tú eres mía

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El Wizink Center estaba lleno de actividad. Las pruebas de sonido habían terminado hace horas, y el equipo estaba en plena preparación para el concierto de esa noche. Estabas inmersa en el trabajo, revisando detalles de maquillaje y ajustes finales en el vestuario de los artistas.

A poco tiempo de salir al escenario, Ruslana apareció en los camerinos. En cuanto te vio, se acercó directamente a ti, esquivando a los técnicos y pasando desapercibida para el resto.

- Hey tú - dijo con una sonrisa al llegar a tu lado.

Tú la miraste de reojo y sonreíste, ya acostumbrada a esos pequeños momentos que compartíais antes de cada concierto. Te giraste hacia ella, dejando a un lado los pinceles, y le rodeaste la cintura con los brazos.

- Lista para romperla otra vez? - le preguntaste mientras acariciabas su espalda.

Ruslana se rió bajo, acercándose más a ti.

- Siempre, pero necesito mi dosis de suerte primero.

- Suerte o mimos? - te burlaste, besando suavemente la comisura de sus labios.

- Las dos cosas - respondió antes de atraparte en un abrazo.

Pasaron unos minutos entre risas y susurros, un pequeño refugio antes de la explosión de energía del escenario. Ese ratito contigo siempre ayudaba a Ruslana a calmar los nervios, y tú lo sabías, por eso te quedabas con ella hasta el último momento.

A lo lejos, Lucas observaba la escena, apoyado en una pared junto a Alex. Los dos tenían en sus manos botellas de agua, pero ninguno hablaba hasta que Lucas rompió el silencio.

- Y Salma empeñada en separarlas... - murmuró, negando con la cabeza.

Alex, que había estado mirando la interacción con el ceño fruncido, soltó un suspiro.

- Me parece fatal - dijo simplemente.

Lucas asintió y apartó la mirada cuando alguien de producción llamó a Ruslana. Ella te dio un último beso antes de separarse de ti con una sonrisa.

- Nos vemos luego, suerte con los arreglos.

- Y tú suerte ahí fuera - le respondiste con un guiño, volviendo a tu trabajo.

Pero Salma, que había estado esperando el momento justo, decidió actuar. Mientras Ruslana se alejaba y tú te concentrabas en tus tareas, ella empezó a acercarse. Kiki, que estaba a cierta distancia, la vio avanzar y frunció el ceño. Algo no le cuadraba.

Antes de que pudiera intervenir, Naiara apareció junto a ella con el rostro serio.

- Kiki, tienes que saber esto - le dijo en voz baja, mirando a Salma de reojo.

- Qué pasa ahora? - preguntó Kiki, aunque el tono cansado en su voz dejaba claro que esperaba cualquier cosa menos algo positivo.

- Salma quería llevarse a Tn a cenar esta noche - soltó Naiara, cruzándose de brazos.

Kiki suspiró con frustración, llevándose una mano a la frente.

- A ver cómo actúa Tn ahora... déjalo estar de momento - murmuró, sin quitarle la vista a Salma, que ya estaba a solo unos pasos de ti.

Entonces, sentiste una presencia a tu lado y al girarte, te encontraste con Salma.

- Perdona - dijo ella con una sonrisa aparentemente nerviosa mientras te mostraba una camisa - puedes ayudarme con esto? Tiene un hilo suelto y no sé qué hacer.

- Sí, claro - respondiste de inmediato, siempre dispuesta a ayudar.

Mientras trabajabas, Salma empezó a hablar de temas triviales. Aunque intentabas mantenerte amable y educada, no podías evitar sentirte un poco incómoda. Tenías demasiado que hacer como para entretenerte en una charla larga.

RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCADonde viven las historias. Descúbrelo ahora