algo más interesante

580 31 4
                                    

Las calles estaban llenas de vida cuando salisteis del café. Era una de esas tardes de marzo en las que el aire fresco invitaba a pasear, y aunque el plan inicial era despediros allí, Kiki tuvo otra idea.

- Vamos a dar una vuelta, no? Hace buen día - propuso, entrelazando su brazo con el de Violeta.

Ruslana y tú os mirasteis de reojo, claramente nada entusiasmadas con la idea, pero ninguna quiso ser la que arruinara el momento.

- Venga, puede ser divertido - añadió Violeta con una sonrisa.

Sin muchas ganas, terminasteis accediendo, y así las cuatro comenzasteis a caminar por las calles del centro. Kiki y Violeta iban delante, charlando animadamente y señalando tiendas, mientras tú y Ruslana os manteníais en un silencio incómodo detrás de ellas.

Cuando pasasteis por un parque lleno de niños jugando con hojas caídas, una pelota escapó rodando hacia vuestra dirección, y un niño pequeño corrió tras ella. Ruslana, sin dudarlo, se agachó para recogerla antes de que el niño llegara, pero al incorporarse, no te diste cuenta de que te habías acercado también, chocando ligeramente con ella.

- Perdón - dijiste automáticamente, retrocediendo un paso.

- Tranquila - respondió Ruslana con su tono habitual, entregándole la pelota al niño, que agradeció con una sonrisa tímida.

Pero mientras el niño se alejaba corriendo, te diste cuenta de que Ruslana estaba mirando al parque con una expresión que no le habías visto antes. Era... nostalgia?

- Te gustan los niños? - preguntaste sin pensar demasiado, sorprendida por el impulso de querer saber más sobre ella.

Ruslana te miró como si la hubieras pillado desprevenida.

- No me molestan - respondió con indiferencia, aunque algo en su tono delataba que no era toda la verdad.

No quisiste insistir, pero aquella breve interacción parecía haber roto parte del hielo. Seguisteis caminando, esta vez sin tanta tensión.

Unos metros más adelante, Kiki señaló una pastelería y propuso comprar algo dulce para llevar. Mientras ellas elegían entre tartas y bollos, Ruslana y tú os quedasteis fuera. Fue entonces cuando, sin previo aviso, te dijo:

- Me alegro de que hayas venido hoy.

La miraste, confundida por su comentario.

- En serio? - preguntaste, con una ceja alzada.

- No lo repitas, o me arrepentiré - respondió ella con una pequeña sonrisa que apenas duró un segundo antes de desvanecerse. - sólo es porque sino hubiera estado de sujetavelas todo el día, no te flipes

No supiste qué decir. Entre las discusiones, los momentos tensos y los choques constantes, aquellas palabras te dejaron desconcertada. Qué estaba intentando decirte exactamente? Y más importante, por qué ahora?

Cuando Kiki y Violeta regresaron con una bolsa llena de pasteles, Ruslana ya había vuelto a su actitud distante. Pero por alguna razón, aquella pequeña confesión seguía resonando en tu mente.

Qué significaba todo aquello?

La tarde terminó entre risas y pasteles, aunque tú seguías pensando en lo que había dicho Ruslana. Por qué lo habría dicho?

De regreso al hotel, te quedaste con Kiki y Violeta en su habitación. Las tres os desplomasteis en la cama y el sofá como si hubierais corrido una maratón. Kiki, siempre observadora, fue la primera en sacar el tema que rondaba en tu cabeza.

- Oye tn, no te has dado cuenta de que Ruslana estaba... diferente hoy? - preguntó, jugando con el cojín entre las manos.

- Sí - añadió Violeta, apoyándose en el cabecero de la cama. - No sé, parecía menos... borde de lo normal contigo

- Será el milagro de la pastelería - dijiste con sarcasmo, intentando restarle importancia.

- No, en serio, Tn - insistió Kiki. - Contigo estaba... no sé, rara. Como si intentara no pelearse contigo por primera vez en la historia.

- Igual es que ya se ha cansado de discutir conmigo - contestaste, encogiéndote de hombros.

- O igual... - empezó Violeta con una sonrisa traviesa - ...está empezando a cambiar contigo.

La miraste con incredulidad.

- No digas tonterías, Vivi. Ruslana y yo somos como el agua y el aceite. Nunca vamos a entendernos.

- Puede que no del todo - intervino Kiki - pero algo está cambiando, y lo sabes.

- Oye, de quién sois amigas, de ella o de mí? - preguntaste, intentando desviar el tema, dándote cuenta de que realmente esa no era la pregunta

- De las dos, de hecho, y por eso lo notamos - respondió Kiki con firmeza.

Suspiraste, cansada del tema.

- Mira, no sé qué le pasará a Ruslana ni me importa. Yo solo quiero una ducha y dormir. Si está loca o no es normal o lo que le pase no me incumbe

Te levantaste, dejando a tus amigas con sus teorías. Te dirigiste a tu habitación, dejando que el agua caliente te ayudara a despejarte mientras intentabas no pensar más en Ruslana y su actitud cambiante.

Mientras tanto, en la habitación de Kiki, la conversación seguía.

- Entonces tú también lo has notado? - preguntó Violeta, apoyando la cabeza en el hombro de Kiki.

- Claramente. Es que hasta parecía... preocupada por Tn. Te has dado cuenta de cómo la miraba cuando pensaba que no la veíamos?

- Totalmente. Aunque a saber qué pasa por esa cabecita suya. Con Ruslana nunca se sabe.

- Pero, Vivi, si esto sigue así... te imaginas lo que pueda pasar?

Violeta soltó una pequeña risa.

- Una guerra nuclear, probablemente.

- O algo más interesante aún - murmuró Kiki con una sonrisa, dejando caer la frase en el aire.

Ambas rieron, sabiendo que hablar de Ruslana y de ti era como intentar resolver un enigma. Pero, al menos por ahora, tenían claro que algo estaba cambiando... Para mejor? Eso estaba por verse.

RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCADonde viven las historias. Descúbrelo ahora