Abrí los ojos, sentía que había sido incapaz de descansar esta noche. Con el edredón tapándome me incorporé quedándome sentada en la cama, intentado asumir lo que había ocurrido ayer. Joshua me besó en el parque, minutos después de aquello estábamos de vuelta en mi apartamento y... nos dejamos llevar por la situación, aunque no llegamos a mayores más allá de besos apasionados.
Pasé ambas manos por mis ojos para despejarme, hasta Ryuk me miraba con cara de: ¿pero qué coño haces con tu vida? Lo bajé de la cama y salí del dormitorio, desganada. No quería ver a Max, no quería ver a Joshua, no quería ver a nadie.
- Buenos días.- dijo, sonriendo como siempre.- He preparado algo de café, para animarte.
- Gracias.- contesté cogiendo la taza de la encimera y sentándome en la mesa. Se quedó mirándome, se aproximó y se sentó a mi lado.
- Ya he recogido las mantas que me diste y he colocado bien el sofá. Y quería disculparme por lo de ayer- dijo. Le miré sorprendida cuando soltó aquello.- No me mires así.
- ¿Por qué te disculpas?- pregunté.
- Acabas de pasar por una ruptura algo violenta, sentí que me estaba aprovechando de la situación.- me quedé callada, por lo que volvió a tomar la palabra.- Sé que le sigues queriendo a él, Nat.
Tenía la cabeza echa un lío, las emociones se mezclaban en una sola y era horrible.
- Joshua yo...
- No tienes que justificarte.- contestó.- Entiendo que es una situación delicada para ti, pero al fin y al cabo es cierto, ¿no? Siempre fue él.
Joshua se fue nada más acabarse su café. Mi única interacción social fue vía Skype con Sam y Logan, decidiendo el horario en el que me recogerían, por lo demás el día fue aburrido y bastante penoso. Ahora mismo mi vida era un caos, parecía que tras unos meses de calma y felicidad todo lo malo había decidido juntarse. Todo había caído en picado desde que se desveló que Max era militar.
De repente, alrededor de las siete de la tarde sonó el timbre, dejé la maleta de mano abierta sobre la cama y fui a abrir la puerta. Era Archie.
- ¿Puedo pasar?- asentí sin pronunciar ni una palabra. Se sentó sobre el sofá, dejó sus muletas a un lado y, dando golpecitos sobre el cojín, me invitó a sentarme junto a él.
- ¿A qué has venido?- pregunté mientras me sentaba.
- Quería hablar contigo de lo que pasó ayer. Y no me interrumpas.- dijo justo cuando me vio abrir la boca.- Piensa por un mini segundo Nat, ¿crees en serio que Max te pondría los cuernos? Porque si tu respuesta es que sí, entonces estamos frente a un serio problema de confianza mutua.
- ¿Qué quieres que piense? Le vi con una tía desnuda envuelta en una manta justo cuando intentaba solucionar nuestros problemas.
- Esa tía trabajaba en la administración del cuerpo.
- Archie por favor, ¡no me interesa!
- ¡Que no me interrumpas!- se quejó.- ¡No le has dado la oportunidad a Max de explicarse! ¡Y sabiendo que si se presentaba en tu casa acabaría seriamente magullado he decidido contarte la mierda de persona que es esa puñetera pelirroja manipuladora en vez de él!
Sorprendida guardé silencio y bajé la mirada. Archie suspiró antes de continuar.
- Se conocían desde hacía tiempo, no te miento cuando te digo que eran como hermanos, se contaban todo. Debido a ciertos asuntos que desconozco perdieron el contacto, y cuando ocurrió lo de Edward se reencontraron. Sinceramente siempre me dio muy mala espina. Me parecía demasiada casualidad que ella volviera a su vida justo cuando él estaba más deprimido.
- ¿Qué intentas decir?
- Que se aprovechó de la situación. Max estaba mal y optó por desahogarse con su vieja amiga, no sé lo que esa tía le diría o le haría pero te prometo que parecía que Max estaba pasando por una depresión de lo desganado que estaba. Esa mujer siempre estuvo obsesionada con él y cuando se enteró por mi culpa de que ambos estabais juntos... quería separaros sí o sí.- paró por unos segundos y volvió a retomar la palabra.- Ayer se plantó en casa cuando yo no estaba, y justo cuando se percató que llamaste a la puerta llevó a cabo su maléfico plan.
