47: Miedo

907 89 2
                                        

- No, no. Logan encuadra mejor la cámara, que se vea más el fondo que yo.- dijo Sam, mientras revisaba cómo quedaba el video.

Sonriendo guardé el bloc de notas en mi bolsillo y les ayudé con los últimos retoques de la edición del documental, había quedado bastante bien y el trabajo de Logan y Sam era impecable. Sin darnos cuenta ya llevábamos un mes en Zuyb, al final te acababas acostumbrando a la rutina y las normas, el tiempo volaba frente nosotros. En pocos días, cuando los de sanidad acabaran su trabajo con los civiles de la ciudad partiríamos de vuelta a casa.

Habíamos realizado un buen trabajo y conseguimos recaudar información suficiente, además del documental.

- ¿A que ha quedado bien?- preguntó Logan, más que satisfecho con su trabajo.

- Mucho mejor de lo que esperaba.- contesté. Me llevé la mano a la frente y cerré los ojos con fuerza, estaba ardiendo.

- ¿Nat estás bien?- dijo Sam. Se levantó precipitadamente y me sujetó.- Te estás tambaleando.

- Sí, sí, es solo que...

- No mientas que se te da de pena.- respondió Logan pasando mi brazo por sus hombros.- Sam ve a buscar a alguien con el brazalete de sanidad.

Logan me sentó en una roca y me dio su botella de agua para beber algo. Al poco rato Sam volvió junto con una mujer que llevaba la bandana atada del brazo.

-Sujétate a mí.- me dijo mientras pasaba mi brazo sobre sus hombros.

Logan y Sam venían detrás de nosotras. Me llevó de vuelta al campamento y cargó con mi peso hasta la tienda donde estaba Max.

- ¿Qué ha pasado?- preguntó, preocupado.

- Al parecer se ha mareado.- respondió la mujer.

- Colócala en la camilla.- ordenó. Con ayuda de Sam me tumbaron, estaba desorientada, sentía el sudor correr por mi frente. Max colocó el dorso de su mano sobre mi frente, cerré los ojos al notar su frío tacto contra mi piel.- Se siente bien, ¿a que sí?- susurró.

- ¿Qué le pasa, General?- preguntó la mujer.

- Tiene fiebre. ¿Ha estado bebiendo suficiente agua?

- No, no mucha desde que llegamos.- respondió Logan.

- Sumando eso a que habéis estado trabajando expuestos al sol, ha estado a punto de sufrir un golpe de calor. Se pondrá bien, solo necesita descansar.

Logan y Sam, acompañados de la mujer salieron de la tienda, dejándome a solas con él. Colocó un paño húmedo sobre mi frente, provocando que volviera a cerrar los ojos.

- Ayudará a que baje la fiebre.- susurró. Sentí su mano deslizarse por mi mejilla hasta posarla a mi lado, sobre el colchón.- Me quedaré contigo hasta que mejores.

Posé mi mano sobre la suya, su cara de sorpresa lo decía todo, y al fin después de tanto tiempo en vez de irse, tomó mi mano con fuerza.

- Yo... sé que ambos cometimos errores, pero quiero que sepas que jamás sería capaz de engañarte con otra, Nate.- me dijo. ¡Por dios! Echaba tanto de menos que me llamara por ese mote.

- Lo sé, y fui una idiota por no dejar que te explicaras. Archie me contó lo que estaba pasando. ¿Por qué no me dijiste que estabas deprimido?

- Sentía que era una pérdida de tiempo y no quería preocuparte, por eso me confié a ella. Un error que no volveré a cometer.- dijo, sonriendo.

- Tengo que decirte algo.- solté. Ya que estábamos sincerándonos con el otro debía confesar lo que ocurrió.

- ¿Ha pasado algo?- preguntó, levantándose a la vez que quitaba el paño húmedo de mi frente.

- Besé a Joshua.

Le miré de reojo, se había parado en seco. Dejó el paño sobre la mesa y apoyo ambos brazos.

- Lo sé.- respondió.- Le vi en tu apartamento a la mañana siguiente de nuestra discusión.

- No sé por qué lo hice Max, solo me dejé llevar. Pero no llegamos a más.

