El silencio reinaba, pesado, incómodo y cargado de todo lo que acababa de ocurrir.
Tú estabas sentada en el sofá, con la camiseta puesta de cualquier manera y el cabello todavía revuelto. Tus ojos seguían clavados en algún punto del suelo, como si evitar mirar a Ruslana fuera suficiente para fingir que nada había pasado.
Ella, por su parte, se apoyaba contra la encimera de la cocina, con una taza de café que ni siquiera había empezado. Su respiración era lenta, medida, pero sus dedos tamborileaban contra la cerámica como si su mente estuviera trabajando a toda velocidad.
- Bueno... - dijo finalmente, rompiendo el silencio. Su tono era seco, como si quisiera acabar con cualquier posibilidad de conversación. - Supongo que ya puedes irte.
Levantaste la mirada, incrédula.
- En serio? Después de todo esto me echas?
Ruslana arqueó una ceja, dejando la taza en la encimera con un poco más de fuerza de la necesaria.
- Y qué quieres que haga? Te invito a pasar la noche como si fuera algo normal?
Su respuesta te hizo sentir como si te hubieran tirado un cubo de agua fría. Apretaste los labios, conteniendo las ganas de soltar algo hiriente.
- No, claro que no. Sería demasiado amable por tu parte.
Ella rodó los ojos y cruzó los brazos, pero no dijo nada. La tensión en el ambiente era casi tangible, un tira y afloja entre lo que ambas sentíais y lo que ninguna estaba dispuesta a admitir.
Respiraste hondo, intentando calmarte. Lo último que querías era empezar a discutir otra vez.
- Mira, Rus, yo no... - empezaste, pero ella te interrumpió.
- No me llames Rus.
Tu paciencia estaba empezando a agotarse.
- Vale, Ruslana, lo que sea. Solo quiero saber una cosa.
Ella te miró con atención, pero no respondió.
- Qué ha significado esto para ti?
Su expresión cambió por un instante, como si no esperara que fueras tan directa. Desvió la mirada hacia la ventana, mordiéndose el interior de la mejilla.
- No lo sé - admitió finalmente, su voz apenas un susurro. - Ni siquiera debería haber pasado.
Sus palabras te golpearon más de lo que estabas dispuesta a admitir. Te levantaste del sofá, sintiendo cómo la frustración se apoderaba de ti.
- Perfecto. Qué bien, Ruslana. Es genial saber que para ti fue un error mientras yo estoy aquí intentando no perder la cabeza.
Ella te miró de reojo, con algo que parecía una mezcla de culpa y orgullo herido.
- No dije que fuera un error. Solo... - dejó la frase en el aire, como si no supiera cómo continuar.
- Solo, qué? - insististe, dando un paso hacia ella. - Qué quieres que haga? Que me olvide de todo?
Ruslana se quedó en silencio, sus ojos oscilando entre los tuyos. Había algo en su mirada, una lucha interna que no era capaz de disimular.
- No sé qué quiero - murmuró finalmente.
Suspiraste, agotada. Estabas cansada de las idas y venidas, de no saber dónde estabas parada con ella. Pero a pesar de todo, no podías apartarte.
- Me montaste a mí un pollo por decirte que un sólo beso no había significado nada y ahora me sueltas esto después de haber hecho de todo? - preguntaste alterada, aunque realmente tú también tenías muchas dudas
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RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCA
FanfictionTn y Chiara son compañeras de piso después de que tn decidiera ir a Barcelona para estudiar psicología por llevarle la contraria a su padre, un abogado zaragozano de gran éxito.