El bosque Folker Park
En los alrededores de Greenwich City, una pequeña niña había escapado de su casa sin que nadie se diera cuenta. La mansión en la que vivía se encontraba situada en una villa cercana al bosque Folker Park, un lugar conocido por su belleza natural y su tranquilidad. El patio trasero de la mansión daba justo hacia uno de los senderos del bosque, lo que facilitó que la niña se adentrara en él sin ser vista.
Pronto, la pequeña se encontró caminando por el bosque, rodeada de árboles altos y hojas que crujían bajo sus pies. El sonido de los pájaros cantando y el susurro del viento entre las ramas de los árboles creaban una melodía natural que acompañaba a la niña en su aventura. A medida que se adentraba más en el bosque, el sonido del agua corriendo se hizo más fuerte, y la niña siguió el sonido hasta que llegó a un lago con una hermosa cascada.
La vista era impresionante ante sus ojos curiosos. La cascada caía en un estanque de agua cristalina, rodeado de rocas y plantas acuáticas. La niña sonrió dulcemente al ver la belleza natural que la rodeaba. Se sentó en el suelo sobre un montón de hojas secas y comenzó a jugar con su muñeca favorita, completamente sola en aquel sitio. Curiosamente, no sentía ningún temor, a pesar de estar en un lugar desconocido.
De repente, una luciérnaga brillante de color azul voló enfrente de ella, llamando su atención de inmediato. La pequeña se incorporó levantándose del suelo y persiguió al insecto, sujetando fuertemente en su mano derecha a su muñeca. Mientras corría tras la luciérnaga, se percató de que aquel insecto brillante se parecía mucho al hada de su cuento infantil favorito. No pudo evitar saltar de emoción al pensar que podría ser un hada de verdad.
La niña siguió persiguiendo a la luciérnaga, riendo y gritando de alegría. El bosque parecía cobrar vida a su alrededor, y la magia del momento la envolvía por completo. Aunque la aventura había comenzado de manera accidental, ahora se había convertido en una experiencia emocionante y llena de fantasía para la pequeña exploradora.
—¡Hada!, ¡Un hada!— exclamó la nena con entusiasmo.
La pequeña se encontraba fascinada por la luz que emitía aquella criatura mística. El hada parecía bailar en el aire, su luz azulada iluminaba el entorno y creaba un ambiente mágico. De pronto, el hada detuvo su vuelo y se acercó a la pequeña, esparciendo una pequeña cantidad de polvo dorado en el ambiente. Esto hizo que la adorable niña estornudara, su rostro se arrugó en una mueca y sus ojos se cerraron momentáneamente.
En ese mismo momento, el sonido de una rama seca quebrándose se escuchó justo detrás de ella. Al principio, no le prestó atención al ruido y continuó persiguiendo al hada, que parecía estar jugando con ella. Sin embargo, cuando se escuchó un gruñido detrás, la niña volteó de inmediato, su corazón latiendo un poco más rápido, por el repentino susto.
Se encontró de frente con un lobo pequeño de pelaje blanco, con una combinación entre gris y café claro. Sus ojos dorados parecían brillar en la luz del atardecer, y su mirada feroz hizo que la niña se sintiera un poco intimidada. El lobo parecía estar estudiándola, su cabeza inclinada hacia un lado mientras la observaba con curiosidad. La niña se quedó quieta, sin saber qué hacer, mientras el lobo y ella se miraban fijamente. El hada, que había estado volando alrededor de la niña, se detuvo en el aire y observó la escena con interés. Parecía estar esperando a ver qué sucedería a continuación.
La niña, sintiendo una mezcla de miedo y curiosidad, extendió lentamente su mano hacia el lobo, sin saber si sería una buena idea. El lobo, sin embargo, no parecía tener intención de hacerle daño, y en su lugar, se acercó a la niña con cautela, olfateando su mano extendida a una distancia prudente.
—Perrito... perrito, ven aquí acércate a mí, no voy a lastimarte.
El animal estaba recio a acercarse no confiaba demasiado en los humanos, era la primera vez que veía a una niña completamente humana en lo profundo del bosque, él desconfiaba de ella, cuando se acercó un paso más cerca, gruño mostrando los colmillos a pesar de esto la adorable pequeña continuó acercándose a él. Cuando la nena estuvo más cerca del lobo a punto de acariciar su cabeza, el animal mordió su pequeña mano con agresividad, la niña comenzó a llorar de inmediato por el repentino dolor en su mano, la cual comenzó a sangrar manchando con algunas gotas de sangre su pequeño vestido de color blanco.
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Beautiful Pain
Hombres LoboElla espera que el cambio de escenario le permita cerrar el capítulo de su vida que ha estado dominado por su amor no correspondido. Pero lo que ella no espera es que en su regreso a la ciudad conozca a un chico lobo llamativo y misterioso. Un chi...
