La primera noche de la gira había comenzado con una energía arrolladora. El equipo de vestuario, maquillaje y peluquería no daba abasto con los cambios rápidos entre canciones. Corrías de un lado al otro, asegurándote de que todo estuviera en orden, mientras Rus y el resto del grupo brillaban en el escenario.
A pesar del bullicio, no habías podido evitar el juego sutil que había entre las dos. Sus miradas te buscaban entre el caos del backstage, fugaces pero intensas. Cada vez que pasabas cerca de ella, sus dedos rozaban los tuyos, apenas un segundo, lo justo para hacerte sentir como si el resto del mundo se desvaneciera por completo.
La noche avanzaba, y para la mitad del concierto, todo parecía ir sobre ruedas. Ajustabas un par de accesorios en la mesa de vestuario cuando escuchaste un grito que sobresalió del ruido:
- Necesito ayuda con la ropa!
El equipo se miró, pero tú no dudaste ni un segundo al reconocer quién estaba en el camerino.
- Voy yo - dijiste rápido, antes de que alguien más pudiera adelantarse.
Entraste en el camerino y encontraste a Ruslana ya esperándote. Estaba de espaldas, fingiendo pelear con el cierre de su vestuario. Apenas cerraste la puerta, se giró hacia ti con una sonrisa traviesa.
El aire en el camerino estaba cargado, y aunque la situación parecía cotidiana, había algo en la manera en que Rus te miraba que te hacía sentir todo menos normal.
- Qué pasa? - preguntaste, acercándote a ella, tu voz un poco más suave de lo habitual, como si ya supieras lo que iba a pasar.
- Este cierre - respondió ella, fingiendo frustración mientras lo manipulaba con una mano. La otra se acercó a ti, tomándote de la muñeca, de manera casual pero con un toque de insistencia.
Te quedaste quieta, mirando sus ojos tan cerca de los tuyos, sintiendo el calor de su cuerpo cerca, ese roce sutil pero potente.
El roce de sus dedos sobre tu piel mientras arreglabas el ajuste del vestido te hacía sentir como si el mundo se desvaneciera a tu alrededor, quedando solo el silencio y la química cargada entre las dos.
- Sabes? - dijo Ruslana en un susurro, mientras sus ojos recorrían tu rostro con una intensidad que no podías ignorar - Eres más que perfecta para todo esto.
El halago te hizo sonrojarte un poco, pero no fue solo eso lo que te hizo quedarte sin palabras. Fue la forma en que su voz se suavizó al decirlo, como si fuera un secreto solo para ti.
No pudiste evitarlo. Te acercaste un poco más a ella, casi sin pensarlo. El contacto entre ambas era inevitable, y antes de que pudieras reaccionar, Ruslana te sujetó suavemente de la nuca, tirando de ti hacia ella.
El primer beso fue lento, suave, como si se estuviera explorando cada centímetro del otro. Pero rápidamente la intensidad aumentó, como si todo lo demás en ese camerino ya no importara.
Sus ojos se encontraron con los tuyos por un momento y no pudiste evitar volver a notar lo cerca que estabas de ella, el olor de su perfume, la suavidad de su piel al tocarla. Te impactaba siempre como la primera vez. La cercanía hacía que todo se sintiera más intenso.
- Tienes problemas con esto? - le preguntaste, mientras te acercabas más si se podía, con un tono casi irónico pero suave.
Ruslana sonrió, pero no dijo nada, simplemente giró su cuerpo ligeramente para que volvieras a ver el vestido. Fue como si ya no necesitara palabras. Su mirada te desarmó, y en un movimiento lento y casi como si estuvieras hipnotizada, levantaste tus manos para empezar a quitar la prenda que aún no había colocado bien. Los dedos se deslizaron por su espalda, sintiendo el calor de su piel bajo tus manos.
Cuando finalmente le quitaste el vestido, un leve suspiro escapó de los labios de Ruslana, como si un peso se hubiera aliviado de su cuerpo. Te miró con una intensidad que hizo que el aire se volviera aún más espeso, y por un momento, todo lo que pudiste hacer fue mantenerte ahí, atrapada en su mirada.
Sin decir nada más, tus manos bajaron lentamente, recorriendo su cintura, sintiendo cómo el roce de tu piel sobre la suya aumentaba la temperatura en el aire. Los dos cuerpos tan cerca, tan pegados, respirando al mismo ritmo.
