Intentaba calmarme desde hacía ya un rato, en vano, pues seguía sentada en el sofá mirando la televisión apagada mientras lloraba. Ryuk se había colocado sobre mi pecho y frotaba su cabeza contra mi mejilla.
- Joder, ¿por qué tiene que venir alguien ahora?- susurré al escuchar el timbre. Me incorporé a los segundos y me sequé las lágrimas.- Venga Nat, no te pasa nada y todo está bien ¿vale?- me dije.
Alisé mi camiseta y abrí la puerta sin mirar quien era, tenía más que claro que si se trataba de Max le iba a cerrar la puerta en las narices, pero no fue a él al que me encontré:
- ¿Joshua?- solté.- ¿Q-qué haces aquí?- dije fingiendo una sonrisa.
- Hacía tiempo que no nos veíamos, ¡sorpresa!- contestó extendiendo ambos brazos.- Oye, ¿te pasa algo? Tienes los ojos rojos.
- ¿Qué? ¡No, no nada! Solo estoy un poco resfriada, nada más. Además, ya te conté lo de Zuyb ¿no?- contesté dejándole entrar y caminando hacia la cocina.- Pues ese asunto me preocupa bastante y parece que estoy en otro mundo.
- Me lo imagino.- contestó, sentándose en los taburetes de la cocina.
- ¿Y tú qué? ¿Qué tal Charlyn?- pregunté mientras le dejaba un vaso de agua delante de él. Me di la vuelta y comencé a secar lo que había fregado, solo para mantenerme ocupada.
- Rompí con ella hace unos meses.
- ¿Y eso?
- Estaba harto de sus celos, ¿sabes? Sus compañeras no dejaban de meterle en la cabeza que me veían con otra mujer cada dos por tres, estaba cansado de discutir y discutir con ella.
- Vaya, lo siento Joshua.- contesté.
- Tampoco me dolió tanto, pesaba que me afectaría separarme de ella. Después de mi cuenta que llevaba meses sin sentir nada, había otra mujer a la que le había echado el ojo, ¿sabes?- contestó sonriente.
- Vaya, mujer afortunada entonces.
- ¿Y Max? Me lo crucé hace tiempo, parece verdaderamente enamorado de ti, es un romántico.- dijo, riendo. Me quedé parada, dejé caer el plato sobre la encimera y apoyé mis manos sobre esta.- ¡Nat, ¿qué pasa?!
Se levantó rápidamente de su sitio y me cogió por los hombros. Hizo que le mirara, no aguanté y cuando sentí la primera lágrima recorrer mi mejilla las demás se desbordaron sin control alguno. Joshua quedó extrañado a la vez que preocupado, me separé de él y tiré los trozos de cristal a la basura.
- ¿Qué ha pasado?- preguntó.
- Me... me ha engañado.- contesté.- Le he pillado hoy con una tía desnuda en su apartamento.- proseguí dejando la papelera en su sitio.
Sentí su presencia a mis espaldas, me giró y abrazó. Me derrumbé contra su pecho, me aferré a él y simplemente lloré sin control alguno. Sentí cómo se mecía e intentaba calmarme, nos sentamos en el sofá del salón, uno al lado del otro. Sin soltarme me pidió explicaciones. Como estaba acostumbrada a hacer con él le confesé todo, desde el principio con el accidente de Edward hasta lo que había pasado hacía unas horas.
Poco a poco conseguí calmarme, y limpié las lágrimas restantes con la manga de la chaqueta.
- Supongo que estoy maldita o algo.- dije, intentado añadir un ápice de humor a la situación.- Pero a quién quiero engañar... soy una desgraciada.
- No digas eso. Todo tiene una explicación Nat, y ahora como buen confesionario particular tuyo,- dijo levantándose.- ¿sería tan amable de acompañarme?- continuó tendiéndome su mano.
- Joshua, no me apetece salir.
- ¡Venga vamos! ¡Ahora lo último que necesitas es quedarte aquí encerrada sabiendo que lo tienes a menos de diez metros!