- Creo que ahora sí que necesitamos esa pausa.- contestó bajando la mirada.- Han pasado muchas cosas y, creo que coincidimos en que ambos necesitamos ordenar nuestras ideas y pensar en qué es mejor.

- Pero yo no quiero esa pausa, estoy harta de que todo vaya mal.- respondí mientras me incorporaba.

Posó sus manos sobre mis rodillas y me miró a los ojos, acercándose lentamente a mi rostro besó la comisura de mis labios, acaricié su mejilla a la vez que cerraba los ojos, rodeé su nuca con mis brazos, sentí al mismo tiempo sus manos posarse sobre mi cintura. Se separó de mí al instante de que alguien entrara en la tienda, fingió que tomaba mi temperatura y susurró:

- No puedo dejar que esto influya en mi vida profesional, son las normas.- explicó.- Bien, ya puedes irte a tu tienda. Descansa y bebe mucha agua, sobre todo intenta quedarte en la sombra. Así te bajará la fiebre.- dijo en voz alta. Asentí y bajé de la camilla. La misma mujer que me trajo me acompañó hasta mi tienda.

Al entrar me senté sobre la cama. Logan entró precipitadamente y empezó a guardar su equipo. Sam estaba tumbada en su cama mirando a la nada.

- Chicas preparadlo todo para mañana.

- ¿Por qué?- preguntó Sam incorporándose.

- Mañana a medio día volvemos a casa.- contestó con una sonrisa.

Sam empezó a aplaudir, feliz de enterarse de esa noticia, al igual que yo. Tenía ganas de que todo esto acabara, quería ver a mi madre, a Archie, a Ellen y a Edward, les echaba tanto de menos como a Ryuk. Logan y Sam salieron de la tienda para dar una vuelta, traté de acompañarles, pero me obligaron a quedarme dentro por la fiebre. Aproveché para recoger mis cosas.

Me incorporé y saqué la mochila de debajo de la cama, guardé el bloc de notas y demás hojas sueltas al fondo de la mochila, en una carpeta. Preparé la ropa que vestiría mañana y guardé toda la demás. Tenía ganas de volver, pero no podía sacarme a Max de la cabeza. 

Al menos había podido comprobar que ya no estaba mosqueado, pero tenía motivos suficientes para decidir que era mejor, al menos por un tiempo, que estuviéramos separados. ¿Me dolía? Tanto como cuando Ryuk clavaba sus uñas en mis piernas pidiendo más comida, pero no podía hacer nada. Muy al fondo sabía que tenía razón y, por ahora, era lo mejor... pero por otra parte odiaba la idea.

Sonaba super cursi, pero le echaba de menos. Me percaté de ello cuando besó la comisura de mis labios hacía unos minutos.

Doblé la camiseta por segunda vez y la metí en la mochila. Con todo medianamente guardado volví a tumbarme en mi cama de la tienda... por dios, lo que sí que echaba de menos era dormir en un colchón normal. Seguramente cuando llegara a casa me sentiría como en una nube. Cerré los ojos para relajarme, centrándome en el silencio.

Me habría dormido de no haber sido por la precipitada entrada de Sam en la tienda junto a Logan.

- ¿Qué pasa?- pregunté incorporándome.

- Dime que lo tienes todo listo, por favor.- dijo Sam. Parecía asustada y estaba hiperventilando.

- Sí, sí, claro.- respondí.- ¿Qué está pasando?

Logan iba a contestarme, pero se cayó al escuchar los gritos de la gente que vivía en la ciudad de cerca. Sorprendida salí de la tienda y me asomé, mirando la ciudad devastada de la lejanía. Corrían escondiéndose, gritaban, los niños lloraban. En el momento en el que se escuchó el primer disparo noté una mano sobre mi hombro que, literalmente, me empujó hacia el interior de la tienda.

Era Nancy, la General de División.

- Quedaos aquí hasta que venga alguien a buscaros, ¡¿queda claro?!- ordenó, completamente seria. Cerró la tienda y salió corriendo junto con los demás. 

Por primera vez en mucho tiempo, sentí verdadero miedo al no saber qué iba a pasar.

-----------------------------------------------

Espero que disfruten del capítulo!!!!

Nos leemos el viernes, (si publico xD)

Cómo ser la Torpe perfecta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora