Un poco torpe (Pietro Maximoff)***

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Prólogo: Pietro y tu llegan un poco ebrios a casa.

AshlyVelazquez8
Advertencia: sexo algo torpe y ebrio (con consentimiento por ambas partes), fingering, masturbación, marcas, mordidas, sexo vaginal, sexo sin protección, mención a pastillas anticonceptivas.
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Pietro y tu entraron al departamento que compartían, besándose y riendo al mismo tiempo debido al estado de embriaguez en el que estaban.

El velociste se había bebido una botella y media de vodka él solo, lo cual fue suficiente para dejarlo así, y tú bebiste varios shots y algunos tragos en el bar al que habían ido para su cita.

Pietro cerró la puerta con el pie y te tomó en sus brazos, escondiendo su rostro en tú cuello mientras reían y caminaba hacia el sofá donde te dejó con cuidado y el se resbaló y cayó encima de ti, hundiendo su rostro en tus pechos.

–Lo siento...–Rió dejando besos por tu piel hasta tu cuello, haciendo que su barba te diera cosquillas.

Tomaste su rostro con tu manos para besarlo, mientras tus manos trataban de desabrochar sus pantalones torpemente.

–Déjame ayudarte.–Rió en tu boca para levantarse del sillón y quitarse la ropa apresurado, mientras tú hacías lo mismo.

Al estar tan desesperado, Pietro casi se tropezó lo cual te hizo reír mientras te quitabas los zapatos y pantalones.

–¡Ten cuidado!–Exclamaste entre risas, removiendo tu playera y quedando solo en ropa interior.

Pietro se quitó toda la ropa, y se acercó a ti mientras le veías con una sonrisa, mordiendo tu labio inferior.

–¿Te gusta lo que ves, printsessa?–Te preguntó con una sonrisa, posicionándose encima de ti y dejando besos en tú cuello.

–Me encanta...–Dijiste tomando su miembro en tu mano para comenzar a masajearlo.

Pietro desabrochó tu brasier y te lo quitó, lanzándolo al otro lado de la sala de estar mientras deslizaba su mano entre tus bragas y comenzó a pasar sus dedos por tu intimidad, sin insertarlos realmente, metiendo uno de tus oechos en su boca.

–Pietro por favor...–Te quejaste agitada.

–¿Por favor qué?–Te preguntó con una sonrisa pícara.

Tu solo rodaste los ojos y soltaste un gruñido haciéndole reír.

–Sin provocaciones hoy... solo te necesito a ti.–Le dijiste apartando sus manos para quitar tus bragas.

Pietro tomó tu ropa interior de tus manos y las lanzó junto con el resto de la ropa, para tomar su miembro y guiarlo dentro de ti.

Fue entrando poco a poco, escondiendo su rostro en tú cuello.

Una vez llegó al fondo fue dejando besos desordenados por tu cuello, mandíbula, luego tus mejillas, frente, nariz, tus ojos, mientras te hacía reír hasta que llegó a tu boca.

Pietro tomó la parte de atrás de tus piernas y comenzó a moverse lentamente mientras aún reían por su estado de embriaguez.

–Olvidé comprar condones.–Te susurró con su boca aún en la tuya, moviéndose ligeramente más rápido.

–Estoy tomando pastillas, no te preocupes.–Le dijiste antes de soltar un pequeño gemido, abrazándote a su cuello con tus brazos y tus piernas en su cintura.

Dejó una de sus manos junto a tu cabeza y la otra la pasó por tu espalda baja para abrazarte mientras se movía cada vez más rápido y torpe.

Dejaste caer tu cabeza hacia atrás gimiendo con ligereza mientras Pietro aprovechaba la oportunidad para besar la zona.

Llevó su mano que estaba en tu espalda hacia donde sus cuerpos se conectaban para masajear tu clítoris al sentir que su propio orgasmo ya se aproximaba.

Comenzó a besar tus labios de una forma desordenada y torpe, haciéndote gemir en su boca a la vez que sentía aquella sensación comenzar a formarse en tu abdomen.

–¿Ya estás cerca?–Te preguntó con su boca pegada a la tuya.

–Y-ya casi casi...–Gemiste escondiendo tu rostro en su cuello.

Después de un par de embestidas, Pietro se corrió dentro de ti y tu le seguiste de cerca, mientras apoyaba ambas manos junto a tu cabeza para afirmarse a la vez que mordías su hombro gimiendo.

Pietro se dejó caer encima de ti con cuidado de no aplastarte y te abrazó, ambos intentando recuperar el aliento.

Después de unos minutos en silencio, Pietro se apoyó en ambas manos para levantarse un poco y verte a la cara, provocando que ambos explotaran en risas, él apoyando su frente en tu hombro mientras le abrazabas por el cuello.

–¿De qué te ríes?–Te preguntó él acomodándose a tu lado en el sillón, saliendo de dentro de ti.

–¿De qué te ríes TÚ?–Le preguntaste pasando tu pierna por su cadera, mientras que él dejaba su mano en ella y te acariciaba, y la otra sujetaba la tuya.

Nuevamente comenzaron a reír como niños haciendo travesuras, acercándote más a él para abrazarlo y escondiendo tu rostro en su cuello.

–Hacía tiempo que no lo pasábamos así de bien.–Le dijiste ya un poco más calmada.

–Sí... aunque el alcohol ayudó también.–Te dijo con una sonrisa, pasando un mechón de cabello detrás de tu oreja, alejándose un poco para verte a la cara.

–Cierto.–Te acercaste y dejaste un beso en sus labios, acomodándote más cerca de él y cerrando los ojos, mientras que Pietro te abrazaba de vuelta.

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