- No tengo ganas.
- ¿Confías en mí?- asentí al segundo de que soltara esa pregunta.- Entonces vamos.
Me agarró del brazo y salimos del edificio. Se paró en la esquina de la calle y sacó de su bolsillo unos auriculares, me los colocó sin dejarme decir nada y encendió su teléfono. Empezó a sonar Hooked on a Feeling de Blue Swede, se llevó un dedo a sus labios indicando que no dijera nada, y tomó mi mano.
Cruzamos la calle, era un paseo un tanto extraño. Me dejé llevar por la melodía de las distintas canciones que sonaban al aleatorio. Sin percatarme llegamos al parque cerca de mi zona, cuando entramos Joshua se detuvo, me quitó uno de los auriculares y se lo colocó.
- ¿Mejor?- preguntó.
Asentí sin dejar de mirarle, soltó mi mano y comenzó a caminar de nuevo. Íbamos en total silencio, y cuando estábamos bastante alejados de la entrada noté su mano deslizarse por la mía, le miré sorprendida, volvió a tomar mi mano, esta vez con más fuerza que antes. No me negué, este momento necesitaba a alguien que me ofreciera apoyo y él era la compañía que necesitaba.
- ¿Por qué me has traído aquí?- pregunté.
- Estás deprimida, pensé que un paseo nocturno escuchando música te vendría bien.- contestó.- No me gusta cuando alguien que aprecio se derrumba, y me siento mal cuando sé que puedo evitar que te sientas así. Entiendo que ahora no tengas ganas de hacer nada, pero sé que necesitas desahogarte, y quiero que sepas que estoy aquí para eso, Nat.
- Ahora mismo solo quiero olvidar lo ocurrido y disfrutar de este momento contigo.- contesté. Salió solo, se quedó mirándome mientras sonreía, al igual que yo.
Me quedé en silencio y cerré los ojos aun caminando. Stand by me de Ben E. King empezó a sonar, tarareé el inicio de la canción en un susurro. Sin importarme tener a Joshua al lado, me dejé llevar por el ritmo de la canción. No quería hablar de Max, no quería hablar de nada realmente, solo... por un segundo ponerle pausa a mi vida y relajarme.
Mientras la canción seguía sonando noté cómo Joshua me atraía hacia él de repente. Abrí los ojos como platos en consecuencia. Su mano izquierda envolvía mi cintura, y su mano derecha había colocado la mía sobre su pecho. Se mecía de un lado al ritmo de la melodía. Ver su rostro tan serio me extrañó, jamás le había visto así, con el ceño algo fruncido y una mirada tan profunda.
- ¿Pasa algo?- dije, algo preocupada.
- Sí, sí que pasa.- contestó.- Intento aparentar que todo va bien, pero en realidad estoy harto de fingir. Estoy harto de tener que actuar delante de todos vosotros.
La situación se había vuelto extraña. Ese cambio tan repentino de humor en él... me daba mala espina.
- ¿A qué te refieres con actuar?- pregunté alejándome.
- Rompí con Charlyn porque me tenía saturado con tanta desconfianza, pero como te he dicho hacía tiempo que no sentía nada por ella.- se quedó callado y volvió a pegarme contra él.- Me he enamorado de ti Nat.- dijo, mirándome a los ojos.
Me quedé en shock al escucharle decir todo aquello. Me encontraba atrapada en su abrazo, sin poder irme y... sin querer hacerlo.
- Déjame besarte.- susurró a milímetros de rozar mis labios.
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Disfruten del capítulo!!!!!!!
Intentare publicar el 45 este viernes/sábado pero no prometo nada 😁🤫
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Cómo ser la Torpe perfecta.
ChickLitNatacha Greens, una mujer sencilla de veintisiete años, como todas algo alocada, enamorada de la vida y su ciudad natal, Florida. Con un apartamento de lujo, un trabajo asegurado y... ¿a quién queremos engañar? Empecemos de nuevo. Natacha Gree...
