concierto zgz pt 3

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Las palabras de Kiki y Violeta seguían resonando en tu cabeza. Habías rechazado la idea de hablar con tu padre sobre este tema una y otra vez, pero ahora, por alguna razón, parecía inevitable. Tu relación con él había sido una constante fuente de conflicto, y la última conversación no había hecho más que empeorar las cosas.

Llegaste a tu habitación del hotel donde se hospedaban y, tras unos minutos paseando por la habitación, finalmente agarraste el móvil. Respiraste hondo y escribiste el mensaje con manos temblorosas.

"Hola, lo siento, sé que se te hará raro que te escriba, pero necesito que me hagas un favor."

La respuesta llegó más rápido de lo que esperabas, y verla en la pantalla te hizo detenerte unos segundos antes de abrirla.

"Quedamos y me dices. Pásate a mi habitación, la 216, vale?"

Tu corazón dio un vuelco. Habías temido que Ruslana te ignorara o que su respuesta fuera distante, pero en cambio, había mostrado disposición para ayudar.

Sin perder más tiempo, le escribiste a Violeta, que seguía en la cafetería con Kiki.

"Me habéis convencido. Le he escrito a Ruslana."

Mientras tanto, Ruslana, que acababa de responderte, sentía la necesidad de procesar lo que acababa de pasar. Sin pensarlo demasiado, agarró su móvil y le escribió a Kiki.

"Me ha dicho Tn que necesita un favor. Voy a verla. Ayuda, no sé cómo tomármelo."

En la cafetería, Violeta y Kiki leyeron los mensajes casi al mismo tiempo y compartieron una mirada de complicidad. Era evidente que ambas estaban destinadas a encontrarse, y no podían dejar pasar la oportunidad de ayudarlas.

Violeta te respondió rápidamente.

"Bien hecho, Tn. Estoy segura de que Ruslana se lo tomará bien y hará lo que pueda para ayudarte. No te preocupes demasiado, vale?"

Kiki, por su parte, escribió a Ruslana con tono tranquilizador.

"Escucha, si Tn te ha escrito es porque realmente necesita tu ayuda. Inténtalo por ella, seguro que le harás un favorazo."

Con esos consejos en mente, ambas os preparasteis para el reencuentro que podría cambiarlo todo.

Habías pasado todo el trayecto hasta la habitación de Ruslana repasando mentalmente lo que ibas a decir, pero ninguna versión te sonaba lo suficientemente convincente.

Caminaste por el pasillo del hotel con las manos apretadas en los bolsillos de tu chaqueta, sintiendo cómo el nudo en tu estómago se hacía más y más grande. Llegaste frente a la puerta de la habitación y te detuviste un segundo. Respiraste hondo y golpeaste suavemente la puerta con los nudillos.

Pasaron unos segundos antes de que la puerta se abriera, revelando a Ruslana al otro lado. Estaba vestida con una camiseta negra y un pantalón de chándal, el cabello recogido en una coleta alta que te pareció tan casual como perfecta.

- Hola... - dijiste, sintiéndote torpe al cruzar su mirada.

- Hola - respondió ella, abriendo la puerta un poco más para dejarte pasar. Te hizo un gesto con la mano - Pasa.

La habitación olía a su perfume, una mezcla fresca y ligeramente dulce que siempre habías asociado con ella. Ruslana cerró la puerta detrás de ti y fue hacia la pequeña mesa que había junto a la ventana, donde había dejado su móvil y una botella de agua.

- Quieres algo? Agua, café... aunque aquí no tengo mucho de nada - te ofreció con una media sonrisa, como si quisiera romper el hielo.

- No, gracias. Estoy bien.

RUSLANA Y TN OT2023 | LO MEJOR QUE ME HA PASADO NUNCADonde viven las historias. Descúbrelo ahora