El Tablero se Ordena
Nick:
Ameera permanence sedada, y yo voy con mi padre, sé que querrá saber, y tengo que ser yo quien se lo diga. Lo encuentro en el jardín, hablando con Seneca
— Chica en llamas — dijo mi padre, como si fuera una broma, pero con ese matiz de desdén que siempre tenía en su voz cuando algo le disgustaba o no le parecía adecuado.
Seneca no parecía ofendido. De hecho, sonrió ligeramente, como si estuviera en control de todo.
— Bueno, eso se le ocurrió decir a César, y decidimos usarlo — respondió Seneca con calma, como si todo estuviera perfectamente planeado.
Mi padre arqueó una ceja, mirando a Seneca como si no entendiera la razón detrás de todo eso.
— ¿Pensaste que necesitaba un apodo? — preguntó, casi retóricamente.
— ¿Por qué no? — Seneca respondió con una ligera sonrisa
— Ella se ofreció como tributo — dijo mi padre
— Por eso pegó — agregó Seneca — Bueno, no teníamos que hacerlo, pero es como... como una especie de regalo
Mi padre no estaba tan convencido.
— Siempre se apuesta por los Distritos uno y dos. El tener una chica que proviene de los últimos distritos... — continuó Seneca
— Así que te agrada una marginada — dijo mi padre, con una risa sarcástica en su voz.
— Todo el mundo los quiere, señor
— Yo no — replicó mi padre — Has viajado allá al 10, al 11, al 12... —
— La verdad es que no.
— Yo sí — dijo mi padre, como si fuera una afirmación definitiva. — Hay muchos marginados. Mucho carbón, claro, cultivos, minerales, cosas necesarias. Pero hay muchos marginados, y creo que si los vieras, tú tampoco los apoyarías.
Hubo un breve silencio entre los dos. Los ojos de Seneca se entrecerraron un poco, como si estuviera procesando lo que acababa de decir.
— Me agradas — dijo mi padre, en un tono mucho más serio, pero también algo más suave que antes. — Mucho cuidado — y esa fue mi señal para interrumpir
— Padre...
— Nick — Seneca hace una leve reverencia con la cabeza antes de irse — ¿hace cuánto estás aquí?
— No mucho, Ameera no está muy bien así que se quedará aquí
Una sombra de preocupación cruzó su rostro, mucho más genuina de lo que esperaba.
— ¿Qué le pasó? — Su tono se volvió grave y vi preocupación real en sus ojos
Sentí una punzada en el pecho. No era fácil verle así, vulnerable, aunque fuera por un momento.
— Solo tuvo una crisis... esperamos que al despertar esté mejor.
— Llévame con ella, por favor. — Su voz, aunque firme, tenía un toque de urgencia que no solía ser común en él.
Cuando llegamos a la habitación, todos tenían semblantes preocupados. Finnick estaba junto a la cama, su mirada fija en ella, esperando que despierte. Effie, Eyva, Johanna y Haymitch hablaban en voz baja, preocupados por ella. Zack y Alex están apegados a la pared esperando algún cambio en A.
Mi padre entró en la habitación, su mirada recorriendo a todos los presentes antes de detenerse en Ameera, que yacía en la cama, aún sedada. Su rostro mostraba algo que no estaba acostumbrado a ver: la preocupación genuina por alguien que no solo era un proyecto de poder o una herramienta.
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Panems Queen
FanfictionJoven, Hermosa e Inteligente La Vencedora Perfecta... La favorita del capitolio... Ameera había sido bendecida con regalo que nadie más tuvo... al menos eso creían los Distritos... No era nada más que la marioneta perfecta, con mucho que perder y d...
