- Natacha, empiezo a pensar que exageras.- me dijo Ellen.
- ¿Por qué?- dije ofendida tratando de no escupir la comida.- ¡Es el segundo trozo de tarta, aquí la que exagera eres tú!
- No me refiero a la comida.- contestó aguantando la risa.
- ¿Entonces?- dije tras tragar.
- Me refiero a que creo que te pasas con Max. El pobre chico solo quiere conocerte.
- ¿Conocerme? Cómo se nota que no eres tú la que lo aguantas, joven Ellen. Tienes tanto que aprender sobre la vida.
- A mí me cae bien, es bastante simpático.
- A ti te cae bien porque su hermano es Edward, no me mientas.
- ¡No! ¡No es por eso! Me parece que es un hombre agradable, simpático, divertido, atractivo...
- ¿Estamos hablando de Max, o de su hermano?- le interrumpí.
- De Max. Y Edward es... solo un amigo.
- Ya, claro. Eso dijiste de Marco el italiano y os llevasteis tres meses saliendo.
- Y fueron tres meses demasiado aburridos, ¿sabes lo que es comer pasta todos los fines de semana? Da asco. En fin, no quiero desviarme del tema.
- ¿A qué quieres llegar, Ellen?
- Quiero que dejéis las estúpidas discusiones que tenéis y os llevéis bien.
- Eso es como intentar que Ryuk se meta solito en la bañera.
- Exageras demasiado, no es un monstruo.
- Eso es porque es como Edward Cullen, llama la atención de las mujeres para enamorarlas y que ellas caigan a sus pies y después... ¡pum! Te das cuenta de que brilla cuando le da el sol en la cara.
- Dios, hay veces que no entiendo, Natacha. Y si resulta que es así pues, tú serás su Bella Swan.
- ¡Qué buena broma, Ellen! ¡Chócala!- dije levantando la palma de la mano.
- No tienes remedio.- contestó entre risas.
- Oye chicas,- dijo Bethany, la novia del día.- tenemos karaoke, ¿os animáis? Podéis elegir la canción que queráis.
- La verdad es que...- comenzó Ellen mientras nos mirábamos.
- No te molestes, Bethany. La pequeña Nate no se animará a cantar.- interrumpió Justin, creemos que un familiar del novio.
Al parecer Justin ocupaba la labor de Max cuando éste no estaba, solo que él era mucho más pesado. Se le notaba a leguas que era rubio teñido, aparte de que su perilla negra le delataba. Tenía una cámara de vídeo, y se dedicaba a incordiarme, tal cual. Era cierto que Max también lo hacía, pero él tenía más... clase, y muy al fondo me hacía reír.
No lo negaré.
Justin no, él solo me incordiaba.
- ¡¿Qué no?!- dije incorporándome rápidamente.- Ahora aprenderás. Vamos Ellen.
- Natacha, ¿qué canción vamos a cantar? ¡No me sé ninguna!- dijo mientras caminábamos al pequeño escenario.
- Sí que te sabes canciones, ¿no te acuerdas cuando íbamos a la universidad? ¡Nos molaba ABBA! ¡Vivan los setenta, baby!
- ¿Crees que les gustará?
- ¿A quién no le gusta recordar los mejores años que tuvo la música?- contesté al subirnos en el escenario.
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Cómo ser la Torpe perfecta.
Chick-LitNatacha Greens, una mujer sencilla de veintisiete años, como todas algo alocada, enamorada de la vida y su ciudad natal, Florida. Con un apartamento de lujo, un trabajo asegurado y... ¿a quién queremos engañar? Empecemos de nuevo. Natacha Gree...
