Ecos del Pasado
Ameera
— ¿Conoce a una traidora? ¿Cómo rayos conoce a una traidora? —pregunto, cruzando los brazos
— Si les das la oportunidad, te lo dirán —responde con calma, su tono siempre tan seguro.
— ¿Y si miente? —insisto, tratando de encontrar una grieta en su confianza.
— Has vivido suficiente con Snow como para saber cuándo alguien lo hace —me asegura, inclinándose ligeramente hacia mí—. Confía en tus instintos.
Sus palabras me desarman un poco, pero no tanto como su mirada. Esa mirada que siempre encuentra la manera de calmar mis tormentas. Suspiro, rindiéndome al momento. —Sabes que te adoro.
— Y sé que no puedes vivir sin mí —responde con una sonrisa descarada.
Le doy un ligero golpe en el hombro, fingiendo indignación, pero antes de que pueda apartarme, toma mi cintura con firmeza, acercándome a él en un movimiento que me deja sin aliento. Estoy tan cerca que puedo sentir su respiración, su calor envolviéndome.
— Y sabes por qué lo sé? — su voz apenas un susurro mientras nuestros rostros quedan a centímetros de distancia—. Porque no puedo y nunca querría hacerlo. —susurra, justo antes de inclinarse para besarme. El mundo se desvanece en ese instante; solo existimos nosotros. Su boca se mueve sobre la mía con una mezcla de intensidad y ternura que me hace perder la noción del tiempo, como si el caos que nos rodea no pudiera alcanzarnos mientras estemos juntos.
Cuando el beso termina, mis manos siguen descansando en su pecho. Noto el ritmo firme de su corazón, como si todo lo que necesitara para mantenerse de pie estuviera justo aquí, conmigo.
— Siempre logras distraerme —digo, con una sonrisa que no puedo evitar.
— Ese es el plan, —responde, acariciando mi mejilla con sus dedos. Su toque es tan ligero que casi parece un sueño, pero sé que es real, porque puedo sentir la conexión en cada gesto.
Me aparto un poco, aunque mi cuerpo todavía siente el calor del suyo. Me doy la vuelta hacia la barandilla del tejado, mirando las luces de la ciudad que se extienden bajo nosotros.
— Desde aquí parece tan pacífico, tan perfecto… —susurro, dejando que la brisa me despeine suavemente.
— Es una ilusión, como casi todo en el Capitolio. Pero contigo aquí, al menos puedo fingir que es real —responde, apoyándose junto a mí, con los brazos cruzados.
Una risa suave escapa de mis labios. —Tienes una manera de hacer que hasta lo peor no parezca tan malo.
— Sólo contigo funciona —dice, su voz baja, pero lo suficiente para que la escuche.
El momento se interrumpe cuando se abre la puerta del tejado y Johanna aparece con una sonrisa ladina, esa que siempre lleva cuando está a punto de decir algo que sabe que molestará a alguien.
— ¿Interrumpo algo? —pregunta con un tono exageradamente inocente, aunque claramente disfruta el hecho de habernos sorprendido.
Finnick suspira dramáticamente, pero no suelta mi mano. — Siempre, Johanna. Siempre.
— Bueno, lamento arruinar el romance. —Se cruza de brazos y se apoya contra la pared, pero su expresión demuestra que no está ni un poquito arrepentida.
— Claro que lo haces, —le digo, aunque no puedo evitar sonreír.
Finnick, en cambio, decide seguirle el juego. —¿Sabes, Johanna? Podrías aprender algo de esto. Tal vez alguien también quiera tomarte de la mano bajo las estrellas y estaré encantado de molestarte… Aunque aceleraríamos eso si no fueras tan… — dijo señalando completa para molestarla, aunque yo sé, que la quiere tal y como es.
ESTÁS LEYENDO
Panems Queen
FanficJoven, Hermosa e Inteligente La Vencedora Perfecta... La favorita del capitolio... Ameera había sido bendecida con regalo que nadie más tuvo... al menos eso creían los Distritos... No era nada más que la marioneta perfecta, con mucho que perder y d...