El tiempo parecía ralentizarse. Tu cuerpo reaccionó sin pensar, una necesidad imparable. Pero justo cuando sus manos empezaron a recorrer más de ti, un sonido desde el pasillo os hizo separaros de golpe.
- Rus! Ruslana! Te toca ya! - se oyó la voz de Noemí, y la presión del momento se rompió al instante.
Ambas os quedasteis congeladas, respirando entrecortadas. Ruslana te miró, sus ojos brillando con una mezcla de deseo y frustración.
- Tengo que irme creo - dijo en un susurro, como si realmente no quisiera. Pero la urgencia de la llamada al escenario lo dejaba claro. Volvió a vestirse lo mejor y más rápido que pudo en 20 segundos.
Te miró una última vez antes de salir del camerino, su mirada llena de promesas no dichas. Al salir, dejó atrás el calor que habían compartido, pero sabías que no se acabaría ahí.
Justo cuando la puerta del camerino se cerró detrás de Ruslana, aún con el corazón acelerado por lo que había sucedido, entraste en modo automático, respirando profundamente para intentar calmarte. Pero antes de que pudieras hacer algo más, la puerta se abrió de nuevo.
Violeta apareció, mirando a su alrededor, y no pudo evitar fruncir el ceño al verte en el estado en el que estabas: despeinada, con la camisa medio fuera, y el pintalabios ligeramente fuera de lugar, como si hubieras tenido un pequeño... accidente.
- Qué te ha pasado, Tn? - preguntó entre risas, con una mirada que decía todo lo que pensaba sobre la escena frente a ella.
Tú, medio avergonzada, solo suspiraste y te disculpaste.
- Es que... bueno, estaba ayudando a Ruslana y, eh... la cosa se complicó un poco... porque... bueno...
Violeta se rió más fuerte al escuchar tu respuesta, cruzando los brazos mientras te miraba.
- Ya veo... - dijo, y luego añadió con una sonrisa burlona - Bueno, lo que sea que hayas estado haciendo, espero que la situación fuera divertida.
- No te metas conmigo - contestaste sonriendo un poco sonrojada, volviendo a intentar alinear tu camisa mientras te sentabas frente al espejo.
- Me ayudas con el maquillaje? Se me ha corrido el rimel y no puedo salir así. Venía a eso.
Al principio, te quedaste mirando el rostro de Violeta, intentando hacer desaparecer cualquier vestigio del momento que acababas de vivir, pero rápidamente te concentraste en lo que estaba pasando ahora. Comenzaste a aplicar el corrector con calma, sin hablar mucho al principio.
Violeta te miró a través del espejo, su expresión traviesa y curiosa.
- Sabes, nunca te había visto tan... desordenada. No vas a ir así, verdad? Si quieres evitar preguntas por parte de tu equipo, no te lo recomiendo.
Una ligera sonrisa se formó en tus labios, pero no sabías si era por lo que estaba pasando o por la manera en que Violeta te miraba, tan directa.
- Tampoco estoy tan mal - dijiste, terminando de arreglarle el maquillaje.
Violeta se rió de nuevo, claramente disfrutando del pequeño caos que habías dejado atrás.
- Parece que alguien se lo está pasando muy bien. - te miró con una sonrisa cómplice.
Te detuviste un momento, sintiendo el peso de sus palabras.
- Bueno... - contestaste nerviosa, sin mirar mucho a sus ojos.
Violeta se quedó en silencio un segundo, como si estuviera buscando algo en tu expresión. Finalmente, suspiró, como si se diera cuenta de que no querías hablar más al respecto.
- Ya te dejo en paz tranqui - Dijo con una sonrisa satisfecha - pero te digo una cosa: te veo cambiada últimamente. Es un buen cambio. Estás como más suelta, más segura de ti.
Terminaste de arreglarle el maquillaje, sin decir nada más, solo esbozando una ligera sonrisa, pero sintiéndote muy bien. Violeta parecía más tranquila ahora, ya lista para salir al escenario, pero algo en el aire te hizo sentir que este tipo de conversaciones serían solo el principio.
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RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCA
FanfictionTn y Chiara son compañeras de piso después de que tn decidiera ir a Barcelona para estudiar psicología por llevarle la contraria a su padre, un abogado zaragozano de gran éxito.