7: Un par de canciones

51 2 0
                                        

- Natacha, empiezo a pensar que exageras.- me dijo Ellen.

- ¿Por qué?- dije ofendida tratando de no escupir la comida.- ¡Es el segundo trozo de tarta, aquí la que exagera eres tú!

- No me refiero a la comida.- contestó aguantando la risa.

- ¿Entonces?- dije tras tragar.

- Me refiero a que creo que te pasas con Max. El pobre chico solo quiere conocerte.

- ¿Conocerme? Cómo se nota que no eres tú la que lo aguantas, joven Ellen. Tienes tanto que aprender sobre la vida.

- A mí me cae bien, es bastante simpático.

- A ti te cae bien porque su hermano es Edward, no me mientas.

- ¡No! ¡No es por eso! Me parece que es un hombre agradable, simpático, divertido, atractivo...

- ¿Estamos hablando de Max, o de su hermano?- le interrumpí.

- De Max. Y Edward es... solo un amigo.

- Ya, claro. Eso dijiste de Marco el italiano y os llevasteis tres meses saliendo.

- Y fueron tres meses demasiado aburridos, ¿sabes lo que es comer pasta todos los fines de semana? Da asco. En fin, no quiero desviarme del tema.

- ¿A qué quieres llegar, Ellen?

- Quiero que dejéis las estúpidas discusiones que tenéis y os llevéis bien.

- Eso es como intentar que Ryuk se meta solito en la bañera.

- Exageras demasiado, no es un monstruo.

- Eso es porque es como Edward Cullen, llama la atención de las mujeres para enamorarlas y que ellas caigan a sus pies y después... ¡pum! Te das cuenta de que brilla cuando le da el sol en la cara.

- Dios, hay veces que no entiendo, Natacha. Y si resulta que es así pues, tú serás su Bella Swan.

- ¡Qué buena broma, Ellen! ¡Chócala!- dije levantando la palma de la mano.

- No tienes remedio.- contestó entre risas.

- Oye chicas,- dijo Bethany, la novia del día.- tenemos karaoke, ¿os animáis? Podéis elegir la canción que queráis.

- La verdad es que...- comenzó Ellen mientras nos mirábamos.

- No te molestes, Bethany. La pequeña Nate no se animará a cantar.- interrumpió Justin, creemos que un familiar del novio.

Al parecer Justin ocupaba la labor de Max cuando éste no estaba, solo que él era mucho más pesado. Se le notaba a leguas que era rubio teñido, aparte de que su perilla negra le delataba. Tenía una cámara de vídeo, y se dedicaba a incordiarme, tal cual. Era cierto que Max también lo hacía, pero él tenía más... clase, y muy al fondo me hacía reír.

No lo negaré.

Justin no, él solo me incordiaba.

- ¡¿Qué no?!- dije incorporándome rápidamente.- Ahora aprenderás. Vamos Ellen.

- Natacha, ¿qué canción vamos a cantar? ¡No me sé ninguna!- dijo mientras caminábamos al pequeño escenario.

- Sí que te sabes canciones, ¿no te acuerdas cuando íbamos a la universidad? ¡Nos molaba ABBA! ¡Vivan los setenta, baby!

- ¿Crees que les gustará?

- ¿A quién no le gusta recordar los mejores años que tuvo la música?- contesté al subirnos en el escenario.

Cómo ser la Torpe perfecta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora