El lunes en la mañana, a la hora del mediodía específicamente; Matteo, Jade y yo nos dirigimos al club de reportaje de la universidad, el cual se encarga de dirigir el periódico, la página web y las redes sociales de la misma para publicar anuncios, notas, avisos, reuniones, etc. Este mismo, es totalmente público, lo que quiere decir que todos los estudiantes tienen acceso a él, siempre y cuando su presidenta apruebe el contenido de lo que quieran divulgar.
Ya en nuestro destino, conocimos a dicha presidenta del club; una pelirroja pecosa de ojos castaños de tercer curso y una de las más populares de la universidad que tiene de hermosa todo lo que tiene de terca y arrogante. A pesar de intentar persuadirla para que nos diera el listado de las personas que solicitaron acceso a la página web el viernes, —cuando se publicó esa falsa noticia calumniando mi nombre—, Jimena Gray es una chica más inquebrantable que la propia Gran Muralla China. No se inmutó ni un poco ante las miradas suplicantes de mi novio, mi mejor amiga y yo. Por más razones que le diéramos, se negó profundamente alegando que no está permitido.
Y no le falta razón, sin embargo, esto es por una buena causa, así que por eso tuvimos que recurrir a un método desesperado; Zack Stivens y sus infalibles técnicas de seducción.
Si hay algo que tenemos a nuestro favor, es que Jimena es conocida principalmente por su coquetería continua y su fama de seductora de primera clase, por lo que cuando Zack la sedujo y después de un largo rato de vómito verbal, le propuso una velada nocturna con fines sexuales incluídos a cambio de la dichosa lista, no lo pensó mucho antes de aceptar.
Así fue como, después de revisar aquella pequeña hoja de papel con la cantidad minúscula de los nombres, motivos y horas de todo el que accedió a las redes de la universidad el viernes, descubrimos algo que nos dejó impactados. O tal vez no tanto, dado que esa chica me odia desde que me conoció.
Un simple nombre y apellido; Sabrina Robinson.
Todos los demás alumnos que aparecían en la lista tenían motivos creíbles y coherentes como; citatorio de tutores legales, publicación de tareas extraescolares, anuncio de partidos de fútbol y otros deportes... Cosas banales que, además de que sí se habían cumplido, fueron en horarios razonables. Sabrina Robinson fue la única que, precisamente a esa hora, —la salida— se apareció en el club con una supuesta urgencia por anunciar un trabajo extra de Historia del Arte para entregar el lunes. Osea, hoy.
Aunque desde que ví su nombre ya sospechaba de ella, Matteo me corroboró aún más mis pensamientos cuando me dijo que no había ningún trabajo extra, ya que Sabrina también va en cuarto curso como él y si hubiera algún proyecto, él lo sabría.
Si ya tenemos quién publicó la noticia principal en las redes de los alumnos de la universidad, no hay que ser adivino para saber quién pegó el cartel en la recepción.
{•••} 4: 20 PM
A penas llego al salón, lanzo las llaves encima de la barra y me dirijo al sofá. Me dejo caer en él de un tirón, extiendo los brazos en el respaldo y cierro los ojos, suspirando.
—Estoy agotada. —murmuro.
—¿Física o emocionalmente? —cuestiona Jade.
—Ambas.
—Es técnicamente comprensible después de semejante altercado contra Sabrina.
Me río, recordando la bofetada y el guantazo que le dí a Sabrina a la salida. No debería, pero me siento orgullosa de que al menos esta vez hice algo al respecto y no me quedé de brazos cruzados viendo como el culpable de hundir mi reputación anda por ahí como si nada.
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Un Error que volvería a cometer
Ficção Adolescente¿Qué pasaría si de la nada tuvieras que compartir tu nuevo departamento con alguien por un error de una empresa inmobiliaria? ¿Te lo has preguntado? ¿Y si ese "alguien" es un chico? ¿Qué harías? ¿Y si está guapísimo? ¿Y si está buenísimo? ¿Y si tien...
