Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

27| Advertencia

68 8 0
                                        

27

RYAN

No sé si me alegro o tengo miedo de decir que ya es viernes.

Tengo muchas ganas de enseñarle a Julie el lugar en el que crecí y también quiero ver a los padres de Marcos después de todo este tiempo, pero no puedo negar que el miedo y la angustia recorren mi cuerpo por la incertidumbre de no saber cuál será su reacción.

Llevamos toda la mañana preparando nuestras maletas, y ahora nos encontramos guardándolo todo en la camioneta para tenerlo preparado para mañana. Mantener mi cuerpo ocupado ayuda a que mi mente también lo esté. Tal vez por eso Julie se empeña en que sea yo el que dé viajes de un lado a otro con nuestras cosas, mientras ella solo me las alcanza en la puerta de la casa.

Cada vez que nos encontramos en el umbral de la puerta, nos sonreímos como si de alguna manera hubiéramos estado esperando un momento como este desde hace semanas. Y, ciertamente, es así como se siente.

Me encuentro ordenando nuestras maletas en la parte descubierta de la camioneta de su familia cuando Hank se acerca a mí y se apoya en uno de los laterales, cerca de donde yo me encuentro. No me mira, pero se mantiene en silencio como si esperara acabar llamando mi atención.

Lo observo, callado, y no puedo evitar fijarme en que parece que Carol se ha quedado en la puerta de su casa con el único propósito de distraer a Julie.

Creo saber que es lo que quiere decirme. Supongo que no es fácil dejar que tu hija se vaya con un chico a la otra punta del país, donde no puedes ni cuidar de ella ni controlarlo a él.

—¿Puedo pedirte algo? —pregunta.

—Claro. 

—Prométeme que tendrás paciencia con Julie. 

Creo que la sorpresa que me llevo al escuchar sus palabras es notable para ambos. Pensaba que me iba a pedir que mantuviera mis manos lejos de ella, pero solo me ha pedido que le tenga paciencia. ¿Por qué tendría que tenerle paciencia? En todo caso sería al revés.

Hank nota la confusión que recorre cada vena de mi cuerpo, por lo que sigue hablando.

—Es posible que ella se comporte un poco extraño en Nueva York, casi como si estuviera triste.

Sus palabras no hacen más que seguir confundiéndome, por lo que él se ve obligado a seguir.

—Hace unos años, justo cuadrando con los días que pasaréis allí, Julie descubrió que no podría ir a la universidad.

Siento como si mi pecho se comprimiera al descubrir parte del pasado que ella no ha querido contarme hasta el momento. No sabía que Julie había intentado entrar en la universidad, siempre pensé que había decidido trabajar aquí por voluntad propia.

—No sabía que había intentado entrar en la universidad.

—Era su mayor sueño, desde que tenía diez años aseguró que iría a la universidad y que sería la mejor en lo que fuera —dice—. Lo intentó, luchó por ello y consiguió entrar. Pero pasaron cosas, cosas que ella te contará si cree que debe hacerlo, y perdió la oportunidad de ir. Se vio obligada a dejar de lado su sueño.

Escuchar sus palabras es tan raro y confuso que me siento incapaz de razonar. No tenía ni idea de todo lo que había tenido que rechazar Julie. Puede que por eso esté tan emocionada por salir de Texas.

—Entiendo lo que tuvo que significar para ella. ¿Pero por qué me cuenta esto justo antes de nuestro viaje? —pregunto con respeto.

—Julie fue aceptada en la Universidad de Nueva York, Ryan. Era su sueño estudiar allí, era su sueño irse a vivir allí y formar su propia vida.

Las Cinco AmapolasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora