Capítulo 6

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Guapo pero imbécil

[Kelly]

Esta escuela es realmente inmensa. Llevo alrededor de veinte minutos vagando por los pasillos, intentando encontrar el camino hacia el camerino de chicas. Si hay algo que me define profundamente es mi naturaleza despistada y olvidadiza. La verdad es que, si no me apresuro, llegaré muy tarde a la clase de educación física, y eso sería un verdadero desastre.

Todo sería mucho más sencillo si estuviera acompañada de mi mejor amigo. Sin embargo, el camerino de hombres está en dirección opuesta, y nos separamos hace un momento. Él intentó explicarme cómo llegar, pero parece que mi mente ha decidido borrar esa información tan útil. En este momento, mi sentido de orientación está completamente arruinado. A veces me pregunto por qué estas cosas me suceden; no hubiera tenido este problema en mi antigua escuela, donde mi grupo de amigos nunca se separaba, ni siquiera durante las clases de deportes.

Mientras giro en uno de los pasillos cercanos a los casilleros, me topé con Keith y su odioso grupo de amigos. Realmente son unos idiotas: se dedican exclusivamente a intimidar y molestar a otros estudiantes. Se sienten superiores solo por contar con dinero y popularidad. Su blanco favorito son los alumnos tranquilos y tímidos, aquellos que, además, suelen tener excelentes calificaciones. A menudo están tras los pobres chicos del club de ajedrez o del equipo de tecnología, así como de cualquier estudiante que se atreva a defenderse.

Aunque Keith y su grupo no son los peores abusivos que circulan por Dragomir, hay otro conjunto de chicos que son aún más temibles. Estos no solo intimidan; golpean a sus víctimas y acosan, de forma desagradable, tanto a chicas como a chicos. Además, sostienen una constante rivalidad con el grupo de Keith, lo que añade más tensión al ambiente escolar.

En resumen, esta escuela está plagada de idiotas que parecen pensar solo con la cabeza de abajo, y me pregunto en qué momento terminé aquí. La verdad es que no me gusta para nada este lugar. No conozco a nadie, así que me siento completamente sola. Podría estar con mi mejor amigo, pero él se ha convertido en un perro faldero de esa mujer popular, y ahora se asocia con su grupo de amigos. Con la separación entre chicas y chicos en la mayoría de las clases, me resulta difícil encontrar a alguien con quien pasar el rato o simplemente charlar.

Nunca pensé que diría esto algún día, pero extraño a Alicia, mi enemiga desde el primer grado. Siempre competimos por ver quién era la mejor en todo, pero, aun así, siento que ella tiene más modales y es más agradable que Allison y su grupo de clones. Me pregunto de dónde sacaré la paciencia necesaria para sobrevivir este último año en este loco colegio lleno de extraños.

Mientras avanzo por el pasillo, observo cómo Keith y su grupo de matones intimidan a un chico de baja estatura que lleva anteojos. Su rostro me resulta familiar; tal vez compartimos alguna clase. El pobre chico tiembla de miedo; ni siquiera se atreve a mirarles a los ojos para defenderse. Le han quitado uno de sus cuadernos y lo empujaron, haciéndolo tambalearse. Pero, para mi sorpresa, logra salir corriendo como alma que lleva el diablo, dejando atrás su mochila y todas sus pertenencias.

Es desgarrador ver cómo esos matones se regocijan en la angustia ajena. ¿Qué tipo de diversión encuentran en hacer sentir a otros tan miserables? En ese instante, me siento impotente y frustrada. La vida escolar no debería ser así.

Cuando lo conocí en el bosque el primer día que llegué a Greenwich, me agrado. Sin embargo, ahora siento un profundo desdén por él. Se ha convertido en una persona arrogante, egocéntrica y de mal carácter. Su actitud agresiva y violenta me resulta intolerable, además de que su inmadurez parece no tener límites.

En mi antigua escuela, estas situaciones eran prácticamente inexistentes. La seguridad era mucho más alta y rara vez se producían peleas; me sentía tranquila y cómoda en aquel ambiente. Ahora, en cambio, este lugar me desagrada profundamente. Decidí inhalar y exhalar varias veces para darme ánimos y llenarme de paciencia antes de enfrentarme a ese pasillo lleno de chicos molestos. Caminé con pasos firmes y seguros, manteniendo la mirada hacia el frente y esforzándome por ignorarlos por completo.

Sinceramente, esperaba escuchar algún comentario hiriente o sentir la necesidad de defenderme ante sus provocaciones. Sin embargo, para mi sorpresa, no ocurrió nada de eso. La ausencia de comentarios o actitudes agresivas fue verdaderamente extraña, sobre todo teniendo en cuenta lo molesto e idiota que se ha comportado Keith desde que nos reencontramos. Esto solo me deja más preguntas que respuestas, incrementando mi desconcierto respecto a la situación que estoy viviendo aquí.

Beautiful PainDonde viven las historias. Descúbrelo ahora