un café?

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Tu cabeza martilleaba (y no suavemente), recordándote la cantidad de chupitos que habías tomado la noche anterior. Kiki ya estaba sentada en la mesa, con su móvil en la mano y una taza de café en la otra.

- Buenos días, dormilona - te saludó con una sonrisa traviesa, como si supiera algo que tú no.

- Qué hora es? - preguntaste, frotándote los ojos mientras te servías una taza.

- Las doce y media. Bastante tarde para ti, eh? - Su tono era ligero, pero no podías ignorar que te estaba observando con demasiada atención.

Te encogiste de hombros, tratando de ignorar el calor que sentías subir por tu cuello. La noche anterior seguía siendo un borrón confuso de discusiones, chupitos y... Ruslana.

- Cómo acabó la noche? - preguntaste intentando sonar casual - no recuerdo demasiado

Kiki se echó a reír, y su sonrisa se ensanchó.

- Oh, acabó bastante interesante, sobre todo para ti.

La miraste con el ceño fruncido. Imaginabas que se refería a Ruslana, pero decidiste preguntar antes de dar nada por hecho

- Qué estás insinuando?

Sin decir nada, Kiki giró el móvil hacia ti. En la pantalla había una foto que casi te hizo escupir el café. Tú, en el balcón, con Ruslana. Tus manos aferraban su rostro con desesperación, sus manos enredadas en tu cintura con fuerza, vuestros labios completamente pegados en un beso que parecía salido de una película.

- Pero qué...? De dónde has sacado eso? - dijiste, con los ojos como platos mientras tratabas de arrebatarle el móvil, pero Kiki lo apartó con una sonrisa burlona.

- La hice en cuanto os vi. Martin y yo estabamos volviéndonos locos buscándoos y os encontramos así, ibamos a salir al balcón pero... no pudimos - respondió, entre risas. - joder, para no significar nada a poco te la comes entera.

Te tapaste la cara con las manos, sintiendo cómo te ardían las mejillas.

- Dios, no puedo creerlo... nos vio mucha gente? No quiero que nadie piense nada

- Ay, por favor, Tn, no me vengas con que no pasó nada. Mira eso - dijo, señalando la pantalla como si fuera una prueba irrefutable.

Suspiraste y te dejaste caer en la silla, apoyando la cabeza en la mesa.

- Vale, vale... Lo admito. Me gusta. Bastante.

Kiki dejó el móvil en la mesa y se inclinó hacia ti con una sonrisa satisfecha.

- Cuéntamelo todo.

- No hay mucho que contar - murmuraste. - Me gusta, pero seguimos llevándonos como el culo. Es que... no sé cómo explicarlo.

Kiki alzó una ceja, divertida.

- O sea, no os podéis ver ni en pintura, pero os besáis. Y no un pico, no. Un morreo de quince minutos.

La miraste con los ojos entrecerrados, deseando que el suelo te tragara.

- Gracias por recordármelo. Muy útil.

Ella se rió y dio un sorbo a su café antes de ponerse más seria.

- Entonces, qué vas a hacer?

- Quiero hablar con ella. Pero esta vez sin dos litros de alcohol en la sangre. Y sin discutir aunque sea complicado

- Sabia decisión - asintió Kiki. - Aunque igual deberías llevarte un casco, por si decide lanzarte algo antes de escucharte.

No pudiste evitar reírte, a pesar de la vergüenza y la confusión que sentías. La idea de hablar con Ruslana te aterrorizaba, pero también sabías que no podías seguir ignorando lo que sentías.

RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCADonde viven las historias. Descúbrelo ahora