16: Máscara de gato

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- Y bien, ¿has conseguido a alguien? ¿O tendrás que ir con Martin?- me preguntó Oliver nada más sentarse frente a mí.

- La verdad es que ayer fue un día de locos, tuve que comprar el vestido, los tacones y entrevistar a cinco hombres.- contesté.

- ¿Y quién es el afortunado?

- ¿Afortunado? Todo fue un maldito desastre.

- ¿Y eso? ¿Ninguno era lo suficientemente bueno para ti, o qué?

- Verás, déjame explicarte lo que pasó.- carraspeé.- Uno era un ingeniero divorciado al que Edward, mi amigo, había pagado para que fuera, el siguiente fue un estríper. También pude conocer a un secretario machista, un cocinero adicto a la pirotecnia y un informático adicto a los videojuegos que se olvidó de su gato, el cual murió hace unos meses debido a que enfermó gravemente y no lo llevó al veterinario.

- Oh Dios, ¿entonces quién te llevará?

- ¿Tú quién crees, Oli?

- No pareces muy entusiasmada.

- ¡Pues claro que no estoy entusiasmada! Voy a ir con Martin como acompañante, mi mayor pesadilla se ha hecho realidad. Por una vez su estrategia de avisarme dos días antes de la celebración le ha funcionado.- suspiré.- Bueno, dejemos de hablar de mí que me deprime. ¿Qué tal Hannah?

- Ella, pues... bien, según ella tiene que contarte algo de locos.

- Si tiene que ver con robar un paquete de chicles, sé cómo hacerlo a la perfección.

- ¿En serio?- contestó entre risas.

- Esa es una historia que te contaré más adelante.

- Oye, ¿no pensaste en el chico del me hablaste para que fuera contigo? Hablo del Triple J.

- Él trabaja por la noche. Sobre las nueve tiene que ir al parque de bomberos.

- Tú no te preocupes, cuando llegue la hora te pegas a nosotros y dejas a Martin en la esquinita.

- No va a dejar que me separe de él ni un segundo, seguramente cuando vaya al baño me esperará en la puerta. Y si ve que tardo mucho le dirá a Marlene que entre para obligarme a salir. Y encima mis diez minutos de felicidad se han acabado,- dije al mirar el reloj de mi muñeca.- tengo que volver al trabajo.

- Que te sea leve.

- Ojalá Oliver, ojalá.

Me encaminé hacia el despacho de Martin, teniendo en cuenta el consejo de Joshua, ser indiferente con él y darle a entender que estaba hasta las narices de su comportamiento conmigo.

Cerré la puerta a mis espaldas y me senté frente mi escritorio.

- Parece que al final irás sola.- dijo desde su puesto de trabajo.

- ¿Cómo te has enterado?

- Marlene y Carol son las reinas de los cotilleos, no saben mantener la boca cerrada cuando estoy cerca.

- Pareces contento.

- ¿Contento? Estoy más que entusiasmado con la idea, Nat. Aunque tú no lo estés. Ya verás cómo esta noche te diviertes más de lo que esperas.

- Pues yo no soy partidaria de esa opinión.- dije ordenando las carpetas por fechas en uno de mis cajones.

- Deja de una vez los estereotipos, deja de verme como alguien idiota.

- ¿Idiota? Yo no te veo como alguien idiota, Martin.- contesté mirándole.

- Ah... ¿no?

- No. Te veo como alguien materialista, obsesivo, pedante, pesado, infantil, engreído, creído, incrédulo, egoísta, impertinente e imbécil.- dije enumerando con los dedos de mis manos.- Pero no te veo como alguien idiota.

Cómo ser la Torpe perfecta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora