qué has hecho?

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Saliste de la cafetería con las palabras de Lucas aún dando vueltas en tu cabeza. Caminaste despacio hacia casa de Ruslana, la bolsa al hombro y el sol de mediodía colándose entre los edificios.

Mientras cruzabas la calle principal, una idea se instaló en tu mente. Tu padre.

Llevabais casi un mes sin hablar. Ni siquiera sabía que estabas trabajando con la gira de OT, algo que, aunque no fuera tu plan de vida, te estaba ayudando a mantenerte mientras aclarabas tu futuro. Tampoco sabía que habías dejado la universidad, y, de algún modo, sentías que él debería saberlo. Quizás porque, a pesar de todo, seguías buscando una reacción suya, algo que mostrara que le importabas.

Sacaste el móvil del bolsillo y marcaste su número.

El tono sonó tres veces antes de que él contestara, su voz rápida y mecánica como siempre.

- Sí?

- Hola, papá. Soy yo.

Hubo una pausa de medio segundo, lo suficiente para que sintieras el peso de su desconexión.

- Ah, hola. Cómo estás?

Tragaste saliva, tratando de mantener un tono neutral.

- Bien, bueno... Quería contarte algunas cosas. Dejé la universidad.

El silencio al otro lado de la línea fue largo, casi insoportable.

- Dejaste la universidad?

- Sí. No me sentía bien con la carrera. Lo pensé mucho y decidí que no tenía sentido seguir algo que no me hacía feliz.

Tu padre soltó un suspiro, como si estuviera abrumado por algo que no tenía nada que ver contigo.

- Ya te dije que era una tontería. Y ahora qué?

- Estoy trabajando. Me contrataron para la gira de OT, en vestuario y maquillaje. Es un buen trabajo, bien pagado, y estoy aprendiendo mucho.

Esperaste. Esperaste algo. Tal vez un "me alegro por ti", o un "estoy orgulloso de que te las estés arreglando sola". Pero todo lo que obtuviste fue una respuesta distraída.

- Ajá...

Las palabras golpearon como un jarro de agua fría.

-Eso es todo lo que tienes que decir?

- Qué esperabas que te dijera, Tn? Estoy en mitad de una reunión, no puedo detenerlo todo ahora.

Sentiste un nudo en la garganta, pero te negaste a dejarlo salir.

- Nada, olvídalo. Solo quería que lo supieras.

- Bien. Gracias por avisar. Hablamos luego.

- Claro. Hasta luego.

Colgaste antes de que él pudiera decir nada más, y guardaste el móvil en el bolsillo con demasiada brusquedad.

Por qué lo intentabas aún? Te preguntaste, frustrada contigo misma. Era como si cada interacción con él te recordara lo sola que te habías sentido toda tu vida, lo poco que importaban tus logros o tus fracasos para alguien que debería haberse preocupado más.

Suspiraste y alzaste la vista, dándote cuenta de que estabas casi frente al portal de Ruslana.

"Concéntrate", pensaste, tratando de dejar atrás la conversación con tu padre. No podías cargar ese peso cuando estabas a punto de tener otra conversación importante con alguien que sí te importaba.

Subiste las escaleras con pasos firmes, aunque el malestar seguía revolviéndose en tu pecho. Tal vez contarle todo a Ruslana te ayudaría a sentirte un poco mejor.

RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCADonde viven las historias. Descúbrelo ahora