dos semanas

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Ruslana removía su café con movimientos distraídos, sus pensamientos claramente en otra parte. Kiki, frente a ella, tomaba pequeños sorbos de su latte mientras la observaba con una ceja alzada. La charla habitual que compartían en la cafetería parecía haber quedado atrás esa tarde.

- Entonces, todo bien con Vio? - preguntó Ruslana al fin, rompiendo el silencio.

- Sí, muy bien. - Kiki sonrió con sinceridad, pero su tono llevaba algo más. Rus lo notó al instante.

- Y esa cara? Qué pasa ahora?

Kiki dejó la taza sobre la mesa y suspiró.

- Es sobre Tn.

Ruslana tensó la mandíbula, como si el simple nombre desatara algo en su interior.

- Qué pasa con Tn?

- Verás... - Kiki hizo una pausa, eligiendo sus palabras con cuidado - Ya sabes que Violeta y yo estamos planeando irnos a vivir juntas.

Rus asintió, aunque parecía más interesada en dónde iba la conversación que en el dato en sí.

- El caso es que Tn va a quedarse sola en el piso. Y, aunque ahora está bien, no podrá con un alquiler así por mucho tiempo. Todavía no ha encontrado un trabajo decente, y su padre le ha cortado el grifo.

Ruslana dejó la cucharilla a un lado, su expresión endureciéndose.

- Y por qué me cuentas esto?

- Porque pensé, en su momento, que tal vez podrías... no sé, ayudarla de alguna manera.

a Ayudarla? Cómo? Quieres que le pague el piso? - Rus frunció el ceño, visiblemente molesta - O quieres que se venga a mi casa?

Kiki levantó las manos, negando rápidamente.

- No, no estoy diciendo eso. Bueno... sí, lo he pensado. Pero también sé que no es una buena idea.

Ruslana se recostó en su silla, cruzándose de brazos.

- Bueno... Por qué no?

- Porque, Rus, no estáis bien. - Kiki sostuvo su mirada, firme - Vosotras dos necesitáis una conversación seria, no compartir un techo.

Rus resopló, desviando la mirada hacia la ventana.

- Hemos hablado. Más o menos.

Kiki dejó escapar una risa seca.

- Un polvo no es una conversación, Rus.

Las palabras de Kiki cayeron como un jarro de agua fría, y Ruslana volvió a centrar su atención en ella.

- No fue solo eso.

- No? - Kiki arqueó una ceja - Vale, digamos que no. Pero, realmente habéis arreglado algo? Sabes siquiera cómo se siente ella?

Rus permaneció en silencio por un momento, apretando los labios.

- Lo único que sé es que no quiero verla sufrir.

- Y eso está bien, pero no puedes arreglarlo todo ofreciéndole un sitio donde vivir.

- Por qué no? - Ruslana apoyó las manos en la mesa, inclinándose hacia Kiki - Si no tiene dónde quedarse, qué tiene de malo que venga a mi casa?

- Porque eso no solucionará los problemas que tenéis entre vosotras. Compartir techo podría empeorarlo si no os ponéis de acuerdo con nada.

Rus reflexionó por un momento, mordiéndose el labio inferior.

- Yo quiero ayudarla, Kiki. Lo necesito. No puedo verla así sabiendo que tengo espacio de sobra.

Kiki suspiró, resignada, pero suavizó el tono.

- Lo sé. Y sé que lo haces porque aún te importa. Pero si decides dar ese paso, tienes que ser honesta contigo misma y con ella. De verdad estás preparada para compartir tu casa con alguien con quien no has arreglado las cosas?

Ruslana tomó su taza y bebió un sorbo, como si el café pudiera darle una respuesta. Finalmente, murmuró:

- No sé si estoy preparada, pero lo que sí sé es que no puedo quedarme de brazos cruzados.

Kiki la observó en silencio, notando la determinación en sus palabras. Aunque no estaba convencida de que fuera la mejor idea, sabía que cuando Ruslana se fijaba algo en la cabeza, era imposible hacerla cambiar de opinión.

- Rus, escucha. No es solo por ti, vale? Es por ella también. - Kiki suspiró, llevándose las manos al rostro antes de mirarla fijamente - Si compartís casa así como estáis ahora, podéis acabar destrozándoos más. De verdad quieres eso?

- No va a pasar. Me lo ha prometido, no vamos a rompernos más - Rus respondió con una firmeza que hizo a Kiki arquear las cejas - Cuando quiero a alguien, Kiki, no importa lo que haya pasado. Si necesita mi ayuda, se la doy.

Kiki dejó caer la espalda contra el respaldo de la silla, agotada por la insistencia de Ruslana.

- Rus... yo sé que eres cabezona. Sé que te preocupas por ella, que la quieres, pero...

- No hay peros. - Ruslana la interrumpió, inclinándose hacia adelante con los ojos brillando de determinación - Puede que nos hayamos hecho daño, sí, pero eso no significa que no pueda ayudarla. Punto.

Kiki cerró los ojos un momento, exhalando con fuerza.

- De acuerdo, está bien. - Kiki levantó las manos en un gesto de rendición, lo que hizo que Rus sonriese apenas un poco - En un par de semanas empezaré la mudanza con Violeta. A principios de septiembre ya estaré instalada con ella oficialmente.

Rus observó a su amiga en silencio, asimilando la información. Entonces algo hizo clic en su mente.

- Entonces tengo dos semanas.

Kiki la miró, desconcertada.

- Dos semanas para qué?

Ruslana tomó su taza de café y le dio un sorbo, como si ya estuviera trazando un plan en su cabeza.

- Para arreglarlo con Tn.

- Rus, no creo que sea tan simple como...

- Lo haré. - La voz de Rus sonó decidida, casi desafiante. Sus ojos se clavaron en Kiki con una intensidad que no dejaba lugar a dudas - Si voy a ayudarla, quiero que esto funcione. Voy a demostrarle que puede contar conmigo, que no tiene por qué dudar de mí.

Kiki apretó los labios, todavía dudosa, pero finalmente asintió con resignación.

- Está bien, si eso es lo que quieres... Pero prométeme que vas a hablar con ella, en serio. Nada de dejar las cosas en el aire o confiar en que se arreglen solas.

Rus se inclinó hacia ella, con una media sonrisa que no lograba ocultar del todo su nerviosismo.

- Lo prometo.

Kiki soltó una risita incrédula mientras se levantaba de la silla y recogía su bolso.

- Eres imposible, lo sabías?

- Lo sé. - Ruslana se encogió de hombros, y su sonrisa se amplió un poco más.

- Pues suerte. La vas a necesitar.

Ruslana la vio marcharse, quedándose sola en la mesa de la cafetería. Mientras observaba por la ventana, sus pensamientos iban más rápido de lo que podía procesar. Tenía dos semanas para resolver todo lo que había quedado sin decir, para reparar las grietas que habían creado entre vosotras.

RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCADonde viven las historias. Descúbrelo ahora