Chapter 53

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Voces del Pasado

Ameera:

Un avox llegó con la gran noticia. Katniss y Peeta finalmente se despiertan.

Al ver a Peeta abrir los ojos en la pantalla, una oleada de alivio me recorre, pero se disipa tan rápido como llegó cuando noto la palidez de su rostro y la forma en que su respiración sigue entrecortada. Su herida... aunque no puedo verla, sé que ha pasado demasiado tiempo sin tratamiento y me preocupa.

Mi corazón martillea con fuerza mientras elijo la crema y digito el mensaje.

Necesito que sobrevivas.

-A y H

Sé que es la cura, pero después de dos días sin atención, ¿será suficiente?

Aprieto los labios, conteniendo la frustración que crece dentro de mí. Y la impotencia me está matando.

Observo la pantalla, mis dedos crispándose sobre la mesa mientras el paracaídas dorado desciende suavemente en la oscuridad.

Vamos, Peeta. Resiste.

Mientras Katniss habla con Rue y están sentadas comiendo juntas, siento una leve punzada en el pecho.

Observo la pantalla, veo sus gestos, la ternura con la que Rue sonríe, la inocencia en sus ojos grandes y brillantes. La manera en que se sienta cerca de Katniss, confiando en ella instintivamente, como si su mera presencia le ofreciera seguridad.

Y entonces, lo veo. Luca...

Me recargo en la silla, tratando de respirar, pero la sensación no desaparece. Al contrario, se clava más hondo.

Luca está muerto.

Y es tu culpa

No es tu culpa trato de repetirme

--Tienes buenos patrocinadores --dice ella, anhelante.

--¿Te han enviado algo? --pregunta Katniss, y ella sacude la cabeza--. Pues lo harán, ya verás. Cuanto más cerca estemos del final, más gente se dará cuenta de lo lista que eres.

Le doy la vuelta a la carne.

--No estabas bromeando, ¿verdad? Sobre lo de aliarnos.

--No, lo decía en serio.

--Vale --responde, y me ofrece la mano. Le doy la mía--. Trato hecho.

Rue aporta a la comida un buen puñado de una especie de raíces con aspecto de tener almidón. Además, la niña reconoce el pájaro, un ave silvestre a la que llaman «granso» en su distrito. Dice que a veces una bandada llega al huerto y ese día todos comen bien.

--Oh --dice Rue, suspirando--. Nunca había tenido un muslo para mí sola.

--Coge otro.

--¿En serio?

--Coge todo lo que quieras. Ahora que tengo arco y flechas, puedo cazar más. Además, tengo trampas y puedo enseñarte a ponerlas. --Rue sigue mirando el muslo con incertidumbre--. Venga, cógelo --insiste, poniéndole la pata en las manos--. De todos modos, se pondrá malo en unos días, y tenemos todo el pájaro y el conejo. --Una vez le pone la mano encima al muslo, su apetito gana la batalla y le pega un buen mordisco--. Creía que en el Distrito 11 tendríais un poco más para comer que nosotros. Ya sabes, como cultiváis la comida... — la escena se corta y pasa a otros tributos, pero yo ya sé lo demás y los recuerdos me inundan sin poder frenarlos

FLASHBACK:

— El rollo con forma de media luna y semillas es de mi distrito — dice el niño de como 12 o 13 años tal vez? Es un poco más alto que yo, del distrito 11, quedó primero en velocidad y trepar. — Soy Luca

Panems QueenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora