NICOLE - Capítulo Final

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Una semana después de mandar a la mierda a ejecutivos, abogados y médicos del círculo del señor Rafael, me dispuse a recoger algunos artículos de Esteban de la clínica.

Jackie me había llamado para avisarme que podía tomar algunas cosas de él, se me encogió el corazón cuando su voz tembló, y la verdad es que no sabía si estaba lista para que me inundaran los recuerdos una vez más.

Sin embargo, allí estaba yo. Justo en su habitación.

Apenas llegué, cerré la puerta con llave para que nadie me interrumpiera, necesitaba un momento a solas.

Me recosté en su cama, olí sus almohadas y sábanas, me removí conteniendo las lágrimas cuando sentí que todavía tenían su olor. Miré el techo, cerré los ojos, y los volví a abrir. Me tapé la cara.

No quería llorar, estaba tan harta de llorar que me sacaría los ojos si pudiera.

Esta semana había sido un infierno, no salía de mi cuarto, no iba a trabajar, y apenas tenía ganas de levantarme de mi cama. No sabía hasta cuando iba a estar así, solo quería que pasara rápido el tiempo, y no sentir nada, pero no sabía si eso sería posible.

Me acerqué a su escritorio mientras quitaba una lágrima de mi mejilla. Dejé de moverme cuando vi una nota con tinta fresca.

Esto es de parte de Esteban. Quería quedarme con más cosas de él, pero creo que tú mereces tenerlas más que yo.

Espero que todo te salga bien en tu vida, Nicole.

PSDT: Gracias por amar a mi hijo cuando yo no supe hacerlo.

Rafael Hernández.

Se me formó un nudo en el estómago cuando lo leí. Debajo de la nota, estaba el cuaderno de dibujos de Esteban. Las manos me temblaban, no quería abrirlo porque sabía que mirar sus dibujos, sería como verlo a él, a su recuerdo.

Deslicé mis dedos por la cubierta, y me obligué a mi misma a abrirlo, pasé hoja por hoja. Paisajes, playas, cielos se podían apreciar en el papel de color beige, la sombra de una sonrisa apareció en mis labios. Dejé de respirar cuando llegué una donde yacía un dibujo borroso de lo que parecía ser la silueta de una chica en la playa.

No creo que él haya...

Seguí pasando las páginas, había retratos que sí había visto pero otros no, eran nuevos. Lo sé por la fecha que siempre colocaba en el lado inferior de la hoja. Apreté con fuerza el cuaderno cuando vi que me había dibujado con mi padre.

Lo había hecho desde su perspectiva, la escena era muy detallada, por lo que era casi igual a lo que había sucedido en la realidad. Una era de nosotros bailando y besándonos bajo la lluvia. Otra de nuestra primera cita como novios, mirando las estrellas desde la arena. Cuando bailamos en la boda de su papá. Otra cuando hablaba con Ana en su fiesta de cumpleaños.

Cuando nos escapamos y nos fuimos de viaje.

Me detuve en la página donde nuestros cuerpos estaban pegados, eran uno solo. Una pareja haciendo el amor en medio del campo, bajo el reflector de la luna y las estrellas. ¿Qué más se podía pedir? ¿Había algo más romántico que eso?

Casi podía sentir el vaivén de nuestros movimientos al sentirnos por primera vez. Los dibujos posteriores eran también de nosotros, me ruborizo al ver el extremo detalle con el que nos había retratado en cada uno de los dibujos donde nos dejábamos llevar por el placer.

No pude evitar reírme con lágrimas en los ojos.

Casi en la última hoja, estábamos él y yo, con una mirada intensa y apasionada, mientras mis brazos rodeaban su cuello, y sus manos mi cintura. Era el momento donde bailamos.

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