~ Lunes, 11 de agosto ~
—Bueno, adiosito, te amo, hijita. —se despide mamá.
—Yo también te amo, mamá, nos vemos pronto. Un beso para tí, papá y Millie de parte mía. —digo, sonriente.
—Y uno de la mía para tu novio encantador, Emy. —canturrea felizmente, justo antes de colgar.
Quito el móvil de mi oreja.
—Mamá te manda saludos, novio encantador.
—¿Cuándo dijiste que los vas a visitar? —pregunta Matteo sobre mi cabeza.
Dejo el móvil a un lado, y me acomodo mejor en el espacio entre sus piernas, recostando mi cabeza sobre su estómago.
—El 17. —respondo.
—¿Y cuándo regresas?
—Viernes de la próxima.
Gruñe y abraza aún más fuerte mi cintura enclaustrada entre sus firmes brazos.
—Demasiado tiempo lejos de mí.
—Solo son unos pocos días, no te preocupes. —abro los ojos de golpe cuando una idea se asienta en mi cabeza—. Aunque...
—¿Qué?
Alzo la vista para posarla sobre él, que también tiene inclinada su cabeza para verme, de forma que nuestros rostros quedan a poca distancia uno encima del otro.
—¿Por qué no vienes conmigo? —susurro.
Entrecierra los ojos.
—¿Y amargarle el cumpleaños a mi suegro con mi presencia?
Junto mis cejas.
—¿Qué dices?
—Estoy seguro que ni me permitiría cruzar la puerta. —hace una mueca—. Y me dejaría durmiendo a metros de tí, Dios no, qué horror.
Suelto una carcajada.
—Lo más probable es que sí.
—Además, no quiero incomodar. Estoy seguro de que extrañas mucho a tu familia, que quieres pasar mucho tiempo con ellos y ponerse al día. —baja la cabeza y besa mi frente. Al separarse me sonríe con arrogancia y ahí estoy segura de que va a soltar una chorrada—. Y conmigo ahí canalizarías toda tu atención en mí. No sería justo.
Ruedo los ojos.
—No te creas tan importante. —bromeo, haciéndome la digna, aunque lo cierto es que tiene toda la razón.
—Sé que lo soy, hermosa. —me arranca una sonrisa cuando da un toquecito a mi frente con dos de sus dedos—. Y regresando al tema de antes, dejando a un lado las bromas, me encantaría ir contigo, pero papá me está obligando a ir con él a una serie de eventos importantísimos según él. Llevo mucho tiempo dándole largas, ya debe estar soltando humo por los poros y no puede pasar de esta semana si no quiero que se presente aquí, lo siento.
—No te preocupes, en otra ocasión será. —sonrío leve, ignorando el pinchazo de la desilusión.
—Tómate esos días para tí y tus padres nada más.
—De todas maneras voy a extrañarte mucho. —hago una mueca.
Suelta el suspiro de una risa.
—¿Quién diría que de la chica hostil, tímida y cerrada que me rehuía la mirada por los nervios, pasaríamos a la romanticona cursi que no soporta estar cinco minutos sin decirme lo mucho que me ama y me extrañará en la semana que pasaremos lejos?
ESTÁS LEYENDO
Un Error que volvería a cometer
Teen Fiction¿Qué pasaría si de la nada tuvieras que compartir tu nuevo departamento con alguien por un error de una empresa inmobiliaria? ¿Te lo has preguntado? ¿Y si ese "alguien" es un chico? ¿Qué harías? ¿Y si está guapísimo? ¿Y si está buenísimo? ¿Y si tien...
