Doce agotadoras horas después de que el avión despegara desde la base militar de Florida, al fin, aterrizamos en Zuyb, debido a la diferencia horaria parecía que allí era medio día. Junto con Sam saqué el equipo de Logan del avión, además de nuestras mochilas, y ayudamos a montar las tiendas.
- ¡Qué calor!- dijo Logan secándose el sudor que corría por su frente. Habíamos tardado bastante en montar nuestra tienda.- Bueno, manos a la obra.
- Organicemos el trabajo, ¿os parece?- dijo Sam sentándose en una de las camas plegables.- Logan obviamente se encargará del video, Nat tú...
- Lo sé,- interrumpí.- me encargo de la redacción del artículo.
- Perfecto, y yo apareceré como reportera del documental.
Cogí un bloc de notas y un bolígrafo antes de salir de la tienda con ellos. Inesperadamente Max se detuvo frente nosotros al vernos, serio.
- ¿Vais a empezar a filmar?- preguntó cruzándose de brazos.
- Sí, ¿ha pasado algo?- contestó Logan.
- No, no, no es nada de eso. Quería advertiros de las normas. Hay un perímetro establecido a un rango de cincuenta metros desde el punto central del campamento, queda totalmente prohibido salir de ese límite; se ha establecido un toque de queda, a las nueve en punto todo el mundo debe estar en sus respectivas tiendas; el horario de comidas se dejará sobre la cama de cada soldado, o periodista en vuestro caso, por favor sed puntuales; si tenéis algún problema acudid a Luna Smith, la General, a Omar Rey, General de Brigada, o a Nancy Williams, General de División, son esos tres de allí.- explicó señalando a un grupo alejado de nosotros.- Por último, si sufrís algún tipo de accidente o herida buscad a alguien que lleve este brazalete de aquí,- dijo mostrando la bandana que llevaba atada al brazo, la cual tenía bordada en ella una cruz roja.- formamos parte del cuerpo de sanidad militar, quien sea que lo vista os llevará a nuestra tienda.
Se quedó en silencio al acabar, mirándome igual de serio que esta mañana cuando nos cruzamos antes de partir. Tensó la mandíbula y fingió una sonrisa volviendo a mirar a Logan y Sam.
- Tened cuidado.- dijo. Pasó entre Logan y yo, ignorándome de nuevo.
- Qué educado.- soltó Sam, sonriente.
- Venga vamos.- dijo Logan tirando de ella.
Al estar avisados y al tanto de todas las normas pudimos continuar con nuestro trabajo. Mientras Logan filmaba y Sam ensayaba su guion yo apuntaba y describía brevemente todo lo que veía. Era devastador. Había pequeños edificios que rodeaban nuestro campamento, los pocos supervivientes de los bombardeos eran conducidos hacia las tiendas médicas, incluso vi como transportaban el cuerpo ya inerte de un soldado caído.
Y pensar que familias inocentes debían vivir con esto día tras día, hacíamos bien en ofrecer ayuda y desvelar esta cara de la moneda que todo el mundo olvidaba. Creía estar más que preparada para presenciar todo lo que me rodeaba, pero comprendí que por mucho que te mentalizaras, cuando lo ves por primera vez sigue siendo igual de sorprendente, para mal.
- Esto es más duro de lo que pensaba.- dije, volviendo a mirar mi bloc.
- Logan deja de grabar a esa familia.- susurró Sam. Estaban cubriendo una tumba con piedras y escombros del suelo. Logan obedeció, pero ya era tarde, una mujer de avanzada edad se acercó a nosotros.
Por un momento pensé que se quejaría de nuestra presencia, pero estaba más que equivocada. Con una lágrima corriendo por su mejilla se acercó a Sam y tomó sus manos. Le habló, Sam pareció entenderla y le contestó en el mismo idioma, la mujer volvió con su familia con una sonrisa melancólica.
- ¿Qué ha dicho?- pregunté.
- Ha dicho: "Por favor no dejéis de grabar en ningún momento y enseñad esta injusticia al mundo. Es mi hijo el que está en esa tumba."- repitió.
- Sí o sí esto tiene que llegar a manos de Reporteros sin Fronteras. Tiene que ser emitido, y publicado en internet y en los periódicos.- contestó Logan. Parecía tan devastado como nosotras dos.- No podemos permitir que esto siga pasando.
