41: Determinación

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Aun en shock y con los ojos como platos era incapaz de escuchar nada a mí alrededor, necesité de los leves golpes de Hank sobre mi hombro para que volviera de ese mini trance.

- ¿Estás bien?- susurró.

- ¿Qué? Sí, sí, claro.- contesté acomodándome en la silla.

- Por un momento parecías como ida.

- Chicos, callaos.- susurró Katy señalando a la pantalla y lo que se proyectaba en ella.

- Como sabéis Siria ha estado en guerra durante casi siete años, sé que pensaréis que queremos que vayáis allí para documentar el estado de la misma y mostrar los devastadores paisajes, pero no es así.- explicó la mujer, seria, mientras la diapositivas pasaban.- Reporteros sin Fronteras, como sabréis, lucha por la libertad de prensa. Queremos que desveléis la otra cara de la moneda que nadie se atreve a mostrar, queremos concienciar a la gente y que dejen de sentir lástima y se atrevan a actuar contra la situación de ese país. Por eso no os mandaremos al auge de la batalla.

- En realidad,- dijo su compañera, tomando la palabra.- queremos que Zuyb cobre protagonismo, es una ciudad sureña devastada y casi desierta, bastante alejada del conflicto y donde ahora soldados y civiles inocentes son tratados médicamente debido a las heridas en guerra. Será duro, no vamos a mentiros, no es fácil contemplar eso cara a cara, pero lo que consigáis filmar allí, lo que arriesguéis se verá recompensado en un futuro y logrará que más personas empaticen con la situación.

La charla se alargó durante casi dos horas, estaba plenamente absorta en las palabras que soltaban, parecían verdaderamente impotentes por no poder ofrecer más. Explicaron lo poco que sabían con certeza de cómo procedería el traslado, aunque tampoco ofrecieron mucho detalle.

Al finalizar la charla, al igual que la gran mayoría de mi equipo, sequé esa lagrimilla traicionera que corría por mi mejilla, que si bien no era de tristeza, era de pura rabia al darme cuenta de que todo aquello que decían era cierto. Por eso, cuando debimos salir de la sala y firmar si estábamos de acuerdo o no con lo que proponían, fui la primera en firmar y en dar mis datos.

Quería participar, necesitaba hacerlo. Como periodista era mi deber informar de la verdad que ocurría, y saber que había ricachones que buscaban ocultarla por el simple morbo y beneficio me enervaba.

- Tío... esto era más serio de lo que me esperaba.- dijo Sam, sentándose en su silla nada más llegar a nuestras mesas.

- Te deja con mal cuerpo eso de pensar que ahora mismo hay personas sufriendo los estragos de una guerra de la que no tienen culpa y en la que se ven directamente involucrados, ¿a que sí?- soltó Hank, apoyándose en la pared. Asentimos a la vez como respuesta.

- Por eso es necesaria la colaboración con Reporteros sin Fronteras.- dije.- Aun a día de hoy ninguno de nosotros sabemos lo que realmente pasa allí, no más de lo que se muestra en Facebook con esas imágenes de: "por cada like es un muerto menos en Siria." Patético...

- Eso es cierto.- afirmó Logan.- Salga bien o salga mal, lo importante es que esto salga, y sea lo que sea que grabemos debe llegar a televisiones, radio, prensa, internet, lo que sea. Esto es serio, y ahora mismo somos de los pocos que podemos hacer algo.

El resto del día fue tranquilo, esa charla nos había afectado a todos los del equipo, nos había hecho pensar. Hasta las ocho de la tarde el ambiente fue apacible en nuestra zona, más allá de un par de chistes malos de Hank no hubo nada más. Mientras bajaba las escaleras rumbo a la parada de taxis frente el edificio reflexioné, por ahora era mejor que este asunto lo guardara para mí. No me atrevía a contarle nada a nadie, mucho menos a Max con todo lo que estaba pasando con Ed, al igual que a Ellen.

Cómo ser la Torpe perfecta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora