once

2.7K 127 20
                                        

Flashback

Odiaba estos planes, los odiaba porque sabía a la perfección lo que sucedería. Mis amigas me forzarían a venir al antro aunque no tuviera ganas, entonces a pesar de que me juraran y perjuraran que no se perderían por ahí, desde el primer segundo en el que entráramos ellas se desaparecerían y se irían a no ser donde a buscar hombres con los cuales pasar la noche, y me dejarían a mi por detrás a mi suerte.

Tal y como lo hicieron en estos momentos.

Suspire decepcionada y camine rumbo a la barra esperando que hubiera un lugar disponible para poderme sentar y esperar a que mis amigas se desocuparan y pudiera irme de este maldito lugar.

Camine haciéndome espacio entre la gente hasta llegar a mi destino, jale uno de los banquillos y me senté al lado de un muchacho que parecía bastante familiar.

—¿mala noche?.—inicie la conversación con aquel muchacho que tomaba tragos como si fueran agua pura.

De inmediato volteó a verme y la idea de que lo conocía algún lugar no hizo más que confirmarse.

Había visto su rostro en algún lado, en algún lugar había visto su atractiva cara pero no lograba recordar exactamente de donde.

No fue hasta que comenzamos a hablar que me di cuenta quien era.

Era Kevin Álvarez, el futbolista de los Tuzos del Pachuca. Y entonces comprendi porque estaba así tomando como desesperado.

Pero, yo supuse que en estos momentos no necesitabas que me lanzara hacia el y le pidiera fotos o saludos para mis sobrinos y amigas quienes estaban locas por el. Simplemente seguí ahí con el escuchando todo lo que tenía por decirme, y me limitaba a responder cosas cortas cuando era necesario.

El tiempo pasó demasiado rápido. Me encantaba hablar con el, me encantaba escucharlo y ver sus gestos y ojos brillando cuando hablaba del fútbol, cuando hablaba de su mamá, cuando hablaba de sus hermanos.

Juro que cada vez que mi mirada se dirigía a él, sentía más cosas dentro de mi. De verdad se me hacía un muchacho demasiado guapo y entretenido, sentía que habíamos conectado muy rápido y pensé, tan solo pensé que algo podría suceder entre nosotros dos, definitivamente me gustaría mucho seguir conociéndolo.

Pero no fue hasta que se paro del banquillo avisándome que iría al baño y que volvería rápido cuando comencé a recapitular todo lo que estaba pasando.

—Oye.—la voz de una muchacha me saco de mis pensamientos.

Voltee a verla y me di cuenta que era una rubia muy bonita y con cuerpo operado.

—¿si?.—pregunté extrañada.

La desconocida me barrio de pies a cabeza con una mala cara que me saco de pedo.

—¿Que crees qué estas haciendo?.—pregunto aún con su mala cara.

—Mm, ¿tomando?.—respondí mucho más extrañada sin entender que quería era morra.

—No te hagas la tonta, ¿que crees que estás haciendo con Kevin?.—dio un paso más cerca a mi y me apunto con su dedo.

—¿Kevin?.—pregunté.—No tengo porque darte explicaciones a ti wey, ni te conozco.—le dije alejándome de ella y regresando la mala mirada.

—Mira mosquita muerta, no se quien te crees que seas pero aquí Kevin es solo para mi. Así que si no quieres tener problemas más vale que te vayas por donde viniste.—me amenazo queriendo asustarme pero lo único que provoco fue que una sonora carcajada saliera de mi boca.

¿En serio se creía esta que su amenaza me asustaría?

Ella al verme reír parece que se incendió más y se acercó como queriendo tomar mi cabello, pero yo fui más rápida y detuve su mano antes de que quisiera llegara a tocarme.

—Si no me crees, veme y aprende que conmigo no se meten.—y sin decir mas se dio la media vuelta y desapareció entre la multitud.

Yo reí de nuevo al recordar la escena que me montó aquella guera desabrida y tome mi litro para seguir bebiendo en lo que Kevin salía del baño.

Pensé en ser valiente y dar el siguiente paso, invitarlo a bailar, o pedirle su número, o tal vez su Instagram.

No lo sabía con exactitud, lo único que sabía era que quería algo con el, claro, solo si el lo quería también.

Pero, a juzgar por la manera en la que me veía, dentro de mi tenía la esperanza de que el sintiera lo mismo que estaba sintiendo yo en estos momentos.

—Disculpa, te encargo otro igual a este porfa.—le dije al bartender una vez que termine mi bebida.

El asintió y tomó mi vaso, luego, volví a girar del banquillo para ahora ver a la multitud en la pista entreteniéndome en lo que mi acompañante llegaba.

Me reí de unos cuantos borrachos que se movían como gusanos, pero, mi sonrisa se borró en el momento en que mis ojos se conectaron a una escena que estaba pasando junto frente a mi.

Kevin había salido ya del baño. Pero no estaba solo. No.

Aquella rubia estaba frente a él, parecía que estaban hablando hasta que de la nada sus cuerpos se acercaron y pude ver lo que estaba pasando.

Estaban besándose, ella y el.

Era inegable lo que estaba viendo, si estaban besándose. Si era real lo que ella dijo sobre el.

Me había hecho ilusiones yo solita y como siempre había quedado como una tonta.

Decidí no ver mas la escena y me giré de nuevo con el bartender.

—Sabes qué, cancela mi pedido.—le dije mientras buscaba dinero en mi cartera.

Tome dos billetes de 500 y los puse sobre la barra.

—de aquí pagas todo, también lo de el.—y sin esperar respuesta me fui y caminé hasta la salida dispuesta a irme de aquí.

Camine y camine hasta que de pronto sentí un cuerpo chocar con el mío y una bebida fría empapar mi vestido.

—Perdón, perdón, venía distraído.—hablo una voz ronca.

—No te preocupes.—respondí sin ver a quien choco conmigo.

—Déjame recompensarte, me llamo Óscar.

Chan Chan Chan aquí está como inicio todoooo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Chan Chan Chan aquí está como inicio todoooo

Ella y yoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora