el bolso

593 34 2
                                    

El cansancio acumulado del viaje de regreso a Barcelona no había sido nada comparado con el estrés de darte cuenta de que tu bolso había desaparecido. Aquel día lo pasaste entero dando vueltas por tu edificio, acompañada por Kiki, revisando cada rincón del apartamento, el coche, y cualquier sitio donde podría haberse quedado. Pero no estaba.

- Estoy segura de que lo perdí en el club de Madrid

Dijiste por tercera vez mientras revisabas el mismo rincón del salón por si acaso.

Kiki se cruzó de brazos y te miró con una ceja alzada.

- Tn, lo hemos buscado en todas partes. Si no aparece, ya está. Bloquea tus tarjetas, hazte un nuevo DNI y da gracias de que llevabas el móvil encima.

Suspiraste, derrotada, y te dejaste caer en el sofá. Sabías que tenía razón, pero la idea de haber perdido todas tus cosas te martilleaba la cabeza. Te fuiste a dormir dándole vueltas a dónde podía estar el bolso, con esa sensación incómoda de que algo no estaba cerrado.

La luz del móvil iluminó la habitación temprano a la mañana siguiente. Tuviste que forzarte a abrir los ojos y estirarte para alcanzarlo desde la mesita. Un mensaje. De quién?

Tu cuerpo se tensó al leer el remitente: Papá. Qué quería ahora? Te había mandado aún más dinero? Llevaba de nuevo un tiempo sin escribirte más que por bizum, como antes. Pero no fue eso.

"Te ha llegado un envío. Es un bolso lleno de cosas tuyas. Lo ha mandado una tal Ruslana desde Madrid."

Te quedaste mirando la pantalla como si estuvieras viendo un espejismo. Tu bolso... en tu casa de Zaragoza? Enviado por Ruslana?

Te incorporaste de golpe, todavía en pijama, y empezaste a procesar todo. El bolso había estado en su casa. Eso significaba que te lo dejaste allí después de esa noche desastrosa.

Cogiste el móvil, abriste Instagram, y dudaste un segundo. Sabías que Ruslana te seguía cayendo fatal, y estabas convencida de que tú tampoco le importabas mucho. Además, aquello era su cuenta oficial de OT. De verdad te iba a responder?

No lo pensaste más. El mensaje fue directo:

"Gracias por enviarme el bolso. Por cierto. Cómo sabías mi dirección en Zaragoza?"

No pasaron ni dos minutos antes de que apareciera el "escribiendo" en la pantalla. El corazón te dio un vuelco y no pudiste evitar ponerte algo nerviosa.

"Lo ponía en tu DNI."

Claro, tu DNI. Habías olvidado que también estaba ahí dentro. Te quedaste pensando unos segundos. No querías parecer maleducada, pero aquello era raro. Te armaste de valor y escribiste otra vez:

"Has mirado dentro de mi bolso?"

Sabías que el tono del mensaje podía malinterpretarse, pero necesitabas saberlo. La respuesta llegó rápido, más borde de lo que esperabas.

"Si no hubiera mirado, no habría podido mandarlo, no? Pero tranquila, que no me interesaba lo que llevabas. A la próxima me lo quedo para mí."

Leíste el mensaje varias veces, entre enfadada y alucinada. Qué le costaba contestarte bien por una vez? Estabas a punto de escribir algo sarcástico, pero te detuviste. Sabías que no valía la pena discutir con ella.

Respiraste hondo y escribiste:

"Bueno, gracias por enviármelo."

Esta vez no hubo respuesta, te dejó en visto. Bloqueaste el móvil y lo dejaste caer en la cama. Por mucho que intentaras evitarlo, su actitud conseguía sacarte de quicio siempre, no entendías su juego. Si es que estaba jugando, claro. Era posible que alguien pudiera ser tan borde hasta cuando hacía algo bueno?

RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCADonde viven las historias. Descúbrelo ahora