"Epílogo №1"

535 16 4
                                        

ÉMERY

Es cierto eso que dicen de que el tiempo pasa volando cuando es en compañía de alguien que aprecias.

Todos estos meses han sido prueba de ello.

—Matteo. —murmuro, tocándole la mejilla repetidas veces con un dedo—. Despierta.

No reacciona ante mi llamado, al contrario, se acomoda aún más y voltea la cabeza al otro lado, abrazando con fuerza la almohada que sostiene bajo su cabeza. Harta de haber pasado los últimos diez minutos de mi vida tratando de hacer que el oso dormilón de mi novio se despierte, suelto un refunfuño de exasperación antes de incorporarme y saltar sobre su cuerpo echado sobre su estómago. El repentino peso de mi cuerpo sobre el suyo, hace que el colchón rebote por unos pocos segundos, pero a pesar de ello no se inmuta. Me siento encima de su trasero cubierto únicamente por una fina sábana, con mis muslos haciendo presión en sus caderas, y, dado que yo también estoy desnuda, cuando me inclino hacia adelante, siento mis pezones aplastarse contra los fuertes músculos de su espalda.

Me mantengo allí, tratando de poner mi cuerpo lo más pesado y duro posible sobre el suyo para que acabe de notar mi presencia y se de la fuga del pacífico mundo onírico. Me declaro victoriosa en cuanto escucho su suspiro en voz baja.

—Buenos días, Señorita Garganta Profunda. —murmura adormilado.

Abre un ojo nada más termina de decir su frase, y me contempla sobre su hombro con diversión porque sabe con exactitud el momento en que voy a empezar a sonrojarme.

—Buenos días. —me aclaro la garganta—. Y ese comentario no era necesario.

Rueda los ojos, sonriendo.

—No puedo creerlo. Anoche me hiciste una mamada digna de un premio a la mejor estrella porno y ahora te avergüenzas. —niega con la cabeza y me dedica una tierna sonrisa, mientras yo desvío la mirada completamente roja. Él ríe—. Eres tan adorable que me provoca la idea de comerte entera.

Alzo mis cejas.

—Es el halago más bonito que he recibido por tu parte.

—Y tengo muchos más siempre que quieras oírlos.

—¿Ah, sí? ¿De dónde los sacas? —arqueo una ceja con diversión—. ¿De tu amigo el IA?

Chasquea la lengua.

—Mis fuentes son sagradas. No te las diré.

Definitivamente es una IA.

—Ya. —me inclino hacia su rostro para presionar mis labios con los suyos unos segundos—. Feliz primer aniversario, Teo.

—Feliz primer aniversario, enana. —me susurra de regreso—. Y feliz cumpleaños.

Le doy una pequeña sonrisa, y luego me echo hacia atrás otra vez.

—¿Qué haremos hoy? —cuestiono con emoción, dando una palmada—. ¿Ir a cenar a algún sitio bonito? ¿Dar un paseo? ¿Una cita? ¿Quedarnos aquí? Puedo preparar algo especial para...

—Wao, alto ahí. —me detiene, con un tono de voz divertido—. Cuánta energía tan temprano.

Suelto una suave risa.

—Y respondiendo a tu pregunta, si tú quieres podemos irnos a cenar a algún restaurante, así no tienes que cocinar. Pero necesito que me reserves la noche para mí. Te voy a llevar a un sitio especial.

Inmediatamente la intriga crece dentro de mi, pero me obligo a no preguntar, pues he aprendido que cuando se hace el Sherlock es mejor ser Watson y mantener la boca cerrada mientras hace todo el trabajo.

Un Error que volvería a cometerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora