- Y bien, ¿has conseguido a alguien? ¿O tendrás que ir con Martin?- me preguntó Oliver nada más sentarse frente a mí.
- La verdad es que ayer fue un día de locos, tuve que comprar el vestido, los tacones y entrevistar a cinco hombres.- contesté.
- ¿Y quién es el afortunado?
- ¿Afortunado? Todo fue un maldito desastre.
- ¿Y eso? ¿Ninguno era lo suficientemente bueno para ti, o qué?
- Verás, déjame explicarte lo que pasó.- carraspeé.- Uno era un ingeniero divorciado al que Edward, mi amigo, había pagado para que fuera, el siguiente fue un estríper. También pude conocer a un secretario machista, un cocinero adicto a la pirotecnia y un informático adicto a los videojuegos que se olvidó de su gato, el cual murió hace unos meses debido a que enfermó gravemente y no lo llevó al veterinario.
- Oh Dios, ¿entonces quién te llevará?
- ¿Tú quién crees, Oli?
- No pareces muy entusiasmada.
- ¡Pues claro que no estoy entusiasmada! Voy a ir con Martin como acompañante, mi mayor pesadilla se ha hecho realidad. Por una vez su estrategia de avisarme dos días antes de la celebración le ha funcionado.- suspiré.- Bueno, dejemos de hablar de mí que me deprime. ¿Qué tal Hannah?
- Ella, pues... bien, según ella tiene que contarte algo de locos.
- Si tiene que ver con robar un paquete de chicles, sé cómo hacerlo a la perfección.
- ¿En serio?- contestó entre risas.
- Esa es una historia que te contaré más adelante.
- Oye, ¿no pensaste en el chico del me hablaste para que fuera contigo? Hablo del Triple J.
- Él trabaja por la noche. Sobre las nueve tiene que ir al parque de bomberos.
- Tú no te preocupes, cuando llegue la hora te pegas a nosotros y dejas a Martin en la esquinita.
- No va a dejar que me separe de él ni un segundo, seguramente cuando vaya al baño me esperará en la puerta. Y si ve que tardo mucho le dirá a Marlene que entre para obligarme a salir. Y encima mis diez minutos de felicidad se han acabado,- dije al mirar el reloj de mi muñeca.- tengo que volver al trabajo.
- Que te sea leve.
- Ojalá Oliver, ojalá.
Me encaminé hacia el despacho de Martin, teniendo en cuenta el consejo de Joshua, ser indiferente con él y darle a entender que estaba hasta las narices de su comportamiento conmigo.
Cerré la puerta a mis espaldas y me senté frente mi escritorio.
- Parece que al final irás sola.- dijo desde su puesto de trabajo.
- ¿Cómo te has enterado?
- Marlene y Carol son las reinas de los cotilleos, no saben mantener la boca cerrada cuando estoy cerca.
- Pareces contento.
- ¿Contento? Estoy más que entusiasmado con la idea, Nat. Aunque tú no lo estés. Ya verás cómo esta noche te diviertes más de lo que esperas.
- Pues yo no soy partidaria de esa opinión.- dije ordenando las carpetas por fechas en uno de mis cajones.
- Deja de una vez los estereotipos, deja de verme como alguien idiota.
- ¿Idiota? Yo no te veo como alguien idiota, Martin.- contesté mirándole.
- Ah... ¿no?
- No. Te veo como alguien materialista, obsesivo, pedante, pesado, infantil, engreído, creído, incrédulo, egoísta, impertinente e imbécil.- dije enumerando con los dedos de mis manos.- Pero no te veo como alguien idiota.
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Cómo ser la Torpe perfecta.
Genç Kız EdebiyatıNatacha Greens, una mujer sencilla de veintisiete años, como todas algo alocada, enamorada de la vida y su ciudad natal, Florida. Con un apartamento de lujo, un trabajo asegurado y... ¿a quién queremos engañar? Empecemos de nuevo. Natacha Gree...
