Las cajas quedaron apiladas en el maletero del coche de Ruslana, y tú te apoyaste contra el lateral del vehículo mientras ella cerraba la tapa con un golpe firme. Se giró hacia ti y te observó en silencio por un momento, como si estuviera evaluando cómo te sentías realmente.
Sin previo aviso, se acercó y te envolvió en un abrazo cálido, uno de esos que logran derribar las barreras que llevabas levantando todo el día.
- Te has enfadado? - te preguntó en un susurro, con un tono de preocupación genuina.
Negaste con la cabeza, apoyándote un poco más en ella.
- En absoluto. - Suspiraste, sintiendo cómo el nudo en tu pecho se hacía más pequeño - Pero... me duele todo esto con mi padre.
Ruslana asintió despacio, comprendiendo sin necesidad de palabras.
- Es normal - respondió, sin soltarte - Pero lo has hecho bien. Tienes que sentirte orgullosa de ti misma.
Te quedaste en ese abrazo un rato más, dejando que su presencia te calmara. Sentías que no estabas sola en esto, y eso lo hacía todo un poco más soportable.
Tras unos minutos, ambas subisteis al coche y volvisteis al hotel. Durante el trayecto, apenas hablasteis, pero el silencio no fue incómodo; era más bien necesario. Cuando llegasteis, Ruslana te miró mientras apagaba el motor.
- Si quieres, quédate conmigo un rato hasta la hora de cenar. No me gusta la idea de que estés sola ahora.
Aceptaste sin dudar. Lo último que querías era volver a tu habitación y quedarte a solas con tus pensamientos.
Una vez en la habitación de Ruslana, te sentaste en el borde de la cama mientras ella se quitaba la chaqueta y se dejaba caer en el sillón frente a ti. Durante un rato, ninguna de las dos dijo nada, hasta que te decidiste a romper el silencio.
- De verdad piensas todo lo que le dijiste a mi padre sobre mí?
Ruslana levantó la mirada hacia ti, y asintió sin dudar.
- Claro - Sus palabras fueron sinceras, pero no añadió nada más.
Ese simple gesto bastó para que una calidez inesperada comenzara a llenar el vacío que sentías. Ruslana se sacudió el pelo con un gesto rápido, como si intentara despejarse, pero en lugar de calmarse, se le notaba cada vez más nerviosa. Suspiró profundamente, alzando la vista hacia ti.
- Lo siento, pero es que te tengo aquí y no puedo evitar pensar en... todo lo nuestro.
Tú bajaste la mirada al suelo, incapaz de sostenerle la mirada por la carga emocional que sentías. Asentiste, pero no dijiste nada.
Ruslana, sin embargo, no parecía dispuesta a quedarse callada.
- Sé que igual no es el día más adecuado hoy, pero cuando estés lista, a mí me gustaría hablar bien las cosas contigo.
Respiraste hondo antes de responder, intentando mantener la calma.
- No le des importancia a lo de hoy. - Levantaste un poco la cabeza para mirarla, aunque no directamente a los ojos - Yo también quiero hablar.
Ruslana asintió, agradecida por tus palabras, y continuó, esta vez con un tono más suave.
- Creo que fueron muchas emociones en muy poco tiempo, pero... de verdad te quise. - Su voz tembló ligeramente antes de añadir - Y sigo queriéndote. Fuiste la primera persona a la que amé de verdad.
Esas palabras te llegaron de una manera que no esperabas. Tu pecho se llenó de una calidez que hacía tiempo no sentías, pero no querías dejarte llevar tan fácilmente. Respiraste con cuidado para controlar las emociones que amenazaban con desbordarte.
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RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCA
FanfictionTn y Chiara son compañeras de piso después de que tn decidiera ir a Barcelona para estudiar psicología por llevarle la contraria a su padre, un abogado zaragozano de gran éxito.