- Logan hay que ser realistas. Sabes que apoyo esta campaña pero hay muchos líderes de países involucrados en esta guerra que se lucran de ello y obtienen beneficios de ello. No podemos esperar cambiar al mundo con un documental como tantos otros.
- Entonces habrá que concienciar al mundo.- respondió.- Si empezamos cambiando a la gente cercana a nosotros quizá, solo quizá podamos abrirle los ojos a los demás.
- Y para ello esto debe salir adelante.- añadió Sam.
Le sonreí cuando terminó esa frase, volví a mi bloc de notas y guardé silencio mientras las primeras tomas empezaron a grabarse. Anoté cada mínimo detalle, si gracias a esta información conseguía publicar un artículo extenso sobre el tema a lo mejor obtendríamos un mayor rango de lectores y así abrirle los ojos a más personas hacia la verdad de lo que ocurre en una ciudad devastada por la guerra.
Tras unas primeras horas de rodaje y repetición de tomas un soldado del cuerpo vino a buscarnos y llevarnos de vuelta. Cenamos en compañía de los demás soldados y volvimos directos a la tienda. La noche cayó rápido sobre nosotros y a diferencia del día hacía frío. Sam se quedó dormida en su cama nada más entrar en contacto con la almohada, Logan por su lado estaba ocupado pasando todo lo grabado a un disco duro para no perder nada.
Me tapé los hombros con una chaqueta y salí de la tienda. Al ver a Max pasar por delante, sin dudarlo agarré su muñeca cuando cruzó por delante de mi tienda. Me miró con el ceño fruncido y serio.
- Por favor yo...
- Natacha estoy ocupado. Hay un civil malherido que necesita atención médica, ¿qué pasa?
- Perdóname.- contesté. Debido a la indiferencia con la que me dirigía la palabra mis ojos se humedecieron.- Sé que ha sido mi culpa, sé que no quieres hablarme pero por favor no me ignores. Te echo de menos...
- Tengo que irme.- respondió, sin siquiera inmutarse.- Vuelve dentro, en pocos minutos darán el toque de queda.
Tomó mi mano para soltar su muñeca y volvió a encaminarse hacia la tienda de atención médica. Sequé mis ojos antes de que cualquier lágrima se atreviera a correr por mis mejillas, y volví a dentro de la tienda. Logan seguía inmerso en la conversión de sus videos, y Sam parecía en el séptimo cielo desde hacía un rato. Decidí imitarla.
Me tumbé dándole la espalda a Logan y cerré los ojos.
- Ese tal Max del que nos hablaste en el trabajo, ¿es ese militar, no?- preguntó Logan.
- Sí.- contesté.
- Y, ¿ha pasado algo? Porque noto el ambiente tenso cuando está cerca de ti.
- Digamos que la he cagado con él.
- ¿Qué has hecho? Sabes que puedes confiar en mí, al fin y al cabo estoy casado y sé bastante de discusiones de pareja.
- Creí que me había engañado, pero no confié en su palabra y me dejé llevar por lo primero que pensé cuando vi lo que vi.
- Ya veo, supongo que está enfadado por eso.
- He metido la pata hasta el fondo, Logan. No quiere ni hablarme, y si lo hace parece que sus palabras me apuñalan.
- Oye, solo hay que darle tiempo. Si verdaderamente te quiere, tarde o temprano volverá a hablar contigo para arreglar las cosas. Lo peor que puedes hacer es presionarle. Déjale desahogarse. Además, ahora mismo está trabajando, veo lógico que no pueda permitir que su vida personal influya en su vida profesional.
Había tanta verdad en sus palabras, pero a la vez resultaba tan duro. Dejé escapar un pesado suspiro, y una risa cuando escuché el ronquido de Sam. Cerré los ojos y esta vez, me quedé dormida.
------------------------------------------------------
Espero que os guste el capítulo!!!
Nos leemos el próximo viernes!!!
ESTÁS LEYENDO
Cómo ser la Torpe perfecta.
ChickLitNatacha Greens, una mujer sencilla de veintisiete años, como todas algo alocada, enamorada de la vida y su ciudad natal, Florida. Con un apartamento de lujo, un trabajo asegurado y... ¿a quién queremos engañar? Empecemos de nuevo. Natacha Gree...