- Se desnudó para que pareciera que se habían acostado.- susurré con los ojos como platos.- Por eso Max estaba tan sorprendido cuando la vio.
- Te lo volveré a preguntar Nat, ¿en serio pensabas que Max era capaz de engañarte?- no contesté, Archie se levantó del sofá y con ayuda de sus muletas caminó hacia la puerta. Yo seguía sentada en el sofá, asimilando la situación.- Max me pidió que te dijera que... está enfadado, que no entiende como fuiste incapaz de confiar en su palabra. Por favor, arreglad esto de una vez.
Tras eso último salió de mi apartamento.
Perdida en mis pensamientos volví a mi dormitorio y acabé de preparar la mochila de mano. La dejé a un lado de la cama y saqué la ropa con la que mañana me vestiría. Me fui a dormir completamente agotada y sin cenar. Y pensar que, de nuevo, la situación había empeorado en vez de solucionarse, todo por mi culpa, por no haber sabido escucharle.
Noté cómo Ryuk se acurrucaba contra mí. Añoraba cómo eran las cosas hacía unos meses: organizar la boda de mi madre junto a Ellen y Ed, las largas charlas filosóficas con Archie, los paseos con Max, sus locuras, su carisma, sus besos... Fuimos idiotas, los dos. Él por no haber acudido a mí cuando necesitaba desahogarse, y yo por no haberme dado cuenta de lo que verdaderamente ocurría y no haber estado para él cuando lo necesitaba.
Me negaba a pensar que esto se acabaría aquí, esta vez trataría de arreglarlo de todas las maneras posibles. Estaba harta de esta racha de mala suerte. Poco a poco, perdida en mis pensamientos mientras acariciaba la cabeza de Ryuk me dormí.
Pasada la noche, la cual fue más corta que de costumbre, abrí los ojos de golpe al escuchar la alarma. Las cinco de la mañana, eso marcaba el reloj cuando lo miré. Sin despertar a Ryuk me levanté, y me vestí. Desayuné lo justo y cogí el teléfono para decirle a Ellen por mensaje que me iba, para que se hiciera cargo de Ryuk.
Me giré, cogí la mochila y salí de casa. Al bajar por el ascensor y salir del edificio el coche de Logan tardó unos cinco minutos más en aparecer.
- Buenos días Greens.- dijo Sam desde el asiento del copiloto.- Ten cuidado al sentarte ahí atrás no vaya a ser que le aplastes las cámaras a Logan.
- Más te vale que no.- me dijo acercándose. Tomó mi mochila y la metió en el maletero.- Vamos a darnos prisa chicas, esta gente son muy estrictos con la puntualidad.
Sonriente abrí la puerta para montarme, pero paré en seco al ver a Max salir de su edificio. Estaba uniformado de pies a cabeza, inexpresivo. Los dos hombres que le esperaban con el coche, nada más verle se pusieron firmes. Por un segundo ambos cruzamos miradas.
- Te echo de menos Maxi...- susurré.
- ¿Qué has dicho Greens?- preguntó Logan desde el asiento de delante.
- No, nada.
Se quedó mirándome mientras los otros dos hombres se montaban en el coche, aun serio negó con la cabeza y se dirigió al maletero para guardar su escaso equipaje, ignorándome.
- Preparaos chicos, nos espera un viaje movidito de unas buenas doce horas rodeados de soldados armados.- dijo Sam una vez me senté y abroché el cinturón.
- ¡Qué alegría!- contestó Logan, sarcástico.
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Disfruten del capítulo!!
Este viernes publicaré el siguiente sí o sí :D
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Cómo ser la Torpe perfecta.
ChickLitNatacha Greens, una mujer sencilla de veintisiete años, como todas algo alocada, enamorada de la vida y su ciudad natal, Florida. Con un apartamento de lujo, un trabajo asegurado y... ¿a quién queremos engañar? Empecemos de nuevo. Natacha Gree...
