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◓
JULIE
Terminar de contarle a Sarah todo lo que hicimos Ryan y yo en Nueva York ha sido un verdadero reto. No he podido decir más de dos palabras seguidas sin que ella tenga algo que preguntar o remarcar de la situación. Se entusiasma tanto que al principio da un poco de miedo, pero es realmente divertido verla así de emocionada por esto.
—¡¿No fue solo una vez?! —exclama después de escuchar toda la historia.
—¿Qué?
—¡¿No te besó solo una vez?!
—¿No?
—Pensaba que solo te habría dado un piquito, pero esto...
Ella salta y se mueve de un lado a otro de mi habitación como si acabara de revelarle uno de los secretos mejor guardados del universo.
—Un piquito y un poco de coqueteo, tal vez. Aunque eso último no sería algo nuevo...
No parece tener la intención de detener sus pensamientos mientras suelta un montón de palabras que a mi parecer son incoherentes.
—Eh... —balbuceo, en un fallido intento de sacarnos a ambas del trance.
—Julie, no ha sido un simple beso. Os habéis estado besuqueando todo el viaje.
—Tampoco es para tanto.
—¿Qué no es para tanto? —pregunta como si lo que he dicho no tuviera sentido—. Llevabais semanas sin dejar de pensar en el otro y tan solo marcharos, literalmente la primera noche, ya os besasteis. Y luego otra vez, y otra, y otra... Es que hasta delante de los padres de su mejor amigo. Y, ¿acaso eres consciente de que te besó estando semidesnudo?
—No fue así.
—Y tanto que fue así.
Puede que si fuera un poco así, pero no fue intencionado. Fue una agradable casualidad que me despertara cuando él acababa de salir de ducharse.
—Sarah, ni siquiera hemos hablado de empezar a salir o algo de eso. Relájate.
—Es cierto, tendré que tener unas cuantas palabras con él al respecto —murmura—. El caso es que tú sí que quieres tener una relación con él, ¿no?
—Mhm... —respondo distraídamente, con las mejillas completamente rojas.
—Julie.
La miro de reojo, intentando que su penetrante mirada no llegue a lo más profundo de mi ser.
—¿Quieres que Ryan sea tu novio, verdad?
—Claro que quiero que sea mi novio —suelto, incapaz de resistir al claro juicio de sus pupilas.
Sarah vuelve a saltar y canturrear, aunque es evidente que ya sabía la respuesta, al igual que sabe lo que Ryan piensa al respecto.
—¿Tenemos que seguir hablando de esto? —lloriqueo.
—Ese sería un buen plan para mí.
—Sarah...
Ella me observa, disfrutando su pequeño momento de gloria, pero acaba cediendo ante mis ojos saltones y el puchero que hago salir de entre mis labios.
—Vale, ya paro —dice—. Pero conmigo no uses esa cara, mejor resérvate esos labios para Ryan.
—¡Sarah!
—Bien, bien, ahora sí que paro —asegura—. ¿Quieres que vayamos a donde Carmina? Tiene una nueva receta de pastelitos.
—Nunca diría que no a unos pastelitos de Carmina.
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Las Cinco Amapolas
RomanceSiempre se ha dicho que del odio al amor hay un solo paso, pero ellos preferirían tirarse por un precipicio antes que darlo. Julie lleva trabajando en el rancho de su familia desde que tiene uso de razón. Todos en el pueblo la adoran, a ella y a su...
