Antes de comenzar a leer, quiero dar un saludo y un agradecimiento muy especial a JockerHansDuro. Este último capítulo te lo dedico a tí, por apoyarme desde el inicio y no abandonar mi historia. Gracias por tu oportunidad, y espero que disfrutes el capítulo✨❤️
~~~~~~~~~~~~~~
—Olvidamos traer tus cosas. —le digo a Matteo, un par de horas después de haber llegado al departamento.
Al regresar, le pedí que me dejara manejar a mí de vuelta, ya que parecía tener la cabeza en otro sitio muy lejos de aquí, y creo que necesitaba desconectar de la realidad mientras se sumergía en sus pensamientos.
Cuando cruzamos la puerta, se fue directo a la ducha sin mediar palabra. No dije nada porque comprendía que necesitaba un momento a solas. Estuvo allí metido bajo los chorros de agua de la regadera casi una hora completa, hasta que salió hace un par de minutos y se reunió conmigo aquí, en su habitación.
La cual me ha estado recordando por lo vacía que está que sus pertenencias siguen faltando.
—No importa. —murmura en un tono distraído—. Luego mandaré un Uber para que las traiga.
Asiento. Suelta un suspiro, y vuelve la mirada hacia mí.
—Me siento un iluso, ¿sabes? Nos engañaron de una manera tan... vil. —comenta, demostrando su frustración con todo el tema—. Nena, ¿quién en su sano juicio le causa tanto dolor a su propio hijo, a conciencia, por un tonto capricho? —sacude la cabeza—. Ni siquiera sé qué me sorprende, si sé que ese señor jamás me ha querido, pero al menos creí que tendría un mínimo respeto hacia mí por el jodido título de donador de espermatozoides.
—Yo... —hablo, bajando la vista—. Creo que de cierta manera es mi culpa todo esta situación.
—¿Qué? —cuestiona, confuso—. ¿Por qué dices eso, enana? No es...
—Es que solo piénsalo. —interrumpo, formando teorías en mi cabeza que desde que veníamos en el coche estaba sopesando—. Formó todo este psicodélico plan solo porque estaba en desacuerdo con esta relación. Y no era nuestro noviazgo en sí lo que le incomodaba, sino yo. Porque no soy de un gran estatus social, ni mis padres son empresarios famosos, ni tengo mi cuenta llena de ceros. Si hubieras estado con otra chica, una de la que tú padre sí tuviera aprobación, nada de esto te hubiera pasado. Te habrías ahorrado todo este...
—Émery. —me corta, serio—. Para ya.
Me frustro.
—Pero es que yo...
—Nada de eso me importa. La vida no es casting. Las personas no necesitan aprobación, o estándares que cumplir para iniciar una relación, mucho menos impuestos por personas ajenas. —susurra, incorporándose en el colchón hasta quedar sentado. Toma mis manos y me levanta a mí también para arrastrarme a su regazo—. Al final comprendió que no iba a cambiar de opinión respecto a mi carrera artística, y, seguramente, como de alguna manera su perfecto hijo tenía que perseguir sus pasos para no permitir que su imagen de empresario intachable se rompiera, al parecer quiso infundimre presión a través de otra parte más letal. —eleva una mano y pincha mi nariz con un dedo—. Es decir, tú.
«Pero por suerte he pulido estos últimos años un arte muy entretenido al cual llamo; «A tomar por culo la opinión de Adam Brooks». Si no está de acuerdo contigo, pues me vale mierda, que se aguante. Nunca he necesitado, ni necesitaré, su aprobación para amarte. Y su única forma de impedirlo fue recurrir al juego sucio, y aún así, henos aquí. No logró separarnos, ¿lo ves?».
ESTÁS LEYENDO
Un Error que volvería a cometer
Teen Fiction¿Qué pasaría si de la nada tuvieras que compartir tu nuevo departamento con alguien por un error de una empresa inmobiliaria? ¿Te lo has preguntado? ¿Y si ese "alguien" es un chico? ¿Qué harías? ¿Y si está guapísimo? ¿Y si está buenísimo? ¿Y si tien...
