"Capítulo 34"

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Una semana después

Viernes, 10 de junio, 4: 16 PM

Parciales.

Llegaron. Los. Parciales.

Qué bien. Echo entusiasmo puro y crudo por cada célula de mi organismo. No quepo en mi cuerpo de la alegría que me ocasiona tener que estudiar aproximadamente dieciséis horas al día. ¡Yuju, qué felicidad!

Es sarcasmo, para el que no le quedó claro.

Normalmente me gusta estudiar. No soy la mejor ni nada parecido, pero me sé defender y tengo muy buenas calificaciones.

O era así el año pasado.

No tuviera tantos contras ahora mismo, si no hubiera perdido literalmente la mitad de mi curso estando encerrada en mi habitación lamentando mi miserable existencia por cinco meses. El segundo curso, empezó en septiembre del año pasado. Lo que hice en todo ese tiempo desde ahí hasta el mes de enero, se resume en; llorar, ver películas de terror de mala calidad, vaciar botes de helado y cocinar para no pensar. Para comienzos de febrero, ya mis padres se habían encargado de solicitar mi acceso a la NYU. A mediados de dicho mes, ya estaba abordando el avión con destino a Nueva York.

No me siento orgullosa de haber perdido tanto tiempo, pero ahora mismo no puedo hacer nada contra lo que ya ha ocurrido.

¿Qué quiero decir con todo esto?

Que no tengo ni idea de los temas iniciales que se dieron al principio del curso. Y son precisamente esos los que deberían salir en los primeros exámenes.

Mierda.

—Entonces, ¿me vas a ayudar a estudiar? —le pregunto a Lucas. Es el más inteligente del grupo Paw Patrol—. ¿Por favor?

—Que sí, Émery, me lo has preguntado tres veces. —murmura, guardando sus cosas en su mochila.

Acaba de terminar la clase de Análisis de Audiencia, así que todos los alumnos están saliendo del salón. Esta es la única materia que comparto solamente con Lucas.

—Es que me estás salvando la vida. —confieso, encaminándome a la puerta con él.

—Y yo que creía que eras inteligente. —se lamenta.

Esta es la última clase del día, por lo que nos dirigimos a la puerta principal de la universidad.

—¡Oye, lo soy! Pero los libros y yo no nos llevamos bien. —hago una mueca. Prefiero estudiar por apuntes propios.

Apuntes que no tengo, claramente.

Lucas se ríe, a la par que cruzamos el estacionamiento y él se dirige a su coche. Yo busco con la mirada el de Matteo.

—Bueno, ¿te parece bien en mi casa, mañana en la tarde? —se detiene delante de su coche y se gira para mirarme con una sonisa.

—Mmm... Sí, está bien. —contesto, deteniendo mi andar—. Mientras no me violes, no hay problema. —bromeo.

Vuelve a reír.

—Te sorprendería lo bueno y educado que puedo llegar a ser Johnson. —asegura, muy digno.

Esta vez me río yo.

—Volviendo al tema, ¿quieres que pase por tí? —se ofrece.

Voy a replicar, pero otra voz se entromete en la conversación.

—No es necesario, yo la llevo. —Matteo pasa un brazo por mis hombros y me pega a él. Siento que su cuerpo está en leve tensión—. Para eso soy su novio, no te tomes atribuciones que no te corresponden.

Un Error que volvería a cometerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora