31 de Octubre.
El día que la mayoría de la gente pasa en la calle pidiendo caramelos, tirando papel higiénico o huevos a casas ajenas, o yendo de fiesta en fiesta con sus amigos disfrazados del "Escuadrón Suicida", "Los Vengadores" o "Winnie the Pooh".
¿Estaba haciendo algo de eso? Para nada.
Mi madre había tenido la brillante idea de organizar una partida de paintball y así pasar Halloween todos juntos. Creo que se había puesto el reto de ver si su Fiat 500 explotaba, ya que éramos siete personas metidas a presión en ese pequeñísimo coche.
Lo más gracioso de todo era ver la parte trasera del coche: los hermanos Fletcher, Ellen y Joshua sentados en ese orden, y una servidora tumbada sobre ellos cuatro, quedando mis pies sobre los regazos de Max, ya que el colmo sería tener que sentarme sobre él después de todo lo que ha pasado.
Una vez en el lugar, la odisea para salir se formó. Max fue a lo suyo y, entre risas Edward y Ellen trataban de ayudarme a salir. Joshua, con lágrimas en los ojos, me levantó en peso y se bajó del coche, pasó sus brazos por debajo de mis axilas y tiró de mí mientras Ellen y Edward empujaban de mis pies, eso sí, sin dejar de reír.
Al entrar en el edificio, uno de los trabajadores nos llevó a los vestuarios para darnos la ropa requerida y los chalecos "antibalas de pintura". Ya todos cambiados seguimos a la mujer que nos explicaría el procedimiento y la clave de la partida.
- Es sencillo, en este recinto vallado debéis, por grupos, llegar hasta el banderín de color rojo, saldréis desde distintos puntos del recinto, así que no iréis todos por el mismo camino. Obviamente al ser Halloween vuestros rivales no son los únicos enemigos.- explicó la mujer mostrando una sonrisa maliciosa.
- Mamá, ha sido una brillante idea planear esto para hoy, de verdad.- dije con notable sarcasmo, ella solo rio, al igual que mis compañeros y la instructora.
- Bien,- prosiguió la mujer.- en esta bolsa están los números del 1-7, aleatoriamente tres de vosotros meteréis la mano y sacaréis un papel, ¿de acuerdo? Empieza tú.- dijo tendiéndole la bolsa a Ellen, la cual metió la mano con cierto nerviosismo.
- El dos, ¿quién es el dos?- preguntó buscando el número en las pegatinas de nuestros chalecos.
- Parece que nos toca juntos, Ellen.- dijo Erick, sonriente.
- Gano fijo, que os quede claro.- contestó ella, provocando nuestra risa.
- Ahora tú.- continuó la mujer dándole la bolsa a Edward.
- El cuatro.- dijo, buscando el número. Comenzó a reír al ver que era mi madre.
- ¡No te rías de tus mayores, niño!- contestó mi madre dándole en el hombro mientras reía.
- No te preocupes Abigail, lo haremos lo mejor que podamos.- contestó aguantándose la risa.
Finalmente la mujer se paró frete a mí. Metí mi mano en la bolsa y saqué un papel:
- Es el cinco.- dije, sonreí al ver que ese número era Joshua.
- Al ser impares el número que no ha salido irá a vuestro grupo ¿vale? Ahora id con uno de mis compañeros, que os llevaran a cada entrada del recinto.- dijo la mujer.
Max era el número uno, por lo que él caía en mi grupo. Seré sincera, no me hizo gracia que eso pasara pues él había decidido distanciarse de mí tras lo que pasó, y eso podría jugarnos la victoria en la partida. Mientras seguíamos al instructor aceleré el paso hasta llegar a su lado.
- Sé que no quieres verme, ni mucho menos escucharme pero solo te pido que por unos minutos dejes tu orgullo de lado y no sigas jodiendo esto con tu actitud, porque lo llevas haciendo desde que salimos de la ciudad para venir aquí.
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Cómo ser la Torpe perfecta.
ChickLitNatacha Greens, una mujer sencilla de veintisiete años, como todas algo alocada, enamorada de la vida y su ciudad natal, Florida. Con un apartamento de lujo, un trabajo asegurado y... ¿a quién queremos engañar? Empecemos de nuevo. Natacha Gree...
