11: Lo que faltaba

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- Y... este es el apartamento.- nos dijo la señora Collins.

- ¿Y bien? ¿Qué te parece, Nat?- dijo Ellen.

- Es increíble. Mucho más grande que el anterior es, te lo aseguro. Y el techo es plano, eso es un requisito importante. Ya no tendré que poner a congelar la bolsita de hielo todas las noches.- contesté sonriendo.

- Tienes un pequeño balcón frente la cocina, estará algo sucio por el polvo de la calle.- continuó la señora Collins.

- Ese no es problema.- contesté.

- Bien, el piso cuenta con un baño al final del pasillo, este salón comunicado con la cocina y el comedor, un dormitorio y finalmente el despacho, que es la primera puerta a la derecha. Ya está pagado completamente, así que solo falta que firme los últimos papeles para que esté a su nombre y arreglar algunos asuntos.

- Bien, sentémonos en la mesa del comedor para estar más cómodos.- dijo Ellen.

Firmé y rellené los últimos papeles que quedaban mientras la señora Collins nos contaba aquellos asuntos que quedaban por resolver y ciertas cosas que debía saber.

- Tuvimos que cambiar el fregadero de la cocina ya que el anterior se atascaba con frecuencia, dudo que tengas problemas. Y una cosa más, cuando vayan a fumigar será mejor que cierres el ventanal que da al balcón.

- ¿Y eso por qué?- dije.

- Entre este edificio y el de al lado solo hay un callejón lleno de suciedad, hay alcantarillas y cuando van a fumigar, las asquerosas cucarachas entran en los apartamentos, por eso el ventanal tiene esa goma debajo, para que no entren. Es un consejo que tienes que tener en cuenta, pero la mayoría de las veces las matan de un tirón.

- Creo que a partir de ahora ni si quiera se va a atrever a abrir el ventanal.- dijo Ellen entre risitas.

- Muy graciosa, Ellen.- contesté sarcástica.- Aquí tiene, señora Collins.- dije entregándole los papeles.

- Bien, ya me encargaré del resto del papeleo. Oficialmente, este apartamento es suyo, señorita Greens.

Nada más irse Ellen y yo empezamos a gritar de la alegría y a saltar como locas.

- ¡Tienes un nuevo apartamento!- chilló.

- ¡Tengo un nuevo apartamento!- contesté abrazándola.

- Te prometo que lo celebraremos algún día, ahora debo ir a la oficina.

- ¿Desde cuando trabajas un sábado?

- Desde que mi compañero Lucas se cargó todos los diseños previstos para las habitaciones que debemos presentar este lunes. Y si no voy, Charly va a matarme.

Cerró la puerta de casi un portazo, logrando que Ryuk se sobresaltara encima del sofá.

Las siguientes tres largas horas las dediqué a deshacer las maletas, separar y guardar la ropa, ordenar el baño, limpiar la cocina y colocar la vajilla, barrer el suelo del balcón y descubrir cómo funcionaba la lavadora.

Continué barriendo el suelo de la cocina y el comedor, el ventanal estaba entreabierto, así que la brisa que corría era muy agradecida.

- Limpiando el nuevo apartamento por lo que veo, ¿no?- escuché.

- No me lo creo.- susurré.

Levanté la mirada y dejé caer la escoba.

Allí esta él, apoyado en el bajo muro de su balcón, mirándome con una sonrisa vacilona.

- ¡¿Vives al lado?! ¡¿Acaso has planeado esto con Ellen?! ¡¿Tratas de arruinarme la vida, o qué?!- dije alterada.

- Tranquila, chica. Sabes que no me gusta que me bombardeen con preguntas.- dijo entre risas.- No vivo al lado, estoy aquí con un amigo temporalmente ya que mi apartamento está en obras. No he planeado nada con nadie, así que no le hagas nada a la pobre e inocente Ellen. Y sí, trato de arruinarte la vida porque fue eso lo que me prometí a mí mismo el día de la boda, por si no te acordabas. Pero no sabía que te ibas a mudar a ese edificio. Aunque eso es un plus a mi favor.

Cómo ser la Torpe perfecta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora