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JULIE
—¿Por qué ayer llegaste enfadada? —me pregunta Ava, acurrucada entre mis brazos.
La razón de mi enfado tiene nombre y apellido.
Tan solo aparecer Lucas en la cafetería, todo volvió a ser igual entre Ryan y yo, ni siquiera volvimos a dirigirnos la palabra porque él se marchó sin mirar atrás.
—Supongo que son cosas de mayores.
—¿Por qué?
—Verás... Cuando te hagas mayor, habrá gente a la que no le gustes y la mayoría de las veces intentarán hacer que las cosas te salgan mal, o no querrán verte feliz, o simplemente harán cosas para molestarte mucho.
—¡Es como nuestra canción! —grita ella, poniéndose de pie sobre el colchón—. Hoy no la hemos puesto.
Desde hace un par años, Ava y yo tenemos la costumbre de poner la misma canción mientras hago su peinado por las mañanas. Es una canción country, por supuesto, y a ella le encanta que la escuchemos juntas. Es como una especie de himno para nosotras.
La primera vez que le puse la canción era tan pequeña que no llegó a entenderla bien, pero ahora la siente y grita la letra como nadie más es capaz. Con tan solo cinco años, sabe que esta canción es mucho más que unas simples palabras superpuestas en una melodía.
Con una enorme sonrisa y el cuerpo lleno de entusiasmo, me acerco a la vieja radio que tiene en su habitación y voy saltando las canciones hasta que esas conocidas notas empiezan a reproducirse.
Subo el volumen al máximo y veo a mi hermana saltar sobre su cama con entusiasmo, animándome a mí a hacer lo mismo.
Gritamos, saltamos y bailamos por toda la habitación, como si estuviéramos dando un concierto digno de admirar.
—I got my high heels on with my boxing gloves. I can knock you out with a one-two punch —canto mi parte con fuerza mientras hago que Ava vuele a mi alrededor.
—You say I can't... Well, darling, watch me. You can't stop me 'cause I fight like a girl —sigue ella cantando su parte entre enormes y armoniosas carcajadas.
Seguimos moviéndonos al ritmo de la música sin importarnos nada más. No existe nada más que no seamos nosotras y la melodía saliendo a todo volumen por los altavoces.
—Cielo, bajad un poco la música —pide mi madre, a pesar de notarse que se está aguantando la sonrisa.
Ninguna de las dos hace caso a su petición, esta canción debe escucharse así, a todo volumen mientras haces lo que quieras y te liberas de todo lo malo que te ha estado pasando.
Agarro un cepillo y lo pongo frente a Ava para que siga como si fuera una cantante profesional.
—I fight hard, I fight tough, I fight fair. Won't stop fighting until I get there.
—No, I ain't afraid to cry. Everybody's gotta feel something sometimes —continúo.
No nos detenemos hasta que la melodía acaba y la habitación se hunde en el completo silencio, solo quedando audibles nuestras profundas respiraciones en busca de aire con el que recuperarnos.
—¿Ya habéis terminado? —pregunta mi madre con falso reproche mientras se apoya en el marco de la puerta.
A ella le encanta que esta sea una canción especial para nosotras, pero siempre que nos emocionamos demasiado hace como si estuviera cansada de escucharnos cantar a todo pulmón.
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Las Cinco Amapolas
RomanceSiempre se ha dicho que del odio al amor hay un solo paso, pero ellos preferirían tirarse por un precipicio antes que darlo. Julie lleva trabajando en el rancho de su familia desde que tiene uso de razón. Todos en el pueblo la adoran, a ella y a su...
