El inicio del Fin
Ameera:
La luz tenue de la mañana se colaba por las rendijas de la ventana, acariciando su piel dorada y su cabello que aún conservaba el aroma salado del mar, con una expresión tranquila que rara vez le veía cuando el mundo se complicaba.
Mi corazón se aceleró al recordar la noche, el calor de su cuerpo contra el mío, su risa, la forma en que me hacía sentir invencible. Sin hacer ruido, alcé la mano y deslicé mis dedos por su mejilla, dibujando suaves caricias.
Finnick movió los labios, murmuró algo y abrió los ojos lentamente. Al verme, esa sonrisa pícara y tierna apareció de inmediato, iluminando la habitación más que cualquier rayo de sol.
-Buenos días, princesa -susurró, su voz aún ronca por el sueño, mientras sus dedos trazaban círculos perezosos sobre mi cadera.
-Buenos días, Dios griego-respondí, apoyando mi frente contra la suya, cerrando los ojos, su respiración mezclarse con la mía.
Nos quedamos así, con las piernas entrelazadas y el corazón latiendo demasiado rápido para lo temprano que era.
-¿Piensas en lo que viene? -pregunté, bajito, sabiendo la respuesta antes de escucharla.
-Todo el tiempo -dijo él, apretando mi mano con fuerza-. Me preocupo por ti.
-Tengo miedo -confesé en un susurro, incapaz de apartar la mirada de sus ojos verdes-. Miedo de que el plan falle...
Finnick deslizó su mano por mi cabello y besó mi frente con delicadeza
-Estaremos bien -prometió.
-Sabes que te amo... con todo lo que soy. Pero si algo sale mal...
-No lo digas -me interrumpió enseguida - Estaremos bien, Hare todo para estar bien
Lo besé entonces, con desesperación, como si en ese beso pudiera quedarme a vivir.
-No quiero que vayas a esa arena -murmuró contra mis labios.
-No puedes hablar en serio -repliqué, aunque algo en su tono me hizo estremecer.
-No quiero que vayas -repitió él, con una convicción tan terca como dolorosa-. Yo puedo encargarme del plan y...
-No. -Mi respuesta fue seca y afilada- Si tú vas a esa arena, yo voy contigo.
Sus manos subieron a mi rostro, como si quisiera memorizar cada línea, y sus ojos, oscuros ahora, me miraron con miedo y amor a partes iguales.
- El presidente quiere deshacerse de todos los vencedores del 12 menos de ti...
No te voy a arriesgar en esa arena. No a ti.
- No te pienso dejarte solo
-No entiendes, Ameera -su voz se quebró, pero igual de dura-. Yo no quiero que vayas.
- No me pidas que te deje - escupí, con lágrimas calientes en los ojos-. No me pidas que tenga que verte participando en unos estúpidos juegos sin poder hacer nada para ayudarte... Porque no puedo... No lo haré
Finnick cerró los ojos y apretó la mandíbula
- Quiero que hagas lo que yo hice hace años
- Por favor Finnick... -supliqué -. No me hagas imaginar una vida en la que tú no existas. No me obligues a ver lo que pasa si el plan falla.
-Y justo por esa razón no quiero que vayas -gruñó él, con los dientes apretados y fuego en la mirada-. Porque te amo más que a nada en este maldito mundo, y si algo sale mal... no pienso ver cómo te destrozan. No voy a dejar que seas tú... Así que te quiero lejos de esa arena.
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Panems Queen
Hayran KurguJoven, Hermosa e Inteligente La Vencedora Perfecta... La favorita del capitolio... Ameera había sido bendecida con regalo que nadie más tuvo... al menos eso creían los Distritos... No era nada más que la marioneta perfecta, con mucho que perder y d...
