22: Mr Richardson

42 2 0
                                        

Estaba bajando las escaleras del edificio cuando pude sentir la mano de alguien sobre mi hombro. Como era de costumbre, Oliver me llevaba hasta mi casa cuando carecía de dinero suficiente para un taxi.

- Entonces, al final el plan para hoy era...- dijo, esperando que terminase la frase.

- Llegaré a mi apartamento, me cambiaré de ropa y esperaré a Max en la parada de autobús para ir al parque de atracciones.- contesté.

- No quieres ir, ¿verdad?

- No, no es eso. Quiero ir, me servirá para despejarme.

- Entonces, ¿qué te ocurre? Porque te noto distinta.

- Creo que me estoy convirtiendo en una amargada, y no me gusta.

- ¿Y a qué viene pensar eso?

- Ojalá lo supiera.- dije mientras salía del edificio junto a él y caminábamos hasta su coche rojo.- Aunque tengo mis propias deducciones.

- Que el desencadenante sea Martin.- completó.- Se te nota a leguas, Nat. No querría estar en tu pellejo por mucho que me pagasen, debe ser odioso.- dijo subiéndose a su coche.

- Incluso esa palabra se queda corta.- contesté abrochándome el cinturón mientras él proseguía a conducir.- Pero, aprovecharé esta oportunidad única para despejarme, aunque sea un poco.

- Quién sabe, puede que incluso te lo acabes pasando bien con él. No creo que sea tan mal chaval.- contestó.- Déjame darte un consejo Natacha, esta tarde olvídate de que mañana tengas que levantarte temprano, olvídate de Martin y todos los de a oficina, incluso de mí. Solo preocúpate de disfrutar.

- Gracias Oliver.- le dije sonriendo.

- Aunque aun no entiendo por qué debes ir con él.

- Tanto Edward como Ellen me lo pidieron. Al parecer dentro de unos meses comenzará a trabajar de nuevo y Edward solo quiere que se despeje antes de que llegue ese momento. A parte, también me dijo que lo notaba bastante tenso desde la pelea que tuvo en un bar próximo al apartamento donde ahora vive.

- ¿Tuvo una pelea?- dijo mientras yo asentía.- ¿De las fuertes?

- Sí. Edward tuvo que comprarle crema antibiótica porque había llegado a su casa con los nudillos sangrando. Tuvieron una discusión esa noche. Sabes que Ellen y yo somos muy cotillas, así que no pudimos evitar mirar por la ventana.

- ¿Y qué ocurrió?- dijo mientras doblaba el volante hacia la derecha para así entrar en mi calle.

- Fue una discusión bastante fuerte, Edward no paraba de gritarle pidiéndole explicaciones y Max acabó volcando la mesita de café. Después Archie, el compañero de piso de Max, corrió las cortinas al vernos para que no siguiéramos cotilleando. Fue bastante... chocante.

- Tal y como lo cuentas, no me sorprende.- dijo parando el coche a un lado de la acera.- Bien, ya llegamos a su destino señorita.

Me desabroché el cinturón tras despedirme. Nada más salir del coche entré en mi edificio. Las puertas del ascensor se abrieron tras un corto viaje hasta la séptima planta, y al llegar solo me preocupé de abrir la puerta y dejar las cosas en sus sitios para que, al día siguiente, no me volviera loca por no encontrar las llaves.

Revisé que Ryuk tuviera agua y suficiente comida antes de entrar en mi habitación para así empezar a prepararme. Una vez todo comprobado me desnudé por completo y, tras guardar el uniforme del trabajo, proseguí a vestirme con la ropa que había preparado con antelación.

Salí hacia el salón mientras me colocaba la camiseta blanca. Cogí mi mochila con las llaves de casa, algo de dinero y el teléfono por si necesitaba hacer alguna llamada, o alguien quería charlar conmigo por alguna razón del destino. Me coloqué la chaqueta al hombro mientras salía de casa y me despedía de Ryuk.

Cómo ser la Torpe perfecta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora