50: Pesadilla

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- Ey dormilona.- susurró una voz.- Vamos despierta.

Noté que alguien me acariciaba la mejilla. Abrí los ojos y miré el reloj, eran las tres de la mañana. Al girarme reconocí al instante esa sonrisa vacilona, sus ojos verdes... era él.

- Max.- susurré, sonriendo.- ¿Pero cómo has entrado? ¡No estabas en el avión con nosotros!

- He llegado hace una hora. Archie siempre esconde la llave de repuesto bajo el felpudo, así que he entrado en mi apartamento y como siempre hago me he colado en tu casa para verte.- explicó, sonriendo.

Apoyó su frente contra la mía. Rodeé su nuca con mis manos, no quería que se separara de mí.

- ¿Por qué me abandonaste?- preguntó. Había cambiado el tono de repente.

- ¿Qué?- dije, confusa. Al separarme vi su rostro sucio, me miraba serio, casi enfadado.

- ¡¿Qué coño te crees que haces Nate?! ¡Tenemos que irnos, ¿no lo ves?!- gritó a centímetros de mi cara zarandeándome de manera brusca.

De repente no escuchaba otra cosa que no fueran gritos, disparos y bombardeos. Ya no estaba en mi habitación, sino tirada en el suelo en medio del campo de batalla. La gente corría a mi alrededor, llegando a pisarme.

- ¡Venga inútil levanta! ¡No puedo perder mi tiempo con alguien como tú!- gritaba.

- Basta... ¡basta!- grité tapándome los oídos.

- Te sientes bien, ¿a que sí? ¡Cuando me abandonaste para morir!

- Max por favor, ¡ya basta!- notaba las lágrimas correr por mis mejillas.- ¡No te abandoné! ¡No quería hacerlo!

- Mírame. ¡Mírame!- ordenó. Al hacerlo fui testigo de cómo una bala atravesaba su frente, la sangre me salpicó.- Tú me has matado. Es tu culpa.- dicho eso su cuerpo se desplomó sobre el mío.

- ¡Basta! ¡Ya basta!- grité. Los disparos seguían y cada vez sonaban más cerca.- Por favor... ya basta.

De repente sentí un fuerte zarandeo y abrí los ojos de golpe. Archie estaba sentado en mi cama preocupado, diciendo mi nombre sin parar. Me abrazó rápidamente cuando se percató de que seguía llorando. Eran justo las tres de la mañana.

- Shh, no era real, no era real...- susurró mientras me acariciaba la espalda y el pelo intentando tranquilizarme.

- Archie él... yo...

- Ya lo sé, lo sé... sé que esas pesadillas son una putada. Pero nada era real, no ha pasado nada.- susurró.- Todo está bien Nat.

- Max moría delante de mí.- susurré.- Es mi culpa Archie... provoqué que le mataran.

- Oye, no te atrevas a decir eso.- susurró cerca de mi oreja.- No ha sido culpa tuya.- se quedó callado para luego retomar la palabra.- Sé que lo echas de menos, todos lo hacemos, pero ya verás cómo dentro de poco vuelve a casa.

Abrazada a él solté un sollozo, intentando no llorar más de lo que había hecho en sueños. Archie se subió a la cama y se tumbó a mi lado izquierdo. Pasé la noche abrazada a él, mientras notaba cómo me acariciaba el pelo e intentaba calmarme. Apoyada sobre su pecho me dejé llevar por el cansancio, pudiendo dormir esta vez.

Sin embargo las pocas horas de descanso y esa pesadilla recurrente me pasaron factura al día siguiente. No paraba de revivir ese mal sueño, se repetía de manera constante. Sabía que no era real, que era una mala pasada, pero el rostro de Max ensangrentado y su voz culpándome por lo que había ocurrido... no podía evitar pensar que a lo mejor significaba algo.

Cómo ser la Torpe perfecta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora