eso... y no te imaginas lo arrepentida que estoy por haberte dejado.–Te dijo con lágrimas en sus ojos.

–Lo sé, cariño... lo sé.–Le dijiste con una sonrisa, acercándote para dejar un beso en su frente y luego abrazarla.

Nat te devolvió el abrazo y sollozó en tu hombro, mientras acariciabas su espalda.

Una vez se tranquilizó un poco, ambas se alejaron y limpiaste sus lágrimas, dejando tus manos en sus mejillas.

Nat acarició tus muñecas y juntó su frente con la tuya, antes de que ambas se inclinaran y se besaran suavemente.

Fue un beso dulce y corto, y volvieron a alejarse ligeramente para verse a los lejos.

–Te amo, Natasha Romanoff. Pero no vuelvas a hacer una estupidez así.–Le susurraste acariciando sus mejillas.

–Lo prometo...–Susurró ella con una sonrisa.–Y también te amo...

–Lo sé, no eres muy buena disimulando conmigo, te conozco mejor que nadie, cariño.–Reíste ligeramente al igual que ella, antes de volver a besarse.

Avengers OneShots IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora