"Capítulo 6"

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Martes 8:45 AM

—Entonces, ¿qué más te dijo? —me pregunta Jade con los ojos bien abiertos y acomodándose en la silla del aula, a la cual el profesor está llegando tarde.

No había hablado con Jade desde el viernes porque se fue de viaje con sus padres. A penas regresó ayer. Y ya la estoy poniendo al día.

—Que los niños no se imaginan a su compañera de piso desnuda. —me muerdo las uñas con impaciencia y nervios.

—Oh, Dios. ¿Crees que esté pillado?

—No. ¡Qué dices! Sólo es un bromista al que le gusta ligar, y yo paso literalmente todos los días con él, es normal que lo haga conmigo. Yo soy la tonta por darle tantas vueltas.

—Sí, claro, como digas. —dice Jade indiferente—. Oye, ¿cuando nos reunimos para empezar el proyecto?

Me lo pienso unos segundos.

—Primero debemos tener un equipo. Tú y yo solas no podemos hacerlo. —explico.

—Oh. Eso tiene solución. —mira a todos los del salón—. ¡Briana!

Se acerca a nosotras una chica de piel bronceada, de pelo corto y rojo cobrizo por los hombros, con los ojos de color marrón oscuro.

—¿Sí? —pregunta nada más llegar.

La chica es muy buena onda. Hemos hablado un par de veces. E incluso puedo decir que es mi amiga. Pero con Jade se lleva mucho mejor ya que me contó que de pequeñas eran vecinas.

—¿Tienes grupo para el proyecto? —pregunto.

—Bueno, los chicos y yo tenemos uno, pero nos falta gente. ¿Quieren unirse? —nos pregunta.

—¡Por supuesto! —exclama Jade—. ¿Qué chicos?

—Mark, Lucas y Owen. —responde Briana.

Mis ojos se abren como platos. Mark, Lucas y Owen. Oh, los populares del salón. Bueno, mi vida social, automáticamente, de ser aburrida, ha pasado a rara y extensa, incluyendo a los chicos más buenorros del curso y al más solicitado en el general. Definitivamente, mi vida universitaria, es muy interesante.

—¡Perfecto! —continúa Jade, quizás más alegre de lo normal porque me había comentado que le atrae mucho Owen desde primero—. ¿Cuándo y dónde nos reunimos?

—Puede ser en mi casa. —levanto la mano, como ofrecimiento—. Cuando quieran. No creo que a mi compañero de piso le moleste.

—Les parece bien... —Briana lo piensa—. ¿El domingo en la tarde?

—Por mí bien. —digo.

—Por mí también. —contesta Jade.

—Bien, ahora vayamos a decírselo a los chicos. —responde Briana.

Nos coge del brazo a cada una y nos levanta de las sillas, en dirección al grupo de chicos en una esquina del salón.

—Hey, chicos. Tenemos integrantes nuevas en el equipo del proyecto. —avisa Briana.

Un Error que volvería a cometerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora