NICOLE - Capítulo 47

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Tres meses

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Tres meses.

Tres meses desde que mi mamá murió.

Tres meses después de ver por última vez a Esteban.

Parecía una eternidad, parecía que había pasado un siglo desde aquellos acontecimientos que no me gusta recordar. A veces pensaba que todo lo vivido había sido solo un sueño, y que había despertado hace tres meses con el castigo de sufrir de insomnio.

Me llevé una mano a la cara, y me la froté con cansancio. Las ojeras bajo mis ojos cada vez se hacían más prominentes, al igual que la pesadez en los párpados.

No podía dormir sabiendo que en algún momento Esteban iba a...

O tal vez incluso ya él había...

-¿Cuándo me dijiste que fue la independencia de los Estados Unidos?

Volteó a ver a Ana, quién tenía un lápiz de color en su mano, esperaba que respondiera la pregunta para continuar pintando su tarea.

Pintar...

Esteban.

Solté un suspiro de lamento, ella se dio cuenta.

-En realidad sí me acuerdo la fecha. -Prosiguió con timidez. -Es solo que a veces te quedas mirando a la nada y me asustas.

Mis ojos se cristalizan, y para que ella no lo note, la acurruco entre mis brazos, ella me devuelve el abrazo.

-Si lo extrañas mucho, ¿por qué no vas a verlo?

-No es tan sencillo.

-¿No? Si solo es tomar el autobús.

Sonrío con esfuerzo y le doy un beso en la mejilla.

Aún recuerdo cómo fue que le dije que Esteban y yo ya no estábamos juntos: me cerró la puerta de nuestra habitación en la cara y no me habló por una semana.

Eso sin contar que se escapó dos veces de la casa para ir a verlo, por supuesto que la castigué, aunque me pareció tierno.

-Nunca me dijiste por qué terminaron. ¿Se dejaron de querer?

Esta vez mi sonrisa llegó a mis ojos.

-¿Crees que nos hemos dejado de querer?

-¿Acaso no es esa la razón del por qué las parejas terminan?

Ana es muy inteligente, demasiado. En varias ocasiones, sus maestras me han felicitado por su esfuerzo y dedicación a los estudios, a pesar de ser floja.

Pero no puedo evitar pensar que, en cosas como el amor y otras ciencias, no entiende casi nada.

-No, Anita. -Me aclaré la garganta para darme tiempo de encontrar las palabras adecuadas. -Es que por más que las parejas se quieran, hay dificultades que hacen que sea mejor separarse.

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