impresionante

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Aquel día, Kiki estaba especialmente radiante. No era que no lo estuviera siempre, pero había algo en cómo llevaba el cabello suelto, en cómo el maquillaje resaltaba sus ojos, y en ese vestido negro que le quedaba a la perfección. Era para un evento, y como siempre, parecía haberlo elegido sin demasiado esfuerzo, como si la perfección viniera de serie con ella.

No podías evitar mirarla mientras terminaba de arreglarse frente al espejo del hotel. El evento empezaba en un par de horas, pero la habitación ya estaba impregnada del perfume dulce que ella usaba, y ese aroma te traía más recuerdos de los que querías admitir.

- Qué? ¿Tengo algo raro en la cara? - preguntó Kiki al darse cuenta de que la observabas, girándose con una sonrisa de lo más casual.

- Raro no. Perfecto, más bien - respondiste sin pensar demasiado, dejando que la indirecta saliera como un suspiro disfrazado de broma.

Ella rió como si hubieras dicho algo absurdo, pero sus mejillas se sonrojaron ligeramente.

- Déjate de tonterías, anda. Sabes que me pongo nerviosa con estas cosas

- Pues igual deberías acostumbrarte, porque con ese vestido no van a faltarte halagos esta noche.

- No seas exagerada - contestó mientras daba un giro frente al espejo, comprobando cómo le quedaba el vestido - Tú qué tal me ves? Demasiado arreglada?"

- Te ves... - dudaste un instante, buscando una palabra que no fuera tan obvia como preciosa o tan reveladora como irresistible - Impresionante

Esta vez, el rubor en sus mejillas fue más evidente, pero como siempre, Kiki encontró la manera de restarle importancia.

- Vale, vale, me lo tomaré como un cumplido. Gracias, Tn. Ahora tú deberías ir pensando qué ponerte, no?

Sonreíste, pero algo en tu pecho empezaba a pesar. Por qué era tan difícil estar cerca de ella a veces sin que tu corazón hiciera lo que le daba la gana? Pensabas que ya tenías esos sentimientos de verano cerrados y olvidados.

El evento había sido modesto pero un éxito, algunos pequeños artistas habían ido a dar una especie ee concierto a un local, pero la verdadera estrella de la noche, al menos para ti, había sido Kiki. Durante toda la tarde, no pudiste quitarle los ojos de encima. Cada gesto suyo, cada sonrisa, cada risa ligera te hacía imaginar, aunque fuera por un segundo, algo más entre vosotras. Algo que habías empezado a desear más de lo que querías admitir. Desde el lugar especial que te había reservado ella misma en el público, tus ojos no miraban otra cosa que no fueran los suyos. Y de vez en cuando el vestido.

El día había sido un torbellino de emociones para ti. Entre risas, bromas y esa conexión especial que siempre sentías con Kiki, no podías evitar ilusionarte un poco. Aunque, en el fondo, algo en ti sabía que tus sentimientos eran un camino complicado.

Ya habías notado cómo Kiki miraba a Violeta de una forma que no miraba a nadie más. Cómo se esforzaba por hacerla reír o cómo parecía perderse en sus propios pensamientos cuando Violeta estaba cerca. Lo sabías. Pero una parte de ti había querido ignorarlo.

Querías seguir pensando que era mutuo, como antes de que ella entrase a OT. Pero eso lo había cambiado todo, a pesar de que tuvisteis una clara conversación de vuestros sentimientos.

Habías querido pensar que quizá, solo quizá, había algo entre vosotras. Que esas miradas compartidas y esos momentos de complicidad significaban algo más.

Por eso, cuando aquella noche Kiki, sentada a tu lado en el sofá del hotel, comenzó a hablar, una parte de ti ya sabía lo que iba a decir. Pero eso no hizo que doliera menos. Porque la otra parte de ti se esperaba algo distinto

- Tn, - comenzó, con un tono más suave de lo habitual. - Puedo contarte algo?

Tu corazón dio un vuelco. No querías escucharla. No querías que dijera lo que sabías que iba a decir.

- Claro - respondiste, obligándote a mantener la calma.

Kiki jugueteó con sus anillos, algo nerviosa, antes de continuar.

- Creo que... me estoy empezando a dar cuenta de algo - dijo, mirándote con esos ojos que siempre te habían parecido demasiado bonitos - Siento algo por Violeta.

Ahí estaba. Lo habías sospechado, incluso esperado, pero escuchar las palabras directamente de su boca fue como un golpe directo al pecho.

- Violeta? - repetiste, tratando de sonar sorprendida, aunque no lo estabas.

- Sí... - Kiki dejó escapar una pequeña risa, como si todavía no pudiera creérselo del todo - Es que... no sé, Tn. Hay algo en ella. Me hace sentir cosas que no sabía que podía sentir.

Dolía. Dolía porque una pequeña parte de ti había querido creer que esa confesión sería diferente. Que sería sobre ti, no sobre Violeta.

- Ya lo imaginaba - admitiste, esforzándote por sonar tranquila, aunque sentías cómo tu voz amenazaba con quebrarse.

- De verdad? - Kiki te miró con curiosidad - Tan obvio era?"

- Bueno, pasas mucho tiempo mirándola cuando crees que nadie se da cuenta - dijiste con una pequeña sonrisa.

Kiki se sonrojó ligeramente, pero parecía aliviada.

- Gracias por no hacerme sentir una idiota por decírtelo - dijo - Eres la mejor, Tn. De verdad.

- Siempre lo he sido - bromeaste, aunque tu corazón dolía con cada palabra.

Kiki rió y se inclinó hacia ti, abrazándote con fuerza. Y aunque sabías que ese abrazo no significaba lo que querías que significara, te permitiste disfrutarlo

Cuando Kiki se apartó, su sonrisa seguía iluminando la habitación, ajena al torbellino de emociones que se agitaba en tu interior.

- Crees que debería decírselo? - preguntó, su tono lleno de una mezcla de nervios y emoción.

- No lo sé. Supongo que si sientes que debes hacerlo, hazlo - respondiste, deseando con todas tus fuerzas que la conversación terminara.

- Sí, tienes razón, - dijo Kiki, pensativa. - Gracias, Tn. No sé qué haría sin ti

- Seguro que sobrevivirías - contestaste con una sonrisa forzada antes de levantarte - Voy a darme una ducha. Necesito despejarme

Kiki asintió, viéndote alejarte mientras tú intentabas mantener la compostura. Pero una vez dentro de tu habitación, cerraste la puerta con cuidado y dejaste escapar un largo suspiro.

Habías esperado ese momento, incluso te habías preparado para él. Pero nada podía haber preparado a tu corazón para el vacío que sentías ahora.

Porque aunque sabías que Kiki siempre había estado más cerca de Violeta, una pequeña parte de ti había albergado la esperanza de que, algún día, mirara hacia ti.

Ahora sabías que ese día nunca llegaría.

RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCADonde viven las historias. Descúbrelo ahora