—Eh... Espérame aquí, ¿vale? No debo tardar. —le digo a Matteo, quitándome el cinturón de seguridad, apenas aparca el coche delante de la casa de Jade.
Él asiente una sola vez con la cabeza, le doy un pequeño beso en la mejilla y no menciono nada más. Bajo con una rapidez y desesperación preocupante del auto y me dirijo a la puerta de la casa de mi amiga. Toco un par de veces y parece que pasa una eternidad hasta Jade aparece en mi campo de visión al asomar la cabeza por la puerta entreabierta.
—Ven, pasa. —abre un poco más la puerta, lo suficiente como para tomar mi brazo y prácticamente arrastrarme al interior de su casa.
Ya había venido en otras ocasiones para nuestras denominadas "Noches de chicas" que suelen ser una vez por semana, otras para hacer tareas o proyectos individuales y otras simplemente de visita. Por muchas veces que venga, siempre me sorprendo gratamente por el inmenso tamaño de la casa. Huele a millonario por todas partes, en serio. Pero ya me voy acostumbrando a eso de que todos los de mi círculo social estén forrados en dinero. No es algo que sorprenda demasiado, teniendo en cuenta que la NYU es considerada mundialmente una "universidad de niños ricos".
Queda muy claro que yo soy la excepción.
Volviendo a la realidad; todas y cada una de las visitas que le he hecho a Jade tienen una cosa en común; nunca están sus padres. Justo como en este momento.
—Vamos a ver, ¿me quieres explicar qué demonios significa "creo que estoy embarazada"? —murmuro, siguiéndola por las escaleras.
Jade se detiene en su habitación, la cual tiene la puerta abierta, y entra conmigo pisándole los talones. Se sienta en su cama, apoya los codos en sus rodillas y hunde su cara en sus palmas.
—Tengo un retraso. —sin cambiar su posición, alarga una mano hacia algo que tiene a su lado y me lo lanza sin siquiera verme—. Una semana y un poco más.
Me fijo en lo que me lanzó. Un calendario del tamaño de un celular en forma de libreta. Tiene un círculo rojo entorno al día dos de junio, por lo que supongo que es el día donde debería haberle caído la regla.
—Veamos... no saquemos conclusiones apresuradas. —trato de animarla y dejo el calendario en la mesa de su ordenador. Me acerco a ella y me acuclillo delante suyo, poniendo mis manos en sus rodillas—. Tal vez es algún problema hormonal, no lo sé. ¿Nunca te había pasado?
—Solo una vez, en primaria. —alega, quitando sus manos de su rostro y poniéndolas a su lado, sobre el colchón—. Pero era al comienzo, no se volvió a repetir. Y fue un retraso pequeño de un par de días.
—¿Y no habrás hecho mal la cuenta? ¿Revisaste bien las fechas?
Niega con la cabeza.
—Siempre soy muy meticulosa, y hago las cuentas desde mucho antes del mes en cuestión. —responde, y su rostro toma una expresión horrorizada—. Émery, no puedo tener un bebé. Mis padres me matarían. Mi familia entera me despreciaría.
Frunzo el ceño.
—¿Por qué lo dices? ¿No deberían apoyarte?
—Mi familia es de ese tipo de personas que piensan que deberías ser perfecto, en todos los sentidos. El apellido Sparks, es conocido por su reputación intachable desde hace muchos años desde que mi bisabuelo fundó el primer hotel e renombre de la familia. Desde ahí todos sus sucesores deben seguir sus pasos y ser igual de perfectos que él. Un bebé fuera del matrimonio, y antes de terminar la universidad además, sería considerado como una aberración máxima para ellos. Una decepción. Una mancha en su imborrable honor. Ahora mismo han habido múltiples problemas en los hoteles y han bajado los ingresos, si los medios se enteran de que la siguiente sucesora es una chica irresponsable, mi apellido estaría por los suelos completamente y... y mis padres me escharían la culpa y... y me... —traga saliva y sus ojos se cristalizan—. me odiarían, Emy.
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Un Error que volvería a cometer
Fiksi Remaja¿Qué pasaría si de la nada tuvieras que compartir tu nuevo departamento con alguien por un error de una empresa inmobiliaria? ¿Te lo has preguntado? ¿Y si ese "alguien" es un chico? ¿Qué harías? ¿Y si está guapísimo? ¿Y si está buenísimo? ¿Y si tien...
