NICOLE - Capítulo 33

23 2 0
                                        

Menudo dolor de cabeza

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Menudo dolor de cabeza.

Llevé mi mano a mi frente para que mi cabeza dejara de dar vueltas, lástima que ni siquiera así pude evitarlo.

Mierda.

Recuperé la compostura y me recosté en la cama donde estaba. Espera, ¿dónde demonios estaba?

Abrí mis ojos mirando a todos lados, el sol mañanero dañaba mis sensibles ojos por la borrachera de anoche, me giré para ver directamente al astro cegador cuando me encontré con unos lindos ojos verdes que me penetraban.

-Buenos días, bonita. -Se sentó en el sofá sin quitarme la vista de encima.

-Buenos...ah. -Me quejé por los martillazos que golpeaban mi cabeza. -¿Qué hago aquí?

Tiró su cuerpo para atrás y cruzó los brazos sobre su pecho, mostrando virilidad. Si no tuviera esta maldita resaca en mi cuerpo, ya me habría lanzado hacia él.

Mi pregunta pareció preocuparlo lo suficiente para dejar esa posición y levantarse a verme de cerca.

-Aguarda. -Lo miré, expectante -¿No te acuerdas de nada?

Negué con la cabeza.

-¿Nada, nada?

-Nada. -Alcé mi mano frente a mí, tapando el sol que caía justo en mi rostro.-¿Podrías cerrar las cortinas? El sol me va a dejar totalmente ciega.

Me miró dubitativo antes de ir a por ellas y cerrarlas, se sentó sobre la cama y caí en la cuenta que había dormido en su cama.

oh, oh.

Abrí mis ojos con miedo a qué hubiera pasado algo que no debía pasar, bajé mi vista hacia mi cuerpo, alcé la sábana y no..., no estaba desnuda.

Aleluya.

-Ay, gracias. -Solté al aire, aliviada.

-Quédate tranquila que no pasó nada. -Se quedó mudo. -Entonces, ¿no recuerdas nada?

Junté mis cejas haciendo un esfuerzo sobrehumano por recuperar la memoria.

-Am, lo último que me acuerdo fue cuando Jackie, Anita y mi tía se fueron, después no recuerdo nada.

Esteban parecía decepcionado por mi respuesta, ¿habré olvidado algo importante?

-¿Por qué lo preguntas? -La curiosidad en mí pudo más.

Se acomodó en la cama mirando al suelo y después a mí, conocía esa mirada, esa de no saber qué decir exactamente. Más vale que no me mienta. Odio las mentiras.

Pero yo le mentí en un comienzo.

Eso fue en un comienzo, no lo conocía. No es lo mismo.

-Pues, porque ayer te pusiste un poco...-Se rascó la cabeza, inquieto- O sea, no te comportaste mal ni nada, solo que...

Cielo de lucesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora