Chapter 50

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Donde Todo Se Rompe

Ameera

Cinna estaba terminando de ajustar los últimos detalles de un atuendo en su estudio cuando decidí entrar. En mi mano, sostenía el pin del sinsajo. Lo observé por un momento, girándolo entre mis dedos. Se lo había regalado a Emma luego de ganar, ella cree que le ha dado suerte, que ha evitado estar en la arena. Lo usa siempre y supongo que quería transmitirle esa suerte a Katniss luego de ser seleccionada

—Cinna... — lo llamé suavemente. Él alzó la vista y me dedicó una sonrisa cálida, siempre tan sereno, siempre tan atento.

—Ameera, ¿no deberías estar descansando? — preguntó, dejando a un lado la tela que estaba manipulando. Sus movimientos eran meticulosos, como si incluso el más mínimo detalle pudiera transformar su diseño en algo extraordinario.

—Al igual que tú — respondí con un tono suave, cruzando los brazos mientras lo miraba con una ceja arqueada. Su sonrisa se ensanchó ligeramente, divertida.

—Culpables ambos — replicó con un destello pícaro en los ojos.

Mi mirada se posó en su diseño, y no pude evitar quedarme fascinada.

—Tienes un talento espectacular — le dije con sinceridad

Él desvió la mirada hacia su trabajo, con un toque de modestia que siempre me sorprendía en alguien como él.

—Eyva me enseñó mucho — respondió con un encogimiento de hombros

Negué con la cabeza, acercándome un poco más.

—Ya no eres más su aprendiz, Cinna. — Mi voz era firme, pero no dura. — Eres increíblemente talentoso, y el Capitolio va a morir por tus diseños.

Él levantó la mirada nuevamente, con una expresión de gratitud.

—Gracias, Ameera

Le sonreí, ligera pero significativa, y me alejé un poco, dándole espacio para continuar.

— Quería entregarte esto — dije, extendiéndole el pin del sinsajo. Lo tomó con cuidado, examinándolo detenidamente. — Emma se lo dio a Katniss, quien debe estar tan abrumada que seguramente se le olvidó. Dáselo por mí, por favor... Es el símbolo de nuestro distrito.

Cinna levantó la mirada hacia mí, curioso.

—¿Es el mismo que usaste tú? — preguntó, su voz llena de interés.

Asentí, pero luego añadí:

—Más o menos. El mío tenía una flor y una serpiente. — dije mientras le mostraba el collar — Pero Snow prohibió el símbolo completo hace años. Así que se empezaron a usar solo las flores o la serpiente

Cinna giró el pin entre sus dedos, notando los detalles con su ojo perfeccionista.

—O el sinsajo... — dijo con una sonrisa leve, comprendiendo la evolución del símbolo.

—Exactamente. ¿Puedes creer que casi no logró pasar por la junta de revisión? — solté una risa incrédula, recordando aquel detalle absurdo. — Algunos pensaban que podía usarse como arma. ¿Alguien me explica cómo, por favor? — Ambos nos reímos suavemente.

—En fin, asegúrate de que esté bien, por favor, Cinna — añadí, recuperando la seriedad.

—No te preocupes por eso, Ameera. Me aseguraré de que lo reciba y de que esté preparada.

—Gracias — le dije sinceramente.

Él volvió a observar el pin antes de preguntar:

—¿Hubo algún objeto que no pasara la revisión?

Panems QueenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora