Las doce y media, la hora más decisiva e importante de este día para mí, y estaba parada como una idiota frente la entrada del famoso parque, pensando en sí debería o no pasarla.
- Oh, vamos. No te has levantado a las nueve de la mañana para al final rajarte, Nat.- me dije a mí misma susurrando mientras levantaba por quinta vez el pie para dar el paso.- Maldita sea, pero muy al fondo sé que no servirá de nada, ¡es una pérdida de tiempo!- volví a decir deteniéndome y moviendo el pie derecho con nerviosismo.- Venga, a la de tres voy y... ¡joder! ¡No sirvo para las decisiones! No quiero ir... pero se lo prometí a Joshua... ¿qué hago?
Y ahí estaba yo, hablando sola en la entrada del parque dando vueltas de un lado a otro para tratar de decidirme de una vez, sin éxito.
- Bien, se acabó, yo me largo.- dije decidida.
Nada más dar dos míseros pasos rumbo a la parada de autobús, escuché rápidas zancadas a mis espaldas, y una aguda voz nombrándome con cierta energía.
- ¡Natacha! Supongo que eres la chica de la que me habló Triple J, ¡vamos, te estábamos esperando!- dijo una mujer rubia de ojos café cogiéndome del brazo.
- ¿Qué? No, señora yo...
- No lo niegues, sé cuándo la gente miente. ¡Venga vamos, no seas tímida!
Me empujó con ímpetu hacia el interior del parque, y prosiguió llevándome en mi contra hacia donde se daría la esperada reunión. Al llegar, unas diez personas que estaban sentadas en el césped posaron su atención en mí.
- Adelante, siéntate en el hueco que queda libre, pero deja algo de espacio porque todavía estamos esperando a un compañero más.- me dijo la mujer.
Hice lo que ella me dijo, con algo de duda. Muy al fondo sabía que era una pérdida de tiempo.
- Esperaremos a que nuestro compañero vuelva para así poder empezar esta sesión.- dijo la mujer rubia, sonriente.
No pasaron ni diez segundos hasta que se escuchó cómo alguien se despedía de otra persona entre débiles risas. Todos sonrieron al ver a la persona que se acercaba con paso seguro al hueco que había a mi lado.
- Siento la espera.- dijo sentándose a mi lado.
- No me lo creo.- susurré.
Señoras y señores, Maximus Fletcher, de nuevo, estaba conmigo. Sinceramente empezaba a pensar que me seguía.
- Oh, no te preocupes.- respondió la mujer.
- Hola Nate.- me saludó.
- Que no me llames Nate.- le susurré.
- Bien, un poco de silencio que vamos a empezar.- dijo la mujer.- Mi nombre, queridos, es Evangeline y estoy dispuesta a solucionar vuestros problemas amorosos desde raíz para que logréis llevar una vida completamente plena y rebosante de felicidad.- explicó con una gran sonrisa en su rostro.- Todo esto se conseguirá mediante debates y ciertos juegos de confianza para que logremos abrirnos unos con otros sin miedo.
Mientras explicaba caminaba en círculos mirando a cada uno de nosotros, me resultaba extrañamente incómodo.
- Queridos, empezaremos con algo sencillo. Todos sois desconocidos de todos, así que comencemos por presentarnos. Quiero que digáis de donde sois, vuestro nombre y, por último, a qué os dedicáis. Empezaremos por ti.- dijo señalando a la chica que estaba a mi lado.
Ella, nerviosa, se enderezó, subió sus gafas con cierto nerviosismo, y prosiguió a presentarse.
- B-bueno,- tartamudeó.- Soy de Atlanta, pero llevo viviendo en Florida casi cuatro años. Me... me llamo Lindsay y... actualmente estudio medicina.
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Cómo ser la Torpe perfecta.
ChickLitNatacha Greens, una mujer sencilla de veintisiete años, como todas algo alocada, enamorada de la vida y su ciudad natal, Florida. Con un apartamento de lujo, un trabajo asegurado y... ¿a quién queremos engañar? Empecemos de nuevo. Natacha Gree...
