Un poco más tarde teníais la fiesta que daba fin a esa serie de compromisos en Madrid, de nuevo con todos los compañeros de Chiara. Entrasteis al local más tarde que los demás por el evento anterior, pero a tiempo, y tú como siempre como acompañante de Kiki, ya era tu segundo nombre.
Nada más pedir la primera copa, te encontraste con Omar, que se alegró de verte más de la cuenta. Viste la mirada de reojo de Kiki mientras él se acercaba y sabías lo que debías hacer
- Hey tn - fue a abrazarte pero te retiraste tan fuerte como pudiste
- Ya hablaremos vale?
Aceleraste el paso dejándolo con la palabra en la boca, y viste como a unos metros estaba Ruslana sonriendo victoriosa. No se alegraba por verte, si no, porque acababas de rechazar a Omar delante de ella sin saberlo. No te dijo ni palabra, porque en cuanto te miró a ti directamente dejó de sonreír y se dio la vuelta.
La música resonaba en cada rincón de la sala, mezclándose con las risas, los gritos y el sonido de los brindis, y aunque todos intentaban disfrutarlo todo al máximo, tú no podías sacarte de la cabeza lo ocurrido con Kiki. Por más que quisieras apagar esa sensación de vacío, el recuerdo de su confesión seguía latente, cada palabra repitiéndose en tu mente como un eco constante.
Así que te refugiaste en las copas. Al principio, uno por la experiencia vivida, otro por los amigos que habías hecho, luego por los momentos compartidos... y, sin darte cuenta, cada sorbo te fue nublando un poco más el juicio.
Pasaste buena parte de la noche alternando entre la pista de baile y la barra, riendo de manera exagerada, como si fueras capaz de convencer a todos —y a ti misma— de que no pasaba nada. Hasta que, en algún momento, tu cuerpo dijo basta.
Y lo siguiente que recordabas era estar sentada en un sofá, con la cabeza apoyada en una mano y el mundo dando vueltas a tu alrededor.
- Menuda cómo estás, eh? - comentó una voz familiar, seca y un poco burlona.
Levantaste la vista con esfuerzo y allí estaba Ruslana, de pie frente a ti, con los brazos cruzados y una ceja arqueada. Parecía tan tranquila y controlada como siempre, pero había algo en su mirada que no terminabas de descifrar. Como siempre también
- Qué haces aquí? - preguntaste, arrastrando las palabras.
- Lo mismo podría preguntarte. Pero a diferencia de ti, yo no estoy al borde del coma etílico - respondió, dejando escapar un suspiro.
Intentaste incorporarte, pero el movimiento fue demasiado brusco y acabaste tambaleándote. Ruslana reaccionó rápido, apoyando una mano en tu cintura para estabilizarte.
- Vale, no. Tú no te mueves de aquí hasta que se te pase un poco - dijo, con un tono que no dejaba espacio a réplica.
- No necesito tu ayuda - mascullaste, apartando la mirada.
- Claro que no. Seguro que lo tienes todo bajo control - replicó con sarcasmo antes de sentarse a tu lado - Pero, por si acaso me quedo un poco.
El tiempo pasó lento. Mientras los demás seguían bailando y disfrutando, Ruslana permaneció a tu lado, cuidando de que no hicieras ninguna tontería. Su actitud era, como siempre, un tanto distante, pero no podías ignorar el hecho de que estaba allí. Que, por alguna razón, había decidido quedarse contigo.
- Por qué? - soltaste de repente, sin mirarla.
- Por qué qué? - respondió ella, frunciendo el ceño.
- Por qué te molestas en cuidarme? Si ni siquiera nos llevamos bien.
Ruslana suspiró, como si la pregunta le pareciera demasiado complicada para una noche como aquella.
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RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCA
FanfictionTn y Chiara son compañeras de piso después de que tn decidiera ir a Barcelona para estudiar psicología por llevarle la contraria a su padre, un abogado zaragozano de gran éxito.