Lucy's point of view.
Habían pasado dos días. Dos días desde la oferta de trabajo en Berlín.
Tanto Leo como Pierre habían estado intentando que me decidiese de una vez y que diese el paso. Ambos me
conocían y sabían que realmente quería, pero que había algo que me paraba.
O alguien.
No estaban equivocados, por supuesto. Sin embargo, no era tan simple. El dolor que sentí el día en la que abandoné mi hogar en Estados Unidos para siempre y dejé de tener contacto con mi madre y con Tom, era un dolor que no quería experimentar nunca más. Solo buscaba protegerme a mi misma, reconstruir lo que quedó en cenizas una vez.
Y no pensaba repetir el mismo error dos veces. Si así lo vio Tom, así sería. Él realmente no debía quererme tanto como decía, de lo contrario, ¿quién se iría de esa manera?
Era de madrugada y era incapaz de dormir. Aquella oferta deambulaba en mi mente día y noche, haciéndome pensar sin parar. Decidí levantarme e ir en busca de un café caliente. Tranquilos, el café no me afecta como debería. No me acelera o me despierta, de hecho todo lo contrario, me relaja. Supongo que es por el TDAH que padezco desde que soy pequeña.
Procuré no despertar a Leo, quien dormía en la habitación al lado de la mía. Cerré todas las puertas posibles para amortiguar el ruido y una vez en la cocina, busqué las cápsulas de café que usábamos. Sin embargo, se habían acabado.
— Joder —gruñí. Chasqueé la lengua y me apoyé sobre la encimera en busca de una solución. Realmente me apetecía un café. Miré el reloj de pared, las siete y media. Aún era temprano para que los supermercados estuviesen abiertos.
Suspiré y decidí vestirme para dar una vuelta en lo que los supermercados abrían. Por suerte, entraba a trabajar alrededor de las doce y me daba tiempo. Me vestí con rapidez y salí del apartamento haciendo el menor ruido posible. Me puse los auriculares y me sumergí en la música en lo que bajaba las escaleras hasta llegar a la calle. El frío azotó mi cuerpo, haciendo que me abrazase a mi misma para mantener el calor corporal.
Caminé por las calles de París, ya llenas de gente. Me gustaba mucho madrugar, pero era mejor en idea que en realidad, ya que eso implicaba levantarse muy temprano y prefería dormir. Ahora tenía la oportunidad. Caminaba sin rumbo, mirando el paisaje del que he podido disfrutar desde hace dos años. Ahora que vivo aquí, París se ve distinta. Ahora es mi hogar.
— ¡Tom! —oí a mis espaldas. Me congelé en el lugar. Mantuve mi mirada al frente y fue cuando pude ver a un perro correr por delante de mí. Su correa quedaba arrastrando tras él.
Una chica me sobrepasó, corriendo tras el pequeño perro. Lo alcanzó a pocos metros de mi, agachándose para darle leves caricias y agarrar la correa firmemente entre sus dedos.
Tom. El perro se llamaba Tom.
¿En serio? No sé qué clase de juego es este. ¿Qué putas probabilidades existen? Ninguna.
Continué mi camino tratando de olvidar lo que acababa de suceder. Finalmente, cuando dieron las ocho y media, pude ver un supermercado abriendo a pocos metros de mi.
Entré y una amable señora me sonrió, dándome la bienvenida al establecimiento en francés. Le ofrecí una sonrisa y caminé entre los pasillos en busca de mi objetivo; las dichosas cápsulas. Una vez las encontré, las dejé sobre el mostrador y busqué mi monedero en la pequeña mochila que llevaba a mis espaldas.
— Eres una joven muy bella —dijo la mujer, mirándome de reojo en lo que escaneaba el producto, sonriéndome.
— Oh, gracias —respondí algo avergonzada, sorprendida por el cumplido tan inesperado.
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STEPFATHER (TOM KAULITZ)
FanficSu padrastro y siete años mayor que ella, ese es Tom Kaulitz, el nuevo marido de su madre. Aunque eso no será mucho impedimento para la joven de veintidós años, Lucy Smith.
